¾■¾í¾■¾
He quedado con las piernas temblorosas a punto de derrumbarme al suelo. Ni que hablar de los latidos de mi corazón que no paran de latir dentro de mi pecho. Lo que pasó en ese salón vacío, no se deja de repetir en mi cabeza. ¿Qué mismo estamos haciendo? Este día ha sido un torbellino de emociones.
¡Ya no sé mismo hacer!
Me ha acompañado hasta mi parada de bus y todo eso.
—¿Hija?
Él estuvo tan normal como si nada hubiera pasado.
Ni el beso que le dio su exnovia, ni la conversación que tuvo conmigo en salón vacío con ella, ni mucho menos los besos que nos dimos, pudieron ponerlo pensativo.
—¿Kristy?
Toco mis labios. Estoy segura que están hinchados y rojos. He vivido una experiencia nueva en besos. No evito recordar lo que pasó entre nosotros minutos antes de venir a casa.
—Si tuviera mis dos brazos bien, te sostuviera de manera correcta de tu cintura —musitó sin quitar su mirada de mí—. Abre los labios, Kristy.
Esa demanda hizo que me pusiera muy nerviosa.
—¿Por qué? ¿Qué harás? Te recuerda que todavía estamos en preparatoria, Arther —balbuceé, haciendo que se ría ante mis palabras—. Lo digo en serio. Debes controlar tus hormonas. No olvides lo que quieres hacer en el futuro.
—Eso lo sé demás, Kristy.
—Entonces…
—Solo nos besaremos diferente —comenta riendo—. Abre un poco más la boca.
—Dudo que sea una buena idea y…
—No lo será. Tendremos una experiencia que no olvidaremos de besos —comentó entre risas, mientras hace con sus dedos en mi mentón hizo que moviera mi boca con suavidad—. Solo será profundo y no iré más allá de eso, ¿correcto?
Tragué saliva con dureza.
—Eres un perverti….
Mi boca fue cubierta con la suya y enseguida nuestros labios se movieron. Perdí el tiempo por esa electricidad que rodeó todo mi ser. No solo fue uno, fueron varios.
Varios besos profundos donde escuché nuestros susurros y ahogos.
No pensé que iba a tener una experiencia en mi vida cuando se trata de besos apasionados. No fueron de ese calibre, pero sí, demandantes. Un toque en mi hombro, hace que sobresaltara y gritara asustada.
Es mi madre, la cual, tiene una expresión llena de diversión.
—Hija, estabas en las nubes.
—Algo así.
—Pensé encontrarte estudiante igual que siempre, pero no mirando a la nada —comenta sonriendo—. ¿Y bien? ¿Quieres decirme el motivo del porqué has dejado tus libros a un lado? Eso es increíble.
Lo es.
—Es algo nuevo que me ha pasado —confieso sin mirarla—. No logro procesarlo bien, porque es mi primera vez.
Ella se acerca hasta mí.
—¿Tuviste con alguien en términos íntimos?
La observo escandalizada.
—¡No!
Ríe.
—Me alegra saberlo, hija.
—¿Qué piensas de mí, mamá?
—Pues solo eres una estudiante de preparatoria que irá pronto a la universidad y necesita pasar por varias experiencias en la vida, querida —responde sonriendo—. Sino es eso, ¿estás enamorada de alguien?
Le dio en el punto exacto.
Volteo a mirar a otro sitio.
—No es fácil, mamá.
—¿Por qué no? Es normal a tu edad. El primer amor, es muy lindo —detalla entre un suspiro soñador—. Que estés enamorada de alguien, no es nada malo, más bien, es hermoso.
El primer amor, es hermoso. Una experiencia que viene acompañada de ilusión. Un sentimiento fugaz y profundo que endulza cualquier corazón, pero la mayoría de las veces, no termina bien.
—No puedo enamorarme de ese chico.
—¿Por qué no?
—Está pasando una situación compleja —confieso en un suspiro hondo—. Por lo tanto, no puedo hacerlo mamá, pero sus acciones hacen difícil mi tarea.
Ella ríe para luego abrazarme.
—Eso suena divertido.
—No lo es. Es estresante.
—Si tienen un amor correspondido, es una buena noticia, hija.
Un amor correspondido.
Él fue el primero en gustarle, pero lo rechacé pensando que su confesión; sin embargo, sus sentimientos fueron reales. Ahora ha perdido la memoria, teniendo una novia que terminó hace poco por darnos una oportunidad.
Esta situación es una locura.
Él piensa que al momento que sus recuerdos vuelvan, seguirá conmigo, pero yo pienso lo contrario.
—No es fácil. Necesito estar lejos de su lado, mamá.
No quiero meterme más, porque sé que terminaré mal.
Sonrío de mala gana. Quizás, sea el karma por haberle roto el corazón al chico que se confesó de manera sana. Otro suspiro más y el sonido de mi celular resuena, haciéndome sobresaltar de nuevo.