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Mi primer beso supo a melocotón.
No puedo creer que haya tenido mi primer beso con Arther Brewer. ¿Acaso la vida me jugó mal? ¿En qué momento iba a pensar que terminaría encerrada con mi enemigo y me besaría de la nada? Rasco mi cabeza y miro el libro de literatura.
¡No puedo estudiar nada!
Estoy recordando el beso muchas veces, hasta el punto de asfixiarme en el estrés. ¿Acaso se volvió loco ese chico? ¿Qué es eso de dejarse llevar por el papel?
¿Acaso actúe tan bien para que me besara?
—No besaría a alguien que no me gusta solo por un papel de una obra
Sí. Eso mismo dijo.
Entonces, debe ser porque hice bien mi papel. No hay otra explicación.
—¿Qué ocurre, hija? —pregunta mi mamá de pie y con unos aperitivos. Ni me di cuenta al momento que se apareció—. Has estado suspirando mucho. ¿Acaso tienes novio?
La miro con horror.
—¡¡No!!
Ella ríe.
—No es para tanto. Es normal que te guste alguien a tu edad —comenta, dejando el plato a un lado de mi habitación—. No solo la vida es estudiar, también hay que experimentar ciertas emociones.
—Aún ni estoy en preparatoria, mamá.
—Cuando me gustó alguien, estaba en primaria —cuenta riendo—. Recuerdo que ese niño me molestaba mucho para llamar mi atención. Su nombre era Bryan. Ah, viejos tiempos.
Escucharla decir sobre sus amores del pasado, hace que estremezca.
—Deja de decir cosas de esas.
—No está mal tener un primer amor —responde, acariciando mi cabeza—. Es normal tenerlo a tu edad. Si quieres hablar de chicos, puedes decirlo.
—No tengo un primer amor, mamá.
Ríe.
—Bien, pero lo tendrás.
—No me interesa ese tema.
—Mi niña preciosa —Besa mi mejilla—. Eres linda. Cualquier chico se puede enamorar de ti.
¿Cualquier chico puede enamorarse de mí?
Su declaración, hace que me pregunte si en verdad soy linda. Quiero decir, siempre uso el mismo peinado y apariencia. No tiendo a alzarme la falda del uniforme para lucir igual que las demás, o de ponerme maquillaje. Esos químicos dañan mi cara.
De nuevo se viene el beso que me dio Arther y mi corazón late apresurado.
¿Le gusto?
¡No! Eso es imposible. Ese chico…. Difícil que se fije en alguien como yo.
▬♥♥▬
No he logrado dormir.
Estoy segura que tengo cara igual que un panda por las ojeras pronunciadas que hay debajo de mis ojos. Entre un suspiro, acomodo mi mochila en el asiento. Por suerte, no ha llegado el implicado, el que robó mi primer beso.
¿Qué le diré al verlo?
¿Le puedo dar una patada en la pantorrilla?
—Buenos días, Palmer.
Sobresalto.
El nombrado se ha sentado y enseguida coloca su cabeza sobre el asiento. ¿Va a dormir?
—Tenemos matemáticas a la primera hora.
Ríe, pero no se voltea a verme.
—Sí. Dormiré hasta el primer receso.
Ah. Cierto. Este chico ha sido siempre así.
—Como quieras.
Al parecer lo que pasó ayer, no fue nada. Por lo tanto, lo tomaré de la misma manera. ¿Por qué me desvelé pensando en eso? Soy una tonta dando vuelta a un asunto de bajo nivel.
Ignoro el asunto y recibo clases con normalidad.
El tiempo transcurrió hasta que llegó el primer receso. La campana suena y el durmiente no se levanta. Le llamaron mucho la atención los profesores, pero él siempre los sorprende.
Enarco el ceño y estiro una de mis manos hasta poder moverlo, pero sujeta mi mano, mientras abre los ojos. Las luces del sol se filtran a través de la ventana, dando de lleno a su rostro. El cabello rubio oscuro se aclara, pareciendo un príncipe durmiente.
—Ya desperté, Palmer.
El tono de voz está cambiando.
—Kristy….
Ayer me llamó por mi nombre….
Sí. Este chico, juntó sus labios con los míos…
—Estoy volviéndome loca —musito, retirando su agarre—. Será mejor que te laves la cara, Brewer.
Antes que siguiera hablando más, me retiro de ahí con el corazón latiendo fuerte en mi pecho y una calentura en el rostro. ¿Qué mismo me ocurre? ¿Acaso es por no dormir bien?
▬♥♥▬
Palmeo en mi pecho y tiro agua fría en mi cara.
Esta noche, dormiré de largo. El insomnio fue horrible. El ruido de unos pasos, hace que voltee a ver, mientras en segundos, soy rodeada de Lorette y su grupo. Todas están maquilladas y con los uniformes altos.
—Hola de nuevo, Kristy Palmer.