Sabor A MelocotÓn

CAPÍTULO 37

¾■¾í¾■¾

He venido a la dichosa fiesta del capitán del club de fútbol.

La mayoría están invitados. Su casa es enorme con piscina. Hay una pequeña tarima en medio jardín donde hay música para ambientar el panorama. Conozco algunos alumnos, porque son populares en la preparatoria.

Miro el reloj, comprobando la hora.

Arther dijo que lo esperara dentro de la casa, a un lado de la piscina. Al parecer ha venido antes aquí.

No me extraña eso. Siempre ha sido amiguero con todo el mundo.

—¿Eres Kristy Palmer?

Entre el bullicio, volteo a mirar a una dirección en concreto.

Es un chico que me parece conocido. Está sin camisa y mojado por estar metido en la piscina.

—Hola.

—No pensé que te iba a traer ese chico —comenta sonriendo muy amiguero—. Juzgando por tu expresión, no sabes quién soy, ¿verdad?

—Lo siento.

—Es normal. Nunca hemos conversado, pero pensé que me conocías —detalla, sentándose al borde de la piscina—. Soy uno de los amigos de Arther. Me llamo Sam Smith. —Sonríe, mostrando sus hileras de dientes perfectos—. Él siempre ha hablado de ti.

No lo conozco.

Mejor dicho, no conozco a ningún amigo de Arther. Lo he visto andar con varios, pero soy mala para reconocer rostros.

—Es un gusto, Sam Smith.

—Solo llámame Sam —responde sin quitar esa sonrisa de su rostro—. ¿Son novios? Sabía que era mala idea que aceptara a Arista, teniéndote a ti.

—No sé qué decir ante eso.

—No digas nada —indica—. Es innecesario. Les deseo mucha suerte.

¿Hasta sus amigos sabían de sus sentimientos por mí?

—¿Cómo era Arther? —pregunto de un sopetón. Él alza una ceja—. Estuvimos separados por años.

Él ríe.

—Lo sé, Kristy —comenta con confianza—. Arther es un chico muy centrado, tranquilo y algo vergonzoso. —Ríe—. Recuerdo que cuando se le confesó Arista, no podía dejar de estar pensativo. —Encoge los hombros—. Ya sabes. Estaba pensando muchas veces sí aceptarla o no. Le dije que, si le costaba aceptar, significaba un “No”, pero terminó aceptándola porque dijo que necesitaba cerrar un capítulo de su vida.

Es por mí.

A esto se refería que había un motivo del porqué debía de terminar con Arista. El Arther que conocí, no era vergonzoso. Más bien, es el contrario. Un chico muy directo y desvergonzado.

¿Ese es el cambio que hizo?

—No pensé que él….

—Su Kristy Palmer, su primer amor de secundaria —declara sonriendo. No debería de sorprenderme, porque los rumores son esos. Desde que Arther hizo una escena en medio pasillo, no han parado de circular cosas de estas por mi alrededor—. Es apasionado. ¿No es celoso? Con Arista nunca lo fue.

Arther Brewer sí es celoso.

Quizás por tener la mentalidad de un chico de catorce años.

—Algo así.

Ríe.

—Sí. Debí suponer eso. Él es el chico que siempre se controla, pero al parecer tú eres su debilidad —espeta, saliendo de la piscina. Es alto—. Debes estar tranquila esta noche, Kristy.

¿De qué habla?

Lo miro sin comprender a lo que se refiere, pero antes que pregunte sobre lo que dijo, unos brazos me sujetan por detrás, haciendo que me alejara de él.

—Sam.

—¿Oh? —pregunta el nombrado al ver a Arther—. ¿Recordaste?

Me tenso.

—¿Quién no te conoce? Eres popular entre las chicas —responde Arther sin despegarse de mí—. Por lo que sé, tus gustos en mujeres son diferentes —Hace una pausa—. Kristy Palmer no cumple con tus criterios.

Ambos se miran en silencio para luego Sam soltar a reírse.

—Parece que conoces cosas que solo mis amigos cercanos lo saben, Arther —comenta Sam entre risas—. Eres todo un caso. Me gusta este juego. —Se acerca a él. Ambos son de la misma altura—. Espero ver una escena muy entretenida.

Con esas palabras, se aleja de ahí, dejándome confundida por la escena que acabo de presenciar. Permanecemos en silencio por unos largos segundos, pero luego Arther sujeta una de mis manos y nos alejamos hasta llegar a un sitio más tranquilo de la casa.

Parece que sabe el camino.

—Arther.

—¿Qué te dijo ese tipo? —cuestiona, volteándome a mirar—. ¿Te ha incomodado?

Su pregunta hace que me percatara de su expresión.

Es una de preocupación extrema.

—No dijo nada hiriente. Solo pregunté como eras en estos años —confieso sonriendo leve. Él suelta un suspiro hondo—. ¿Preocupado?

Enseguida me envuelve en sus brazos, formando un cálido abrazo.

—Sí. Le gusta molestar y provocar.

—¿Cómo sabes eso si no lo conoces? —pregunto, haciendo que se quedara en silencio—. Dice que son amigos con tu yo de adolescente. Lo poco que soltaste de él, solo un amigo lo sabe.



#2 en Joven Adulto
#7 en Otros
#6 en Humor

En el texto hay: humor, primer amor, emiesylovers

Editado: 25.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.