Saliendo con los enemigos

Capítulo 5

Elisa

- ¡Ah!

Empecé a gritar como una loca desesperada.

En este instante estoy viendo dos personas aplastadas en suelo delante mio. Lo raro es que no les sale sangre. Me fui a acercar hacia ellos, cuando el hombre que estaba al lado derecho alzó la cara mirando a su alrededor como si nada pasará, automáticamente mis gritos volvieron y volvieron con más fuerza cuando el hombre que estaba a mi lado izquierdo se levantó y dijo...

- Uf, qué divertido volvamos hacerlo.

- ¡Ah!

Seguí gritando.

- ¡Ah! Por el rector, que susto.

Dijo el hombre que se había parado, seguido que puso su mano en el corazón.

Mis gritos se calmaron, ya me empezo a doler la garganta, en verdad ya sentía que me estaba volviendo afónica. Así que solo deje que mi corazón latiera horriblemente fuerte por el susto, sentía que mi corazón se iba a salir en cualquier instante, quería correr pero mis pies no responden... ¡Maldita sea, quiero correr!

- ¿Q... quien...es...son....u...us...tedes?

Me atreví a hablar.

- No te preocupes, no te vamos hacer daño.

Trató de tranquilizarme el hombre que todavía estaba en el piso, ¿que hacia ahi todavia? ¿Acaso no sabe que el piso puede dañar sus ropas blancas?

- Eso no responde mi pregunta, ¿¡Quienes son ustedes!?

Dije un poco alterada.

- Si te dijéramos no nos creerías.

Intervino el hombre que ya estaba de pie, el cual me miraba como si fuera el dulce más rico del mundo.

- ¿Quienes son?

Dije ahora intrigada.

El hombre de blanco se levantó, se sacudió un poco y dirigió su mirada a mí.

- Somos...

Empezó hablar el hombre blanco, que por cierto es demasiado atractivo.

- Abiel...

Lo interrumpió el hombre que estaba vestido de negro, su cabello era negro y tenía las punta pintadas de rojo.

- Dejame, diré la verdad.

- Nos van a regañar...

- ¿¡Bueno, me van a decir o no!?

Grite ya exasperada que no dijeran nada que ayudara a saber de sus identidades.

- Si

- No

Dijeron al mismo tiempo los dos hombres que estaban enfrente mio, los cuales no aparentaban tener más de 18 años.

- Si.

Volvió a repetir el chico de blanco y el hombre vestido de negro lo miro rayado.

- Voy a decir la verdad.

Asentí y lo mire intrigada.

- Somos unos niños secuestrados desde los 13 años.

Me quedé boquiabierta, mire al hombre de negro, el cual miraba con el ceño fruncido al otro hombre.

- ¿Eso es verdad?

Pregunte incrédula por la expresión del peli negro con las puntas teñidas de rojo.

- ¿Ah? Ah... Si, eso es verdad...- Confirmó seguido que se rascaba la nuca.- Sí es verdad- Dijo en un susurro como tratando de convencerse a sí mismo.

- ¿Y donde estan sus padres? ¿Porque cayeron del cielo y no tiene ni un rasguño? 

- Nuestros padres están...

Empezó ha hablar el chico de blanco.

- Están...

- Están muertos.

Interrumpió el de negro.

- Ah... Si, están muertos, los mataron cuando nos secuestraron. 

Terminó el hombre de blanco.

- Ah... ¿Osea que no tiene a donde ir?

Pregunte ideando un plan loco en mi mente.

Los dos hombre que estan alfrente mio se miraron y luego negaron con la cabeza.

- Y necesitan dinero para sobrevivir, ¿verdad?

Los dos asintieron.

- ¡Increible!

- ¿Porque?

Preguntó el de negro, en un tono un tanto arrogante.

- Porque ustedes necesitan trabajo y yo trabajadores, siganme.

Empecé a caminar un una mano me detuvo.

- ¿Disculpa? Yo no voy a trabajar, no estoy acostumbrado a eso.

Dijo en el mismo tono arrogante el hombre de negro. El cual ya me estoy cansando de llamarlo así.

- Pues no lo hagas, si te mueres de hambre es tu culpa.

Gruño y se adelantó.

- ¿Y tu porque no dice nada?

Le dije al hombre de blanco.

- ¿Que digo?

Respondió, a lo que yo blanquee los ojos y seguí caminando.

 

 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.