Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 22

¾■¾í¾■¾

No debí decir nada.

Sé que soy competitiva por naturaleza. Por eso, caí en ese jueguito que teníamos ambos en la secundaria. Entre la mirada de los chicos, empezamos a jugar para ver quién es el mejor en editar una foto. Tengo poco conocimiento sobre los programas de diseños. Por lo tanto, debo aprovechar lo poco que sé.

Fue una mala idea.

Eso repito a medida que retoco una foto para armar un diseño de fondo.

—¿Siempre competían así? —pregunta Sora a un lado de nosotros. Está viéndonos competir—. Parecen niños.

—Yo soy un puberto en el cuerpo de un adolescente —comenta Arther riendo sin dejar de mover sus manos en la computadora—. Ella siempre sabe que ganaré, pero no pierde las esperanzas en hacerlo.

¿Qué ha dicho?

Resoplo.

—Tú solo dices pavadas, Brewer.

—Solo digo verdades que te duelen, Kristy.

Sigue llamándome por mi nombre.

Entre la conversa, terminamos diseñados dos fotografías con cambio de fondo. Los jueces, son nada menos que Víctor y Sora que están mirando nuestros trabajos, mientras que Arther no para de sonreír entretenido.

—Ganador: Arther.

El nombrado ríe.

—¿No ves? Siempre gano. Significa que serás mi sombra hasta que me saquen el yeso de mi brazo —indica con esa sonrisa triunfante. La misma expresión de años atrás—. Empecemos desde ahora, Kristy.

Oh, cielos.

Se levanta bien tranquilo para luego sujetar mi mano y empezar a retirarse del salón, mientras que todos están mirándonos confundidos por la acción precipitada de Arther.

—¡¡Oye!! ¡¡Suelta mi mano!!

—No.

—¡¡Brewer!!

—Estoy herido, Kristy. Debes ayudarme a caminar —comenta—. ¿O solo que quieras que te sujete del brazo y cintura? Decide.

¡¡Es un idiota!!

▬♥♥▬

Llegamos al restaurante de su madre, quien al verme decide saludarme e invitarme un plato de ramen sin picante. Esta vez, Arther no se fue a ayudarla. Se ha quedado enfrente de mí, comiendo con mucha tranquilidad, igual que años atrás. La diferencia es que estamos en nuestra versión casi adulta.

Es alto.

Antes mediamos casi lo mismo.

—¿En qué has pensado? —cuestiono de mala gana—. ¿Has hablado con tu novia?

—He pensado en ciertas cosas y también he hablado con Arista —comenta, limpiando su boca para luego observarme con una sonrisa en el rostro—. Al parecer, tenía un horario de llamadas con esa chica.

Esa chica…

—Tu novia.

—Arista —comenta con una sonrisa—. También revisé mi celular y, pude comprobar que todas las fotos que tengo fueron tomadas por ella.

Arqueo una ceja.

—¿Y qué con eso?

—En las redes sociales también han sido así —explica—. Ella adora tomar fotos.

—Es normal siendo la presidenta del club de fotografía —declaro, mientras sigo comiendo—. Es amante a tomar diferentes fotos.

Ríe entretenido y pone su celular sobre la mesa.

En la pantalla, muestra lugares de la preparatoria donde solía y suelo ir a menudo. A medida que pasa el dedo sobre la pantalla, muestra fotos de él y con productos que consumo.

Mi trinche cae al ver una foto donde muestra la cafetería de la preparatoria. Ahí estoy sentada con Asia, comiendo tranquilas. ¿Eso no fue cuando estaba en primer año de preparatoria?

—¿Qué es eso?

—Fotos clandestinas que estaba tomando a la chica que me rechazó —comenta riendo al ver mi expresión—. Fue en el primer año de preparatoria. Al parecer, era tu acosador.

¿Qué ha dicho?

—Deja de decir tonterías, Brewer.

Él sigue pasando el dedo por la pantalla de su celular hasta quedarse en una foto en especial. Es cuando estábamos en un festival. Fue en segundo año de preparatoria.

—A pesar que me rechazaste, seguía enamorado de ti —espeta riendo—. ¿Y así pensaste que mis sentimientos fueron un juego? Oh, Kristy. Eres muy tonta.

He quedado sorprendida al ver las fotos.

Ya no sé qué mismo decir ante esto.

¿Siguió buscándome con la mirada todos estos años? Ya no sé qué mismo pensar. Esto es abrumador. ¿Por qué a este chico le gusté a este punto?

—Estoy pensando…

Ríe.

—La señorita Kristy Palmer, trata de encontrar explicación concreta a la verdad —comenta, sujetando su celular y tomándome una foto—. Bien. Desde ahora, empezaré a tomarte fotos directo, sin parecerme un acosador.

Lo observo sorprendida y empiezo a pensar a fondo por esta situación.

—Ignoraré que me tomaste una foto y me enfocaré en lo que pensé —replico. Él sigue riendo—. Puede que te haya gustado por un tiempo, pero dejaste de hacerlo porque te enamoraste de Arista.



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En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 10.04.2026

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