Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 19

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Permanezco de pie y con la mirada en el tipo que dice tener catorce años. El doctor lo revisa y hace su diagnóstico, mientras que los demás chicos, están en la misma situación que yo. Estamos desconcertados por el estado mental de Arther. Pensé que estaba bromeando, pero en realidad, no era así. Después de unos minutos de revisión, llega Arista, la novia que no duda en darle un abrazo y llorar.

—¡Arther! ¡Es mi culpa! —exclama entre sollozos—. Perdóname.

El implicado no sabe qué mismo hacer, me observa confundido.

—Perdió la memoria debido al golpe que recibió en la cabeza —explica el doctor—. Es normal que suceda esto. Por lo tanto, solo hay que esperar que vuelvan sus recuerdos.

No pensé que iba a suceder esto.

—¿No recuerdas nada de nosotros? —pregunta Sora con esa expresión de confusión—. ¿Hasta qué punto tienes recuerdos?

—Tengo catorce, pero dicen que ahora mi edad es de diecisiete —responde Arther, alejando a Arista de su lado—. Y ella es mi novia. —Su mirada se clava en mí—. ¿Qué sucedió estos años, Palmer?

Los presentes me observan.

—¿Solo recuerdas lo que pasó a esa edad? —cuestiona Arista—. Oh, cielos, Arther.

—¡¡Hijo!!

La mamá de Arther entra y enseguida va hacia su hijo. Hace años que no la veía. Ambos se abrazan y tienen su momento familiar. Quisiera retirarme antes que suelte otra cosa más.

El doctor le explica a su madre y ambos se retiran para hablar afuera.

—Soy tu novia. Llevamos seis meses juntos —declara Arista a su lado, sujetando una de sus manos—. Más adelante, puedes recordar nuestra relación.

Él no se mueve, solo mira sus manos juntos y luego a mí. Quiere soltar algo, pero niego con la cabeza.

—Lo siento, Arista. No recuerdo lo de nosotros —declara Arther—. Por eso, te pido que no te acerques mucho a mí hasta que recupere mis recuerdos.

¿Qué?

¡Estamos en shock!

—Entiendo. Puedo ser paciente en esto. Siempre lo he sido contigo, cariño —comenta sonriendo y limpiándose las lágrimas—. Te estaré ayudando desde ahora para lo que deseas.

Quiere decir algo, pero evita hacerlo.

Entiendo que está confundido por esto. Tomo un suspiro y trato de salir de la habitación, pero antes que pusiera un pie afuera, alguien sujeta una de mis muñecas.

—Debemos hablar.

Oh, Dios.

—Brewer.

—De todos de esta habitación, eres la única que recuerdo —comenta con vehemencia—. Por lo tanto, necesito que me expliques ciertas cosas.

Echo un vistazo detrás de él.

Todos están sorprendidos.

—No es momento para tener una conversación —declaro, quitando su agarre—. No hagas esta clase de movimientos, pueden pensar mal de nosotros.

Arquea una ceja.

—¿Por qué pensarían mal?

—No te preocupes, no estoy pensando mal de ustedes, Kristy —replica Arista con una leve sonrisa—. Sé que ambos se conocieron en la secundaria. Por eso, es normal que solo te recuerde a ti.

Esta situación es incómoda.

—Vamos a hablar, Palmer.

No puedo con él.

Antes que suelte otra cosa inadecuada, le indico que me acompañara hasta uno de los asientos del pasillo. Su madre fue hacer los papeleos. Ambos nos sentamos tranquilos.

No puedo creer que este chico haya perdido la memoria y se crea que tiene catorce.

—¿Qué pasó estos años?

—No lo sé.

—¿Qué?

—No sé qué pasó de tu vida estos años —replico entre un respiro—. Nos distanciamos en segundo de secundaria. Ahora estamos en tercero de preparatoria, Brewer.

Él permanece en silencio por unos segundos.

—¿Por qué nos distanciamos?

No quiero tocar ese tema.

—¿Qué tanto recuerdas?

—El festival….—responde—. Solo hasta ahí recuerdo. Estaba planeando todo para…..—Hace una pausa y me observa—. ¿Te lo confesé? Ese día…. Mis sentimientos por ti.

No digo nada por unos largos segundos.

—¿Planeaste esa broma?

Alza una ceja.

—¿Qué broma?

—Tu confesión —indico ceñuda—. Mira, no quería tocar este tema desde que volvimos hablar, porque traté de dejarlo a un lado por mi salud mental; sin embargo, si esto te ayuda en tu memoria, lo haré. —Lo observo con determinación—. Ese día, dijiste que te gustaba de broma.

Su expresión cambia a una seria.

—¿De qué hablas? ¿Una broma?

Suspiro hondo.

—Dijiste que te gustaba y entre otras cosas más —cuento, fregando mi nuca—. Sé que fue una broma.



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En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 10.04.2026

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