(Hola, mis amores. Las actualizaciones de este bebé, serán cada dos a tres días. Tendrá dos temporadas que estarán juntas en este mismo libro. Será gratuito hasta el final. Muchas gracias por darle cariño a esta trama :3)
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Después de otro examen, el resultado es el mismo de siempre.
He quedado en el segundo puesto del puesto en todo el salón del examen de inglés. Ni por haberme trasnochado, pude llegar en ser la primera. Con resignación, me siento y leo el libro de literatura. La segunda prueba es esa materia. Tomo un suspiro e ignoro los rumores de los demás sobre Ather que ha alcanzado el máximo puntaje.
—Te gané por milésimas —declara, sentándose a mi lado—. El siguiente es el examen de literatura. La mitad, es nota práctica de teatro y el otro es teórico.
Sí. Debemos actuar en una obra para el festival que hará la secundaria.
—No me gusta actuar.
—¿Significa que te ganaré?
Lo miro ceñuda.
—Daré lo mejor de mí, Brewer.
Ríe igual que un niño pequeño en una travesura.
—Estoy seguro que harás un buen trabajo en tu papel —declara, sacando un caramelo de melocotón y la envoltura—. Abre la boca, Palmer.
Este tipo…. ¿En serio le gusta molestarme?
De mala gana abro la boca y muerdo su dedo, haciéndolo reír.
—Deja de darme dulces como si estuvieras dándome palmadas en la espalda, Brewer —comento, masticando el caramelo—. No necesito compasión de mi contrincante.
—Eso dolió, Palmer. No pensé que fueras una piraña.
Giro los ojos.
—Todos tenemos un punto débil. Sé que no eres la excepción —espeto de mala gana, mientras no deja de reírse igual que un idiota—. En cualquier momento, te ganaré.
Ríe y sigue riendo hasta sacar otro caramelo en la boca.
—Sueñas, Palmer.
Con esas palabras, seguimos esperando la siguiente materia, mientras no deja de molestarme con sus frases provocadoras por ser el mejor en todo. A medida que transcurre la clase, la profesora de literatura, habla sobre la obra de teatro que presentaremos.
Todos debemos participar. Por ello, tuvimos que escoger un papel de la suerte y sacar el personaje que actuaríamos; sin embargo, el protagonista que será un príncipe, lo escogieron por votos.
Es Arther Brewer.
Yo haré un papel pequeño de la hermana del príncipe.
—La princesa será nada menos que yo —comenta Lorette, la chica que no para de molestarme. Sus ojos se fijan en mí y sonríe de lado—. Tu papel de conviene bien, Palmer.
No me interesa hacer ese papel.
O eso quiero decirle.
—Sí.
—¿Solo eso?
—No sé que más decir ante esto, Lorette Benidith —declaro sin importarme su mirada desdeñosa—. Menor sea el papel, mejor para mí.
Ella resopla.
—Por lo visto, no te interesa ver una escena romántica con Arther —comunica con los brazos cruzados sobre el pecho—. Habrá un beso actuado, ¿no lo sabías?
Un beso actuado.
Típico de una escena de romance.
—¿Por qué debería de interesarme? —cuestiono—. Pueden hacerlo y ya.
Mis palabras, la hacen chasquear la lengua y sujetar del cuello de mi uniforme hasta arrimarme en la pared del baño.
—¿Sabías que eres una rarita, Kristy Palmer?
—No me sorprendo escuchar eso —respondo, sosteniendo la mirada—. ¿Puedes soltarme? Si alguien ve, te meterás en problemas. Aparte, debo seguir estudiando para el próximo examen.
Chasquea la lengua de nuevo y me suelta con brusquedad, haciendo que mis lentes caigan al suelo.
—Eres un caso perdido, Kristy Palmer.
Con esas palabras, sale de ahí de mala gana, dejándome con extenuación. Recojo mis lentes y vuelvo a colocármelos. ¿Qué tiene esa chica que siempre está tratando de molestarme? ¿Acaso necesita terapia psicológica?
Suspiro y salgo del baño, pero al hacerlo, encuentro nada menos que al protagonista de la conversación, quien conversa con la chica que trató de molestarme.
—Lorette Benidith —pronuncia Arther sonriendo, mientras que la nombrada se tensa—. Sé que más adelante, ingresarás al club de animadoras. Escuché que has estado haciendo pruebas para ello.
—¿A qué viene eso?
Arther sostiene la mirada.
—Si se enteran que tienes el pasatiempo de molestar a otros, es posible que no te escojan —espeta sin dejar de sonreír. Extiende una de sus manos y toca su cabello largo—. Sería una pena, porque encajas en el papel de animadora.
—Lo tendré presente.
—Sí. Espero que seas inteligente —comenta, soltando el mechón de cabello de ella y observando hacia mi dirección—. ¡Al fin! ¡Vamos a comer, Palmer!
No digo nada.