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La cita terminó bien.
O eso pensé para luego descartar la palabra “cita” en nosotros. Lo que dijo Lynel no ha parado de rondarme en la cabeza. Tiene toda la razón. No quiero saber la reacción que tendrá Arther al tener todos sus recuerdos. Debo admitir que empiezo a sentir temor por eso. Otra mal señal en cuanto se trata de mis sentimientos.
Suspiro tan fuerte y hondo que traigo la atención de Asia.
—¿Es por Arther Brewer?
En efecto, después de saber la verdad.
—Algo así.
Chilla emocionada.
—¿Son novios?
—No.
Ella resopla.
—Si no es así, ¿qué son?
Eso mismo quisiera saber.
Observo el libro que tengo en mi mano y no paro de averiguar la respuesta a la pregunta que originó Asia. Nos hemos besado, tenido cita y coqueteado. ¿Qué nombre le pongo a eso?
—No lo sé.
—¿Qué chica no sabe qué relación tiene con un chico? —cuestiona con ironía—. Lo dices en broma, ¿verdad?
—Quisiera que fuera una broma, pero no es así, Asia.
Ella me observa ceñuda.
—Arther ya no tiene novia. Es decir que puede estar con cualquiera —repite algo que ya sé—. No debes preocuparte por ese punto, Kristy.
—No es así de fácil.
—¿Qué le ves de complejo?
Ella tiene otro punto de vista de esta terrible situación.
—Lo es, Asia. ¿Olvidas que no tiene recuerdos? —declaro de mala gana. Estoy cansada de este tema—. No tengo idea de cómo era Arther antes del accidente, porque lo estuve ignorante todo este tiempo.
—¿Piensas que cuando recupere sus recuerdos irá tras Arista de nuevo? —cuestiona. No contesto—. No lo pensé tanto así. Por eso, no quieres darle un nombre a lo que tienen.
Asiento con la cabeza.
—Espero que recupere cuanto antes sus recuerdos.
Sí. No quiero saber más de esto.
Si recuerda todo, se alejará de mí y mis sentimientos se detendrán de golpe. No deseo seguir cayendo más en esa marea de emociones. Entre lo que siento y la conversación con Asia, visualizo al nombrado, quien ha venido a biblioteca.
Al verme, sonríe normal.
—Oh, Dios. Aquí está el nombrado, Kristy.
Lo sé.
—Sí.
—Al parecer, es igual que un cachorro siguiendo a su novio —comenta entre un suspiro. La observo con una ceja arqueada—. Así lo veo. A pesar de ello, sigue estando guapo.
Arther Brewer es demasiado apuesto, incluido el tema que es el cuadro de oro por tener una máquina en su cerebro. Siempre fue tan despreocupado. ¿Cómo fue él después de años de ignorarlo?
Me siento fatal por la decisión que tuve en ese entonces.
Mi rival de notas se enamoró de mí.
Sí. es complicado de aceptarlo, no es porque mi autoestima esté por los suelos, es ….
Mis pensamientos son interrumpidos al ver a Arista bloquear su camino. Tanto Asia y yo, vemos la escena de reencuentro. Ambos conversan unos largos segundos, para luego ser testigo de una escena aromosa entre ellos.
Arista se para de puntita y deposita un beso a Arther.
—Oh, cielos —musita Asia a mi lado—. Ella lo besó, Kristy.
Eso no importa.
Lo que importa, es el dolor que choca contra mi pecho, dejándome confundida. En segundos, Arther la aleja y dice algo; sin embargo, antes que viniera a mi lado, me levanto de un salto que sorprende a Asia.
—Iré al baño.
—Kristy…
—Luego conversamos.
Apresuro mis pasos y salgo de la biblioteca. No pensé presenciar una escena de ese calibre. A medida que camino, mi corazón se rodea de un sentimiento desagradable.
Es como hubiera sido engañada.
No. Él no me engañó.
Las cosas deben volver a su punto. ¿Por qué debo sentirme mal sobre esto? Es injusto que sienta algo así.
—¡¡Kristy!!
La voz de Arther y el ruido de sus pasos apresurados, hacen que me detenga en medio pasillo. Llega con la respiración entrecortada y tiene una expresión llena de desesperación en su rostro.
—No debes correr por los pasillos. Más aún, si estás con tu brazo herido, idiota.
—¿Eso importa ahora?
Ambos nos quedamos mirando en silencio.
—Entiendo esa situación, Arther —comento sin ánimos—. No es que vaya a llorar por verte besar con Arista.
Él resopla.
—¿Acaso no sentiste dolor al verme con ella? —cuestiona—. Lo dudo. Hasta huiste de ahí.
—Eso….
—Si fuera al revés, me hubiera puesto demasiado molesto.