Sail

XIX

La calma tras la tormenta de bruma era casi irreal. El Destino Oscuro se deslizaba sobre un océano de seda negra, bajo un cielo tan plagado de estrellas que la Vía Láctea parecía una herida de luz blanca en el firmamento. El único sonido era el rítmico chapoteo del agua contra el casco y el suave crujido de la madera, que bajo el frío de la noche, parecía susurrar sus propios secretos.

En la cubierta de popa, envuelta en las mantas que Noah le había proporcionado, la princesa Tara dormía finalmente. Su rostro, libre de la tensión del palacio y de la huida desesperada, reflejaba una paz frágil. Ícaro, su halcón, permanecía como una estatua de plata sobre la borda, con un ojo siempre entreabierto, vigilando el sueño de su ama.

Noah se encontraba sentado a unos metros, con la espalda apoyada en el mástil mayor, mirando sus manos ampolladas. No podía quitarse de la cabeza la voz de la sirena. Aquella súplica, aquel tono de vulnerabilidad absoluta que el monstruo había extraído de su propia percepción de Liriel, lo perseguía más que el frío.

—Tienen un gusto amargo, ¿verdad? —La voz de Finola rompió el silencio.

La navegante se acercó con paso ligero, sorprendentemente sobria y con una expresión inusualmente seria. Se sentó junto a Noah, dejando que sus piernas colgaran hacia la cubierta inferior. No traía ron, solo una pequeña brújula de latón que hacía girar entre sus dedos con nerviosismo.

—¿A qué te refieres? —preguntó Noah, levantando la vista.

—A las sirenas, principito. No te muerden la carne, te muerden el alma. Se alimentan de lo que te falta, de lo que te da miedo perder o de lo que deseas con tanta fuerza que te duele —Finola suspiró, mirando hacia el puente de mando donde Liriel permanecía inmóvil frente al timón, como una sombra tallada en piedra—. El hecho de que escucharas su voz... eso es algo pesado, Noah.

Noah tragó saliva, sintiendo que el calor le subía a las mejillas pese a la brisa nocturna.
—Me llamó como si necesitara que la salvara. Parecía tan... pequeña. Tan rota.

Finola soltó una risita triste y negó con la cabeza.
—Esa es la trampa. Liriel nunca te pedirá ayuda, ni siquiera si el barco se está partiendo en dos. Ella prefiere hundirse con el honor intacto que admitir que tiene miedo. Pero tu mente sabe que ella está cargando con el peso del mundo, y por eso la escuchaste así. Quieres ser su salvador, pero en este barco, el único que necesita ser salvado de sí mismo eres tú.

—Ella se enfadó conmigo —murmuró Noah—. Dijo que no era débil.

—Se enfadó porque la viste —corrigió Finola, clavando sus ojos oscuros en los de él—. La sirena no inventó esa voz, Noah. La sacó de un rincón de Liriel que ella tiene bajo siete llaves. La capitana odia que alguien sepa que debajo de esa casaca de cuero hay una mujer que, a veces, también querría dejar de luchar.

El silencio volvió a caer sobre ellos, más pesado que antes. Noah miró a Tara, que se movió ligeramente en sueños, y luego de nuevo a Finola.
—¿Tú qué escuchaste, Finola?

La navegante guardó su brújula y se puso en pie, sacudiéndose el pantalón. Su sonrisa volvió a ser esa máscara de picardía que solía llevar, pero sus ojos no la acompañaron.
—Yo escuché el sonido de un barril de ron que nunca se acaba y la risa de una madre que perdí antes de aprender a caminar. Todos tenemos un precio, Noah. El tuyo resultó ser la protección de una pirata que no quiere ser protegida.

Finola le dio una palmadita en el hombro y comenzó a alejarse hacia la proa, pero se detuvo un momento.
—Ten cuidado con lo que deseas. A veces, rescatar a alguien implica que tú te ahogues en su lugar. Y si este barco llega a donde tiene que llegar, vas a necesitar estar muy despierto.

Noah se quedó solo con sus pensamientos. Miró hacia arriba, a la silueta de Liriel en el puente. Ella no se había movido. Parecía una parte más del barco, una extensión de la madera y el viento. Por primera vez, Noah empezó a entender que el Ojo de la Pirata Temible no era solo un tesoro para decorar su libertad, sino el centro de una tormenta que estaba empezando a tragárselos a todos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.