Al darse ese último saludo tomando cada uno el brazo del otro en una señal de hermandad se separaron cada uno a su posición, Sekken se movió a las segundas filas de respaldo mientras Daitan mantuvo su posición en la vanguardia de las huestes mientras veía el campo despejado frente a ellos, pudo ver de primera mano con sus soldados detrás de él la magnitud del reto que tenían delante pero ahuyento esos pensamientos de inmediato y se concentró en la batalla y en las huestes Kuroshi frente a ellos.
--- Hombres, recuerden, no importa que el enemigo sea fuerte, nuestra voluntad y nuestra causa es justa y juntos como uno podremos dar un alto a la muerte y destrucción de la oscuridad, ¡¡¡¿ESTAN CONMIGO?!!!.
Un ensordecedor grito de euforia fue le respuesta a su pregunta demostrando que todos estaban dispuestos a pelear hasta el fin, Daitan asintio complacido por la fuerte determinación de sus soldados para luego mirar al frente y dar inicio a la batalla.
---Catapultas mágicas ¡¡ABRAN FUEGO!!.
A la orden de Daitan una lluvia de piedras mágicas azules cubrieron el cielo directo hacia las huestes Kuroshi, todos las piedras surcaron el cielo directo hacia su objetivo y al cabo de unos segundos pudo verse en el horizonte como claramente se elevaban 20000 fogonazos hacia el cielo causando estragos en sus filas, los ataques fueron repetidos una y otra vez y cada vez que lo hacían se podía ver los impactos sin que fallara ni uno.
Eso a pesar de ser alentador para la Coalición también era muy extraño, no tenía sentido que Yamiro permitiera que sus fuerzas sufrieran un daño tan grande ya que las pérdidas de los Kuroshi a causa de las catapultas mágicas se calculaban de 200000 a 300000 ya que fueron disparadas como diez rondas sumando un total de 200000 impactos sobre ellos, pero al ser disparada la décima ronda pudo verse al fin el avance de las huestes negras hacia ellos.
Al principio fue un trote suave pero luego se transformó en una estampida de Akoguns (lobos del inframundo), Akyons (gigantes oscuros), Riakus (aves demonio) y los Shinda que eran la mayoría de la vanguardia, avanzaban en un aparente desorden pero si se detallaban sus formaciones podía verse cierto patrón de ataque oculto en ese camuflaje de caos que los convertía en enemigos impredecibles.
Todos ellos avanzaron ante la mirada de Daitan, él los observaba desde el frente de la Coalición como se acercaban cada vez más rápido esperando el momento justo, a pesar del increíble estado de tensión en el que se encontraba Daitan hacia honor a su nombre como guerrero, ya que mientras otro en su lugar se hubiera quebrado, él era capaz de mantenerse centrado.
Las huestes de Yamiro seguían avanzando con furia y desenfreno cada vez más, hasta que llegaron a una parte de la llanura que la Coalición había preparado, era una sección del valle que habían inundado con petróleo y agua creando un pantano, los magos habían cubierto el pantano con una capa ilusoria de tierra para que los Kuroshi no lo pudieran evitar y cayeran en él.
Daitan al principio había pensado que un plan así no funcionaría ya que incluso para alguien como él era lógico que los hechiceros de Yamiro se darían cuenta de la trampa y la evitarían, pero para su sorpresa sucedió todo lo opuesto a lo que esperaba ya que pudo ver como un mínimo de 100000 tropas Kuroshi fueron atrapados por su trampa, Daitan en medio de su asombro reacciono rápidamente y dio la orden de abrir fuego e inmediatamente una cortina de 100000 piedras envueltas en llamas cubrieron el cielo volando hacia el pantano.
Mientras que las piedras volaban al mismo tiempo un escuadrón de 500 magos apareció en la vanguardia del ejercito esperando a que cayeran a tierra, esperando el momento, cuando al fin impactaron en tierra una enorme cortina de fuego se levantó cubriendo a todos los Kuroshi quemándolos vivos y al momento en que se activó la trampa los magos entraron en acción coordinando toda su magia en intensificar y mantener las llamas el mayor tiempo posible creando llamas más letales y duraderas.
Gracias a esta estrategia las bajas de los Kuroshi ya habían alcanzado los 400000 muertos según los cálculos sin haber perdido a un solo hombre, en medio de esa colosal masa de muerte roja que rugía sobre los Kuroshi se podía oír los gritos y gemidos de las criaturas quemándose y aunque habían algunos que lograban salir envueltos en llamas tratando de escapar estos eran rematados por los magos de vanguardia mediante ataques de larga distancia permitiendo que la infantería se reservara para la batalla que venía.
Luego de que la trampa de fuego terminara de consumirse y se disipara en el campo se pudo ver una cortina negrade ceniza, era increíble ver que lo que hace poco era la vanguardia de un colosal ejercito ahora era solo un montón de restos incinerados por completo ya que los magos debian mantener las llamas el tiempo suficiente para que los cuerpos fueran quemados totalmente, evitando que los Kuroshi usaran hechizos de resurrección en los cuerpos.
Daitan se lleno de emoción al ver que habían dado el primer golpe, sus maquinas habían borrado a toda la vanguardia enemiga y eso lo lleno de esperanza, con todas sus fuerzas unidas, podrían ganar, así que aprovechando el impulso, dio la orden de atacar.
--- ¡¡¿LO VEN?, NO HAY EJERCITO INVENCIBLE, SIGANME Y DESTROCEMOS A ESOS BASTARDOS DE UNA VEZ, AHORA!!.
Al terminar, Daitan comenzó a correr hacia el enemigo con gran furia seguido por todos sus hombres en medio de un gran grito de batalla que inundo todo el campo, avanzaron con una mezcla de esperanza y deseo de venganza en sus corazones ya que todos los soldados iban confiando en la sabiduría de sus reyes pero también querían vengarse, querían tener la oportunidad de hacerles pagar por tantas muertes de amigos, familiares, esposos, esposas y demás personas queridas, querían que pagaran con sangre y que se aterrorizaran al ver en sus ojos el odio desenfrenado hacia ellos, la oportunidad al fin había llegado y no la iban a desperdiciar.