Saliendo Con Mi Ex

Capitulo 3: ¿El adiós o un hasta pronto?

Así que lo seguí hasta el comedor, parecía una cena romántica, no miento, qué nervios. Él es de los que comen pegando la boca al plato, algo que me pareció tierno sin ofender, y yo parecía toda una señorita educada en la mesa. Luego terminamos de comer y nos sentamos en el mueble para conversar un rato.

Él me comentó que estaba un poco callado por lo que había pasado en la mañana de ese mismo día. Me dijo que se encontraba caminando en la acera de la piscina, donde se cayó casualmente. Quizá suene un poco ridículo su relato, pero la profundidad de la piscina es de dos metros, él no y no sabe nadar. Además, su semblante era pálido.

—*Solloza* Tenía miedo de ahogarme y no podía hacer nada. Felizmente, luego vino mi hermano Carlos (su hermano mayor) y me sacó de ahí —dijo

Era la primera vez que lo veía llorar y, al estar a mi lado, se apoyó en mí. Sentí una calidez envolvente, comparable a la que experimenté al ver a mi mamá esa tarde. Sin embargo, no podía aprovecharme de su dolor para sacar ventaja del momento.

—Tranquilo, Omi (el apodo que le puse a los 10 años), ya ha pasado todo. Además, durante este tiempo largo, me he convertido en nadadora profesional, así que mañana, si quieres, puedo ayudarte —dije con una voz calmada y un toque de sarcasmo.

—Jaja, muchas gracias, primita, aunque dudo que mañana me acerque siquiera a esa piscina.

Él seguía llamándome "primita", y aunque era bonito que alguien confiara en mí, ahora creo que me he enamorado perdidamente de él.

—¿Oigan, por qué se fueron y me dejaron sola? —comenta Camila.

¡Ay, no, qué vergüenza! Los tres nos quedamos congelados durante un largo minuto, y luego comenzamos a balbucear palabras y excusas tontas que salían de nuestras bocas.

Me hacía recordar esa vez en que Omar me tomó de la mano y comenzamos a correr, mientras cruzábamos la calle. Y Camila nos preguntó con voz coqueta:

—¿Todavía siguen agarrados de la mano?

Y aún recuerdo la calidez y suavidad de su mano tocando la mía, simplemente reconfortante, la timidez y a la vez seguridad que él sentía.

Luego subimos al segundo piso para hacer un karaoke. Mi mente estaba tan en blanco de tantas cosas que pasaron, que escogí "Ojitos lindos" de Bad Bunny y Bomba Estéreo

Así que comencé a cantar la parte que cantaba la chica, pero luego tocaba la línea del chico; no sabía cómo haría una voz de chico, sentía muchos nervios, hasta que vino Omar y continuó la canción. Podía sentir cómo mi corazón saltaba de emoción. Y comenzamos a cantar los dos. De ahí no recuerdo qué cantaron ellos.

Así que para ese momento ya era tarde; ¡tuvimos una pijamada muy divertida! Hicimos una guerra de almohadas y los tres nos acomodamos en la cama. Camila y yo comenzamos a charlar sobre cómo nos iba en el colegio, mientras Omar miraba su celular. Sin embargo, cuando intentábamos dormir, Camila me quitó mi almohada, así que me recosté en el hombro de él y vimos un poco de tiktok.

Así que para ese momento ya era tarde; ¡tuvimos una pijamada muy divertida! Hicimos una guerra de almohadas y los tres nos acomodamos en la cama. Camila y yo comenzamos a charlar sobre cómo nos iba en el colegio, mientras Omar miraba su celular. Sin embargo, cuando intentábamos dormir, Camila me quitó mi almohada, así que me recosté en el hombro de él y empezamos a ver unos videos.

Luego vino su papá y lo llevó a la cama de enfrente; podía sentir su mirada atravesando la frazada que me cubría. Era evidente que no podíamos dormir, así como tampoco podíamos dejar de mirarnos. Pero de repente, el sueño me invadió.

Al despertar, vi a mi mamá a mi lado diciéndome que en dos horas nos íbamos; sentí mucha tristeza, y él también lo mostraba. Sin embargo, disfruté de la piscina (al final si le ayude para que entre un poco y se divierta) antes de enfrentar la parte que a nadie le gusta: la despedida.

Entonces, él sacó de su bolsillo un pequeño carrito de colección y me lo regaló. No sabía cuándo volvería a verlos, pero sin duda los extrañaría mucho. Lo bueno es que les dejé mi número, así que estaríamos en contacto. Nos dimos un abrazo de despedida de esos que duran un segundo más de lo necesario. No sabía si era un adiós... o solo un hasta pronto; y luego...




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