Sal de mi piel

¿Qué tal te cae?

Salí de la escuela con la cabeza llena de pensamientos de cosas que tenía que hacer, el sol de la tarde me golpeaba la cara, pero al menos no sentía calor. Kenia, Sheccid, Kanu y Lia, caminaban a mi lado, hablando animadamente sobre las clases del día, mientras que yo, por mi parte me mantenía en silencio, mis pensamientos estaban en otro lado, revueltos y confusos.

No pude evitar pensar en él, en mi exnovio, en sus ojos que se perdían en los míos, en su sonrisa que me derretía, en todas las promesas que se habían desvanecido, en cómo me llevaba en su auto a mi casa, en como nuestras risas se habían convertido en silencios incómodos y en nuestros planes juntos que ahora solo eran recuerdos. Mis amigas, como si leyeran mis pensamientos, comenzaron a bombardearme con preguntas.

—Y dinos, ¿qué tal te cae Uziel? —me preguntó Kenia con una sonrisa.

Apenas si escuche la pregunta, intenté sonreír, pero la verdad es que no le había prestado mucha atención a ese chico cuando estaba con nosotras, dudé un momento antes de responder, ya no quería ser descortés, pero tampoco tenía ganas de hablar de él.

—No sé muy bien que opinar sobre él.

—Pero debes de tener algún pensamiento sobre él, ¿no? —comento Lia curiosa.

Me quede en silencio unos segundos, tratando de formular una respuesta.

—Mmm... aun que no lo conozco mucho, pienso que aveces es... un poco raro —dije encogiéndome de hombros.

—Raro, ¿eh? —repitió Kenia, arqueando una ceja—. A mí me parece bastante agradable.

Sheccid me miro unos segundos como si estuviera analizando lo que acababa de decir.

—¿Por qué dices que es raro?

—No sé... tal vez porque siento que en momentos es súper simpático y al siguiente parece que te estuviera juzgando con la mirada, aunque se que cuando se queda así es porque esta perdido en su mundo, no me cae mal solo que eso se me hace un poco raro, pero tampoco me genera ninguna simpatía especial —dije soltando un suspiro.

Kanu asintió comprensivo.

—Entiendo, pero aveces las primeras impresiones engañan, ¿no?, dale otra oportunidad, a lo mejor te equivocas —dijo.

—Lo intentaré —respondí, sin mucha convicción.

La verdad es que esa sensación de incomodidad que me provocaba cuando estaba cerca de él me estaba molestando un poco, no quería que mi opinión sobre él afectara mi amistad con ellas, pero tampoco podía ignorar lo que sentía con respecto a él.

—Oye, ¿y tú Kanu?, ¿qué opinas? —pregunté, intentando cambiar de tema.

El chico se encogió de hombros.

—Pues... a mí me pareció un poco misterioso al principio, pero después de conocerlo puedo asegurar que es buena gente, ve a Fernanda y a Oriol, ahora son muy buenos amigos de el.

Asentí con la cabeza y seguimos caminando, pero esta vez ya nadie hablo, cada una estaba perdida en sus propios pensamientos, yo no podía dejar de darle vueltas a lo que estaba sintiendo, aunque por aun lado seguía pensando en mi Alvaro, ahora estaba pensado en Uziel, no pude evitar preguntarme si ¿acaso sería solo una impresión equivocada? o ¿habría algo más en ese chico?

Me despedí de mis amigas y continue mi recorrido. Al llegar a mi casa, de inmediato entre en mi habitación, me senté en la cama y miré por la ventana, note que el sol había comenzado a ponerse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados, respiré hondo, intentando calmar mis nervios, pero aun sintiendo un vacío en mi pecho, ¿sería posible que alguien pudiera llenar el vacío que habían dejado en mi corazón? ¿cuándo dejaría de pensar en él? y ¿por que me hacia sentir rara Uziel?




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