(NOTITA: Faltan tres capítulos más y termina esta linda trama. Pasaba para decirles que este libro tendrá tres extras narrados por nuestro niño. Si no los subo esta semana, los subiré después de terminar el concurso, ¿entendido? Recuerden que este bebé, está participando en un concurso de booknet. Debo admitir que no pensé que les iba a gustar esta trama, ya que es muy cursi y bien sana jajajaajaja. ¡Muchas gracias por darle amor! Ahora me di cuenta que la mayoría les gusta leer de todo un poco. Deseen suerte para que al menos ganemos un extra en el concurso por este bebé TTOTT)
¾■¾í¾■¾
Ha pasado una semana después de haberle quitado el yeso.
Todas las noches, ha llamado para tener una conversación sobre cosas que no vienen al caso; sin embargo, este hecho se ha sentido bien. Ha moderado un poco en su intensidad de demostrar cariño verbal, pero no cuando se trata en la demostración de afecto en físico.
Suspiro en su boca.
Estamos en un lugar privado de la preparatoria donde suelen venir parejas de enamorados. Solo escucho el sonido de nuestros labios toparse. Estoy mareada por tantos besos.
Los besos son diferentes a los de antes.
—Arther.
—Sí —musita en mi boca para luego chocar su frente con la mía—. No te asustes. Sé controlarme.
¿Qué cosa?
Tomo un respiro y lo encaro.
—¿Qué significa eso? ¿Todavía sigues con el concepto de llegar puro al matrimonio? —pregunto. Él ríe—. Me dejaste sin respiración.
—Fue una bonita idea que tenía —comenta sonriendo. Alzo una ceja—. Todos cambiamos de puntos de vistas. No me importaría saltarme eso si eres tú.
¿Qué ha dicho este idiota?
—¿Qué te hizo cambiar de idea?
—Mis sentimientos por ti —responde riendo al ver la expresión que tengo en la cara—. Será mejor que volvamos a clases. Dentro de poco, sonará el timbre.
Se ha está comportando más centrado.
Antes no le importaba faltar a clases.
—¿Sigues sin recordar algo?
Él sonríe.
—Lo único que recuerdo es a una chica con lentes —comenta sonriendo—. Sigue siempre apareciendo en mis sueños. Está causándome insomnio severo.
Es imposible.
—Estás muy gracioso.
—Sí —responde, abrazándome—. No importa si no recuerdo. ¿Sabes lo que es importante aquí?
—¿Terminar la preparatoria para ir a la universidad?
Ríe.
—Sí, pero no estoy hablando de estudio, Kristy —indica, colocando su nariz en mi cuello—. ¿Qué somos en realidad?
Su pregunta me toma de sorpresa.
No pensé que iba a preguntarme esto en este preciso momento, pero es comprensible. Hemos estado yendo de un lado al otro igual que una pareja de enamorados tomados de las manos.
Nos hemos besado muchas veces.
Hay que definir nuestra relación.
—Yo….
—Estás esperando que recupere mi memoria para alejarte de mí —comenta sonriendo. No digo nada, porque tiene toda la razón—. No te quieres llenar de expectativas. Entiendo eso.
—Arther.
—¿Qué? Sigues pensando que me separaré de ti al recordar —prosigue, tocando una de mis manos—. Ya te dije que tengo razones para pensar que no será así.
No digo nada.
—Tenías medio año con Arista —espeto sin ganas. Él me observa en silencio—. Sé que suena cansino esto, pero no puedo dejar de repetirme eso. Siento que fue mi culpa y….
—No fue tu culpa.
—Eso también me lo repito —concreto en un suspiro—. ¿Podemos esperar un poco más, Arther?
Él sonríe y pone algo en mi boca.
Un sabor nostálgico inunda mi boca. Es un caramelo. El mismo que siempre me ofrecía cuando estábamos en la secundaria.
Sabor a melocotón.
—Sí. Puedo esperar, futura novia.
Esto supo nuestro primer beso.
Deposita un sutil beso en mi boca para luego sujetar mi mano y caminar hasta nuestras respectivas aulas, donde Asia me espera con una expresión que quiere saber los avances de mi relación no definida con Arther.
Debemos definir nuestra relación.
—Deja de mirarme así, Asia.
—¡Estoy esperando que me digas buenas noticias de tu relación con el cuadro de oro de toda la preparatoria! —exclama a mi lado—. ¿Y bien? ¿Ya son novios?
Quisiera decir que sí, pero…
—No.
—¿Qué cosa?
Tomo un respiro.
—Le dije que espere un poco más —comento cansada de mi situación sentimental—. Quiero decir, sabes que él…
—Lo sé, pero no pensé que fueras de esas chicas.