Saliendo Con Mi Ex

Capítulo 10: ¿Verdad o reto?

En sueños, yo estaba recapitulando todo lo que pasó esta mañana. Me levanté muy temprano para dejar mi cuarto ordenado y pedirle a Blerd que cuidara la fortaleza mientras yo no estuviera. Serían cuatro días fuera y mi papá me dijo que saliéramos pronto hacia la iglesia, porque teníamos que llegar allá a la 1:00 pm

Llegar a la iglesia fue el verdadero reto. Había tráfico en todas partes; Incluso el tren se detuvo e interrumpió el paso. Mi papá estaba cantando canciones tristes del Chavo del 8 ; lo sé, es muy random. Cuando llegamos, mi papá me ayudó a llevar mis maletas y todavía no llegaba el autobús, luego...

¡¡TODOS LEVÁNTENSE!!

Y así empezó nuestro día: nos levantaron de golpe. Me hizo volver a ser esa niñita de diez años a la que su mamá tenía que levantar a gritos para ir a la escuela. El día, desde que me desperté, fue muy alegre, con un sol que podía hacer feliz hasta al más deprimido del grupo. Luego, mi célula y yo fuimos al comedor. Nos sirvieron un clásico pan con queso y un vaso de avena, como el típico desayuno que servía mi abuela cuando mi prima Camila y yo íbamos a "invadir" su casa.

El lugar era muy acogedor y tenía piscina, pero igual me daría vergüenza estar en traje de baño y correr el riesgo de que César me vea. Creo que aguantaré las ganas.

El primer juego fue... ¡¡GUERRA DE GLOBOS!! Ay, qué emoción. Recuerdo que solía jugar esto mucho con mis vecinos y primos y, como quizás sospecharían, sí: mi hermano siempre ganaba y yo era el blanco perfecto. :( ¡PERO YA FUE MUCHO TIEMPO SIENDO EL OBJETIVO! Ahora yo seré la que ataque a todos. ¡¡¡MUAJAJAJAJAJA!!!

—Ya cállate, loca, que todos nos miran —dijo César.

—¿QUEEEEE?

Ay, no... estaba pensando en voz alta otra vez y frente a ese tipo.

—Sí, ya lo sé. Yo tampoco quisiera ser de tu equipo —añadió él.

—Exacto, porque al parecer yo soy "demasiado potencial" para ti.

—Querrás decir demasiada vergüenza para mí; vas a hacer que nadie se acerca a nosotros.

—¡AAAAAAA! ¡ENTONCES NO TE ME ACERQUES!

Dejando de lado todo ese drama, ya iba a comenzar la guerra entre los equipos rojo, morado, verde y amarillo. Los rojos llevaban una racha ganadora muy extensa, pero esta vez le tocaba al equipo verde. Mujejeje >:3 . El equipo rojo ya lo tenía todo planeado, con movimientos que parecían una coreografía de K-pop; Diría que lo llevaban ensayando desde el año pasado.

Las reglas eran fáciles: si te manchas de pintura de los equipos contrarios, pierdes y sales. Yo fui rápida y me dirigí a la base morada, donde estaba la mayoría de mi célula. Como entre por detrás, las dejó como un comercial de Nickelodeon: salpicadas en limo verde . Éramos veinte por equipo. Los demás eran los líderes, claves y pastores, quienes no podían jugar; nos dejaban el "trabajo sucio" a los miembros. El equipo morado quedó eliminado radicalmente después de mi gran ataque. Acá existe fe, pero no compasión en la arena. El equipo rojo ya veía venir mi estrategia (planificada en una noche de insomnio), PORQUE ACÁ ES LA GUERRA.

Sin embargo, el capitán del otro equipo, que era mi hermano, planeaba rodearme para hacerme un "electroshock" de cosquillas mientras los demás me tiraban globos. Lo supe porque me rodearon y mi hermano se acercó con las manos llenas de pintura y ganas de molestarme. Como última estrategia, miré a mi alrededor, pero todos estaban cubiertos por la derrota (pintura) y los de mi equipo se habían ido al baño. No sé por qué no fueron antes.

Ya estaba alzando mi bandera blanca cuando, de pronto, César salió del baño con una tina llena de "municiones" y las lanzó encima de toda esa revuelta que iba contra mí. Después de eso me sentí como Shrek porque, en parte, también me cayó pintura a mí. Pero el aroma exquisito de la victoria se percibía en el aire (o capaz era mi hermano, que no se duchó). Se sintió muy bien; Al fin gané una guerra de globos. Esas clases de gimnasia de YouTube Kids sirvieron de algo al fin.

—Oye, tonto, gracias por lo de antes.

—No hay de qué, fea. Te ves mejor así con tu nuevo look, Fiona.

Una sonrisa sincera salió de nuestros rostros. En serio me había ayudado y se lo agradecí. Creo que hoy va a llover.

Después hubo competencia de fútbol (el fútbol femenino es tremendo y mi hermano me estaba echando porras) y vóley. Luego nos dejaron metros a la piscina. Yo, claramente, no me metí; Prefiero empezar a leer la Biblia. Me eché en el pasto a reflexionar y comencé a respirar hondo con los ojos cerrados. Había un hermoso atardecer. Lástima que no tenía mi celular para tomarle una foto a tal hermosura, de esas que siempre dejamos escapar aunque pasen frente a nuestras narices. El momento era único: podía sentir el aire, las plantas y todo a mi alrededor. ¿Será esta la tan anhelada paz de Dios?

Me quedé dormida y luego vino mi líder a levantarme para ir al auditorio. ¡Qué vergüenza! Espero que nadie más me haya visto dormida. Recogí mi Biblia y fuimos para allá.

El pastor comenzó a relatarnos la historia de Moisés y de cómo él tenía grandes dudas sobre su propósito. Nos contó por qué fue el único de su época que se salvó de morir en las aguas del Nilo y mencionó algunas falencias que tuvo, recordándonos que todos tenemos un propósito. El pastor dijo: "Si aún respiras, es porque Dios tiene un gran plan para ti". Moisés ya sospechaba de su misión e incluso mató a un oficial egipcio, pero el pueblo hebreo lo rechazó. Recién a los 80 años Dios le reveló su verdadero propósito. Así que no hay que anticipar nada, porque todo en el tiempo del Señor es perfecto.




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