Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 14

¾■¾í¾■¾

Asia ha elegido el club de cocina.

Es muy buena cocinando. Por lo tanto, no está mal que haga lo que le gusta, mientras que yo, he llegado al club de fotografía, un lugar muy agradable. Es una pequeña aula prestada que tiene muchos cuadros guindados de fotos sorprendentes. Han plasmado momentos importantes que hasta se sienten en flor de piel.

Hay en varios alumnos que están con sus computadoras portátiles.

Saben manejar muy bien los programas de diseños.

—Eres la nueva —comenta un chico de cabello negro con lentes. Es de segundo año de preparatoria—. La recomendada por Arista.

—Sí. Soy Kristy Palmer de tercer de preparatoria.

—Eres un año más grande que nosotros —dice una chica de cabello cortos y ojos achinados. Tiene una sonrisa bonita en el rostro—. Me alegra que haya personas que eligen este club.

—Es interesante tomar fotos —declaro, llamando sus atenciones. Sonrío—. No solo eso, sino que, es una bonita forma de plasmar momentos.

La chica de cabello corto ríe.

—¡Por supuesto! —exclama—. Mi nombre es Sora. O así me llaman todos. Es un gusto, Kristy Palmer.

—Mi nombre es Víctor.

—Un gusto a los dos. ¿Hay más integrantes?

—Somos en total unos seis, pero están ocupados en unos trabajos de equipo —comunica Sora sonriendo—. ¿Quieres ver a la presidenta para llenar los papeles? —Busca algo entre sus cuadernos—. No pudo venir temprano porque está ayudando al club de periodismo con unas fotos. No demora en llegar. Ojalá que venga con su novio.

El chico Víctor resopla y vuelve a mirar su computadora.

—Si vas a babear por novios ajenos, será mejor que agarres un pañuelo, Sora.

Ella gira los ojos.

—¿Acaso no es normal que llame la atención? ¡Su novio es apuesto! —informa a medida que me entrega una pluma para llenar el formulario. Lo acepto y empiezo a llenarlo con tranquilidad—. Es popular en toda la preparatoria. Aparte es inteligente. Tiene un buen cuerpo y…..—Suspira tan dramático que no evito sonreír—. Es romántico. A veces, le regala detalles.

—Detalles que ella ni siquiera le gusta.

—¿Cómo sabes que no le gusta?

Encoge los hombros.

—Los termina regalando o sino, los olvida que los guarda —comenta Víctor con la mirada en la computadora—. Ambos son de belleza suprema, pero no combinan.

Termino de llenar el formulario.

No me interesa temas amorosos.

—Deja de decir tonterías —espeta Sora—. Dicen que es su primera novia, pero lo dudo. Escuché que la presidenta fue la primera en confesarse y él, aceptó porque cayó enamorado de ella.

Otro suspiro dramático.

—¿Tan guapo es el novio de Arista?

Sora me observa sorprendida.

—¿Acaso no sabes quién es su novio?

Encojo los hombros.

—No.

—¡¡Oh, cielos!! ¡¡Todos los conocen!! —exclama, mientras saca su celular y busca algo—. ¡Es imposible que no lo conozcas! ¡Es el cuadro de oro! ¡Bueno en todo!

Cuadro de oro.

Chico guapo.

Esa descripción, hace que, entre nostalgia, pero antes que empezara a recordar mi pasado de puberta, una foto aparece enfrente de mí. Es Arista con nada menos que….

¿Arther Brewer?

—¿Su novio es Brewer? —pregunto en un susurro sin despegar la foto. Están juntos, comiendo helados—. No pensé qué ese chico fuera…..Digo, no estaba al tanto de esa noticia.

No tenía idea.

Aunque en la foto se ven bien juntos. Una pareja perfecta.

—A diferencia de ti, Palmer. Yo tengo alguien que me gusta y quiero darle mi primer beso.

Un romántico innato.

¿Habrá cambiado esa manera de ser suya? No, no es necesario que piense en ese tipo y su vida amorosa. Lo he estado evitando por años, quizás ya debería dejar de hacerlo.

Tiene novia.

Ya no estoy molesta con él.

—Ahora ya sabes que su novio es un papichulo.

¿Brewer un papichulo?

Carcajeo.

—No pienso así —indico, haciendo que ella me observara sorprendida—. Solo es un chico apuesto e inteligente. No le veo tan sorprendente a ello.

—¡Oh, cielos! ¡Todas babean por él!

Todas, menos yo.

—¿No sientes atracción por sus músculos? —pregunta Víctor, observándome incrédulo. ¿Tanto es?—. Es extraño que una chica diga eso de Arther Brewer.

Sí. Debe ser porque traté con él tiempo atrás.

—Si hay algo increíble, no sería su cuerpo, sino la máquina que tiene en la cabeza —comento, mientras ellos me observan confundidos—. Su inteligencia. Su cerebro es un disco duro.



#2 en Joven Adulto
#8 en Otros
#7 en Humor

En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 10.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.