Déjame apreciar tu desnudez,
por qué desnuda
te bebo de mis poros,
cómo agua en un manantial.
Déjame ser el lobo
que arranca tu piel,
que solo entra por las noches
a calmar su sed.
Deja que mi boca
choque con la tuya,
que solo hablemos
un solo idioma,
y caminar por las promociones
de tus caderas,
que posan sobre mis huesos.
Quiero apreciarte de nuevo
pero está vez tendida en mi cama,
con la noche recorriendo tu piel
con sus pasos húmedos.