Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 27

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La conversación que tuve con Arista, me ha dejado sin ganas de nada.

Es la primera vez que presencio lo que es una chica que ha terminado con su novio. Desconoce quién es el primer amor de Arther. Tampoco quiero que lo sepa. Es mejor que esté en la ignorancia. Por el momento, deseo arreglar este asunto con ese chico.

Un agarra en mi muñeca, hace que sobresalte.

—Te estaba esperando, Kristy —habla nada menos el protagonista de mis pensamientos. Tiene la misma sonrisa de años atrás—. Tuve que apresurar mis pasos hasta alcanzarte.

—Be…

—Mi nombre —interrumpe—. O sino, tendrás que pagar el precio de llamarme por mi apellido.

El Brewer del pasado, es un chillido muy tierno.

—Eres un idiota.

—En todo caso, vamos —informa emocionado—. Iremos a un lugar que te gustará.

Quiero decirle no y volver a repetir el tema del rompimiento con su exnovia, pero ya estoy cansada de ello. Por lo tanto, dejo que me lleve en calma. Con su brazo enyesado, sujeta nuestras mochilas y se la pone a un lado del hombro, mientras entrelaza su mano con la mía. Igual que un par de enamorados adolescentes.

Entre las personas que hablan en el bus, Arther arrima su cabeza contra mi hombre y sigue sin soltar mi mano. No sé qué dirá si un alumno de la preparatoria que estamos nos viera de este modo.

Sin embargo, me siento bien.

Su mano es bien cálida y su cercanía produce en mí un sentimiento chispeante nostálgico. Quizás, sea una mala idea estar con él de este modo. Sé que después de esto, me arrepentiré de por vida de todo este embrollo romántico.

▬♥♥▬

Llegamos a un lugar que no pensé pisar.

Es un mariposario. ¿Por qué me trajo a este sitio? Solo he visto cuando era niña. Venía con mis padres para ver los diferentes tipos de mariposas que existen. No pensé que iba a volver a pisar este lugar. No soy mucho de insectos, pero tampoco es que les tenga miedo.

¿Por qué eligió este lugar?

—Quería llevarte a un lugar diferente y pensé en este —detalla como si hubiera leído mi mente. Aprieta un poco mi mano—. Dudo que te asusten los insectos.

Sonrío sin darme cuenta.

—¿Si tengo miedo?

—Te llevaría a otro lugar —responde volteándome a ver con una expresión ceñuda—. ¿Te asustan? No recuerdo esa información. Solo me basé en ciertas cosas.

¿Ciertas cosas?

—No es que les tenga miedo.

Suspira con alivio.

—¡Menos mal! —exclama entre una risa—. Entonces, vamos a ver las mariposas, Kristy.

Estoy cansada. Por eso, dejo que me lleve de la mano. Entramos al lugar que está lleno de varios tipos de mariposas. Algunas vuelvan a nuestro alrededor y otras, están posadas en las plantas.

Él se detiene en un grupo en especial.

Mariposas monarcas de color azules y naranjas. Un cuadro digno de apreciar.

—En México significa el alma de los difuntos y la conexión con el día de los muertos —comenta a mi lado, mientras agarra su mochila y saca un pequeño estuche transparente con una rosa azul. Su mirada se ancla en mi rostro. Tengo el mismo sentimiento de años atrás—. En las rosas azules, significa amor eterno.

Permanezco de pie y con la mirada sobre él.

¡He quedado sorprendida! Esta vez, ha dicho sus sentimientos con mucha sinceridad. No hay mentira, ni juegos en esto como creí años atrás. Aunque, aún necesito explicación del vídeo que vi en ese entonces.

—Estás…

—Estoy diciéndolo con toda la sinceridad que tengo, Kristy —declara sonriendo—. Puede que suene algo infantil y muy romántico, pero es lo que lo me nace desde mi corazón.

Varias mariposas vuelan por encima de nosotros, creando un ambiente tan perfecto para una confesión amorosa de este calibre.

—Todavía no recuerdas y….

No termino de hablar porque algo esta suave está sobre mis labios. Abro los ojos, dándome cuenta que de nuevo está besándome. En mí, se alza un sentimiento que creí borrarlo e ignorarlo. En segundos, mi corazón late con fuerza, resonando los latidos en mis oídos.

Una ola de emoción se lanza a mí, ahogándome en ella.

Es un beso tan sutil e inocente que desprende la verdad de sus sentimientos.

—Me gustas, Kristy —musita en mis labios, mientras apoya su frente con la mía—. Por favor, sé mi novia.

—¿Sabes lo que estás pidiendo? ¡Recién terminaste con Arista! ¡Todavía no….

Otra vez, cubre su boca con la mía.

Deposita varios besos cortos que hacen mis piernas derretirse por completo. ¡¡Ya no puedo más con esto!!

—Mi Adorada Kristy —murmura en mis labios para luego depositar varios besos pequeños—. Sé que no quieres aceptarme por mi problema de la memoria y el tema de la novia, pero no quiero desperdiciar más tiempo en esto.



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En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 10.04.2026

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