Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 28

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La cita termina con un buen postre en una cafetería.

Sigo estando en la nube después de tanto cariño que he estado recibiendo del chico que perdió la memoria. Dudo que esta sea una buena idea. Estoy cayendo en un fondo que será difícil salir; sin embargo, es difícil no dejarse llevar con esas emociones hormonales que Arther despierta en mí. Quiero ignorar todo, igual que antes, pero es complicado hacerlo.

No puedo ignorarlo.

Se siente bien todo.

Sus toques en las manos, los coqueteos directos y esos besos cortos.

—¿Qué ocurre? Estás demasiado pensativa —habla Arther sonriendo con picardía—. Puedes decirme tus pensamientos, Kristy.

No quiero decirle que está gustándome su trato.

—No es nada. Solo estoy tratando de tranquilizar mi mente de pensamientos que no vienen al caso —contesto, haciéndolo reír—. ¿Qué? No es gracioso, Arther.

—Siempre sacas diálogos profundos —indica sonriendo, mientras sujeta una de mis manos y la entrelaza con la suya. De nuevo soy presa de esa montaña de emociones—. ¿Qué? ¿Te estoy empezando a gustar?

Me tenso y trato de retirar su toque, haciendo imposible eso.

—Deja de decir tonterías.

—Bien. Sé que eres terca y lenta, Kristy.

Arqueo una ceja.

—¿Quién es lenta y terca?

—Tú —responde con una sonrisa embustera—. ¿Qué? Voy a confesar que siempre que pones una expresión seria, ceñuda o molesta, eres más hermosa.

¿Qué cosa?

Sus palabras hacen que calor suba hasta mi rostro.

—Estás diciendo tonterías.

—Estás roja.

Ríe feliz por lo que causó sus palabras en mí.

—Mejor comamos —indico, viendo el postre que me ha invitado—. Es uno de mis favoritos.

—Lo sé. Lo vi en una de las fotos que mi yo del pasado te tomó de manera clandestina —comenta riendo, mientras no deja de observarme con esa sonrisa jovial. Lo observo con una ceja arqueada—. ¿Qué? ¿No te gustan los chicos que toman fotos a la chica que lo rechazó?

Niego a mirarlo y como un poco del postre frío.

—¿Podemos olvidar la parte que te rechacé?

—No —responde sonriendo—. Esa parte es muy absurda.

Sí. En efecto, no la olvidará y cuando recupere sus recuerdos, comentará de nuevo sobre esto.

—Puede que sea algo irónico, pero había pruebas de ello —comento, recordando el vídeo que me hicieron ver. Él me observa tenso—. Olvídalo. Ya pasó, no deseo entrar en detalles.

—Yo sí. ¿Qué significa lo que dijiste?

No quería tocar el tema del vídeo, pero viendo su expresión, es mejor confesar la verdad.

—Lorette Benidith, me enseñó un vídeo donde estabas con otros chicos y le dices que hiciste una apuesta conmigo —cuento a medida que su expresión se hunde más—. Quedó en el pasado y….—Hago una pausa—. Si tu confesión es verdad, lo que vi fue mentira. Algo que esa chica haría.

Sí. Esa chica siempre trataba de pisarme.

Ese vídeo debió ser editado o algo por estilo.

—Por eso, creíste que mis sentimientos fueron un juego —comenta Arther entre dientes—. Entonces así fue.

¿Acaso está pensando otra cosa más?

—No es para tanto y….

—¿No lo es? Me rechazaste y me ignoraste por años, Kristy.

No digo nada por unos largos segundos.

—¿Le vas a reclamar? Esa chica ya ni la veo —confieso, comiendo de mala gana otro pedazo de postre favorito—. Déjalo así, Arther.

—No recuerdo la parte donde hago una amistad con chicos sin valores —comenta con el tono lleno de molestia—. Más bien, ¿desde cuándo fue mi pasatiempo hacer amistades de ese tipo?

Tiene razón en ello.

—Lo acepto, fui una tonta.

—Al menos lo admites ahora, Kristy.

Suspiro hondo.

—Bien. Ya dejemos de hablar de este tema. Quedó en el pasado, ¿correcto?

Él no dice nada. Queda en un silencio intenso y tenso.

¿Acaso quiere reclamarle algo a esa chica? Lo último que sé, es que es la líder del grupo de animadoras, igual como lo fue su hermana que ahora ya está en la universidad.

—¿Kristy?

Una presencia conocida para ambos, aparece de repente, haciendo que lo observáramos. No es nada menos que Lynel, quien tiene una expresión llena de sorpresa.

—¿Lynel?

—No pensé verte en esta cafetería con mi hermano —comenta con la mirada en Arther, quien tiene una expresión seria—. No vine a propósito.

—¿Quién dijo eso? —cuestiona Arther con ironía—. Más bien, quería que supieras algo de antemano. —Ante nuestra mirada, se levanta hasta mí. De la nada, se agazapa a mi altura y deposita un corto beso en mi boca para luego observar a Lynel—. ¿Entiendes eso ahora, hermano menor?



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En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 10.04.2026

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