Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 32

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No pude dormir después de la llamada nocturna de Arther.

Es algo que no esperaba. Ni pude estudiar, porque mi mente estaba llena de él. Es la primera vez que pienso mucho en alguien. Sobre todo, en ese chico. Ya no sé qué hacer con mis sentimientos. Sigo repitiéndome que no es una buena idea dejarme de llevar por esto.

No cuando ese chico no recuerda una parte de su vida.

—¿Kristy?

La voz de Lynel llama mi atención.

Hoy tocó venir a darle tutoría en la biblioteca. Mandó un mensaje para acordar encontrarnos aquí. No le dije nada a Arther para que no venga y arme otra escena llena de drama romántico hormonal.

Sé que ambos no tienen una buena relación.

—¿Tienes una pregunta en los ejercicios?

—No. Es en otra cosa más personal —indica Lynel con una expresión tensa. Puede que sea sobre su Arther?—. ¿Es cierto los rumores?

¿Rumores? Muy normal por lo que pasó ayer.

—Si se trata de quitar novio, es mentira —comento—. Tu hermano decidió terminar con Arista, a pesar que le dije que es una mala idea, no quiso escucharme.

—Mi hermano está enamorado de ti desde hace años.

—Sí. Algo así.

No dice nada por unos segundos. Su mirada se clava en su libro y luego a mí.

—¿También estás enamorada de él?

Su pregunta hace que me tensara.

No pensé escuchar eso después de no poder dormir por la conversación cariñosa que tuve con su hermano mayor.

—Eso…

—Hola de nuevo, Lynel. —Saluda Arther sentándose a mi lado y observando a su hermano menor, quien lo mira sorprendido por su llegada—. ¿Otra vez necesitas ayuda con tu futura cuñada?

Oh, cielos.

—Hola de nuevo, hermano.

—Sí. No pensé que requerías muchas clases de una materia fácil —comenta, ganándose un codazo de mi parte que lo hace gemir de dolor—. Eso dolió, Kristy.

—Deja de comportarte infantil.

—Solo dije la verdad —dice con un encogimiento de hombros—. En todo caso, si necesita ayuda, lo ayudaré.

—¿Qué? —preguntamos Lynel y yo en conjunto.

—¿Por qué se sorprenden? ¿Olvidan que soy el cuadro de oro de toda la preparatoria? —cuestiona con orgullo—. Sé que perdí memoria, pero bastó con leer los libros para que pueda entenderlo por completo. Quizás sea mi inconsciente.

Debí suponer eso de este chico que tiene un disco duro en su cabeza.

—No todos somos buenos como tú, hermano.

Tiene razón.

—Lo sé. Por eso, aprovecha ese hecho y deja que te ayude. Soy un bien maestro —indica—. No es necesario que tu futura cuñada, esté viniendo aquí, ¿entendi…..—Otro codazo y de nuevo gime de dolor—. ¡Eso dolió, Kristy!

Giro los ojos.

—Este es mi trabajo, Arther. Lynel está pagándome.

—¿Y eso qué?

—No te comportes igual que un niño —reprendo con la frente arrugada—. Te ves muy gracioso e inmaduro. Sé que has vuelto a tus catorce años, pero espero que te habitúes a tu edad actual. Así como lo hiciste con los estudios.

Chasquea con la lengua y en un movimiento súbito, sujeta una de mis manos, dejándome sorprendida.

—¿No te gusta que sea celoso?

Oh, Dios.

—¿Es necesario tener esta conversación enfrente de tu hermano menor? —pregunto con una ceja arqueada—. Estoy en medio de unas clases pagadas. Será mejor que vayas a entretenerte con tus amigos.

Él hace un casi puchero.

—Es mejor ser íntimos delante de alguien que te pretende —espeta, dejándome con la boca abierta—. ¿Acaso miento? —Voltea a mirar a su hermano menor, quien está sorprendido por la conversación—. No deseo que haya intrusos innecesarios en mi futura relación.

Con este chico, no se puede.

—No son novios.

¿Qué cosa?

Arther lo mira con una expresión molesta.

—Pronto lo seremos.

—Si en este momento, solo son amigos, no puedes decir eso.

—Chicos…

Arther resopla.

—¿Piensas que somos unos simples amigos de años? —cuestiona Arther con tono lleno de ironía—. No pensé que con tu amigo te besas y compartes citas con abrazos muy…..

No sigue porque me he levantado de la mesa.

Volteo a mirarlo molesta.

—Deja de hablar, Arther Brewer —pronuncio molesta. Él queda callado por completo—. En todo caso, esta es una biblioteca. No demoran en llamarnos la atención y botarnos. Quédense quietos o nos retiraremos.

—Que mi hermano se retire.

El nombrado voltea a mirarlo con una expresión llena de molestia, mientras no para de sonreír.



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En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 25.04.2026

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