Saliendo Con Mi Ex

Capitulo 6: Día de playa con un polisón dentro

Como en todos los inicios de año, empezamos el año con un calor infernal y, como es jueves, podemos disfrutar de las hermosas aguas contaminadas de Ancón. Y nosotros siempre vamos en la tarde, donde no hay mucho sol y podemos ver el atardecer, un lindo comienzo de año en familia...

—¡NIÑAAAAAAA DESPIERTAAAAAA!— (César y Pablo)

Y yo creía que tener un hermano hombre era peor; ahora son dos, este día será muy largo...

—Feliz año nuevo, Blerd.

Y se me olvidaba contarles algo: yo tengo una pequeña mascota, se llama Blerd y vive en una maceta. Y si pensaban que era una planta, pues no, él es un chanchito de tierra o una oncilla. Cuando yo tenía 14, le pedí a mi padre que me comprara un perrito; creo que todos alguna vez lo hicimos, ¿no? Pero su respuesta fue "no" y me dijo que podría tener plantas como mascotas, así que me conseguí una planta. Pero no sé por qué no soy buena cuidándolas, así que un día en el parque, mientras admiraba las plantas, encontré un pequeño animalito muy chiquito que le gustaba estar en la tierra. Mi corazón se llenó de tanta ternura que decidí adoptarlo a él y a varios más para que no estuvieran tan solos, y tenía mi imperio de ellos en mi macetero. Mi papá quedó tan sorprendido que aceptó que yo los tuviera, pero un día todos ellos se habían ido y solo quedó Blerd...

Pero hoy día no lo vi en su maceta, yo siempre que me levanto lo saludo y juego un rato con él, eso quiere decir que alguien lo secuestró. Aunque parezca que él es muy chiquito, él es muy grande pese a ser un chanchito de tierra.

—Oigan, ¿han visto a Blerd?—pregunté.

—Ahora, quién es Blerd, rarita? ¿Será... tu amigo imaginario?—dice César mientras ríe.

—Pues verás, huerfanito, él es mi mascota y está perdido.

—Oye, ¿por qué me llamaste huérfano?

—Porque al parecer no tienes casa y por eso sigues aquí, ¿no?

—No votes a mi bro—dice Pablo.

—Tú no te metas, Backyardigan.

—Kim, hija, encontré a Blerd, está aquí en tu ventana.

—¡AYY GRACIAS PAPI!

Así que lo regresé a su maceta, desayuné pan con chicharrón y alisté mis cosas para IR A LA PLAYA y César por fin se fue, y le pregunté a Abel si podía venir con nosotros a la playa. Él me dijo que sus padres por fin le dieron permiso, y llevó una maleta para un día de playa... A veces pienso que sus padres son sobreprotectores y al parecer este va a ser un buen día... —FAMILIAAAAAAA ABRAN— voz fastidiosa en la puerta.

La voz era conocida, pero espero que no sea ella, era demasiado bueno para que sea verdad. Todos teníamos miedo de abrir la puerta porque ya suponíamos quién era, así que le dijimos a Abel que abriera. Él, ni bien abrió la puerta, la mujer pateó literalmente la puerta.

—HOLA HOLA, ¿por qué se demoraban tanto?

—Ay, holaaaa mi hijito hermoso, ayyyyyy Kim, te extrañé bastante, ¿subiste de peso, no? Ahí está mi ex y...

—Buenas tardes, señora Rivera— dice Abel.

—Ay, el amiguito gay de Kim, ya te he dicho que te consigas buenas amistades.

Y sí, era mi mamá. Ella nos estaba dando un abrazo asfixiante a todos, menos a mi papá y a Abel. Ella vio que estábamos a punto de irnos y nos quiso acompañar, a lo cual todos lo negamos. Ella insistió y, bueno, estamos aquí...

Al final de todo estuvo muy divertido. Yo y Abel armamos un castillo de arena y nos metimos a nadar con mi hermano.

—Marta, ya dime, ¿por qué viniste? No me creo esa mentira de que extrañas a tus hijos. Tú no dudaste en abandonarlos después del divorcio. ¿Acaso aburriste a tu pareja?

—Él me dijo que ya no me quería mantener en la casa y que ya no era como antes..., buscó un hogar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.