El sol bañaba mi rostro mientras caminaba hacia la escuela, era lunes y eso significaba que era el primer día de clases, me sentía mejor después de una semana que había sido una curita para mi alma, ya que gracias mis amistades, "mis ángeles guardianes", habían hecho todo lo posible para sacarme de la tristeza en la que me había sumido después de la ruptura con mi ex.
En el tiempo que restaba antes de entrar a la escuela, habíamos ido al cine, comimos helado hasta reventar y pasamos horas hablando sin parar, todas me ayudaron a sentirme mejor, pero en especial Sheccid y Kenia, ellas habían sido mi refugio, mi apoyo incondicional, gracias a ellas, había logrado sacar una sonrisa y sentirme viva otra vez.
Al llegar a la entrada, me encontré con mi grupito de siempre, estaban reunidas en un círculo, cuchicheando animadamente, Lia estaba sonriente como siempre escuchando a Asher sobre sus nuevas clases de teatro, Fernanda y Oriol platicando sobre lo que esperaban de este nuevo año, Kanu se encontraba platicando con su novio Dilan, mientras que Kenia, Sheccid y yo conversábamos de quienes se nos hacían guapos de los que iban pasando, hasta que fuimos interrumpidas por Lia, la cual nos dijo que ya era hora de irnos a nuestros salones.
Nos despedimos y el grupo se dividió en dos, ya que no habíamos podido estar todos en el mismo salón. La dos primeras clases avanzaron rápido, ya que solo era prestarnos, hasta que en la ultima el tiempo transcurrió muy lento, porque ahí nos empezaron a dar clase, casi nadie le estaba prestando atención, solo Lia y Oriol parecían bastante interesados, entonces Kenia se levanto y antes del salir dijo
—Voy a tomar aire, ahora vuelvo —tomo su celular y salió del salón.
Voltee a ver a Sheccid pero estaba distraída en su celular, seguro estaba hablando con su novio, así que le mande mensaje a Kenia.
—¿Dónde estas?
Kenia —En la cafe, si quieres ven.
—Voy.
Salí casi que corriendo del salón, ya que estaba a nada de quedarme dormida, mientras caminaba por los pasillos, recordé la pequeña discusión que habíamos tenido sobre el último libro que habíamos leído, ya que Kenia siempre tenía una perspectiva tan única sobre las cosas.
Al llegar note que la cafetería estaba llena de estudiantes, mis ojos pasaron por cada una de las personas hasta que finalmente la encontré, estaba sentada en una de las mesas del fondo, estaba rodeada de algunos de nuestros amigos. No pude evitar sonreí y me dirigí hacia donde se encontraban, pero me detuve en seco cuando mis ojos se posaron en el chico sentado frente a Kenia.
Era alto, su cabello era un castaño claro, casi rubio, y sus ojos color café claro que me resultaban extrañamente familiares. Al principio, no pude reconocerlo, así que me acerqué un poco más, tratando de recordar dónde lo había visto, y de repente la imagen se hizo clara: él había estado en mi clase de Lengua del año pasado, se sentaba al fondo de la última fila, siempre tenia audífonos puestos, al igual que siempre parecía estar perdido en sus propios pensamientos.
Mi corazón comenzó a latir como un tambor, ¿qué hacía él aquí con Kenia y los demás?, ¿se conocían de antes?, mil preguntas inundaron mi mente, me quedé paralizada, observándolos desde la distancia, parecían felices, conversando animadamente con él, y él... él parecía diferente, más relajado, más sonriente a como lo recordaba.
—¡Kenia! —la llamé, tratando de sonar normal, ella se giro y al verme me sonrió.
—Hola, ¿qué tal va la clase?
—Igual de aburrida —no aguante mas así que le pregunte en voz baja—. ¿Lo conoces? —señalando al chico con la cabeza.
—Ah, sí el es Uziel, está en mi clase que comparto con Kanu, Asher y Fernanda de historia, es bastante simpático.
Asentí aun confundida, mientras seguía observándolo hablar con los demás.
—Creo que lo conozco
—¿Enserio?
—Si...
—Wow qué pequeño es el mundo —dijo Kenia con una risita
Antes de que me pudiera sentar, Kenia nos presento formalmente a él chico y a mi, Uziel me dirigió una sonrisa amable y me extendió la mano.
—Encantado de conocerte Danna.
—Igualmente —respondí, estrechando su mano.
Me senté y comenzamos a platicar Kenia y yo, pero no pude evitar sentirme un poco incómoda por la presencia de Uziel, había algo en él que no me dejaba quitarle la mirada, aunque tal vez era que no lo conocía, quizás esta era la oportunidad perfecta para presentarme y hablar con él, a simple vista parecía ser bastante agradable, no pude evitar sentir una oleada de emoción, esta podía ser una oportunidad para salir de mi zona de confort y conocer a alguien nuevo, después de todo, ¿qué podía perder?
Cuando regrese a la clase no pude dejar de pensar en él, no porque me hubiera gustado, sino porque era otra persona a la que recordaba en aquel salón, ya que no recordaba que hablara con nadie, ademas de que parecía ser serio y estar siempre perdido en su propio mundo, pero ahora parecía alguien distinto, incluso tenia cierto encanto.
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Editado: 10.09.2026