Cuando el domo de luz desapareció en toda el área solo quedaban los cuerpos de miles de tropas Kuroshi convertidos en cenizas disolviéndose en niebla roja mezclados con las tropas de la Coalición que seguian en pie, Daitan al ver que la magia de su espada había logrado abrir el camino para sus hombres dio la orden de retirada.
---¡¡¡AL CAMPAMENTO!!!.
Al dar su orden todos sus hombres comenzaron a correr hacia su frente, ciertamente no en el orden y disciplina acostumbrada pero si manteniendo la mínima estructura de orden necesaria para que no se rompieran sus huestes y fueran penetrados.
Daitan observaba como sus hombres se dirigían hacia el campamento pero también comenzó a ver como a la distancia las interminables tropas Kuroshi empezaban a cargar otra vez contra ellos, a pesar de que sus hombres habían sufrido bajas estaba convencido de que sus enemigos habían sufrido al menos el triple de bajas que ellos sumando el daño causado por sus catapultas, su muro de fuego y el combate cuerpo a cuerpo pero aun así se sorprendía al ver que una nueva horda desenfrenada de monstruos Kuroshi los atacaban como si no hubiera pasado nada.
Daitan alejo de su mente todos esos pensamientos que lo distraían y se concentró en su objetivo que era ganar tiempo para sus hombres, ciertamente él no era un arcano y por lo tanto no poseía magia pero esa debilidad era compensada por la enorme fuerza mágica de "Indomus", recordó Daitan en un breve momento, ya que ella para convertirse en un arma tan feroz y mortal había sido forjada en los hornos arcanos de MOORIN con los diamantes más puros y resistentes de las minas más profundas de los cuatro reinos libres.
Al terminar de ser tratada por magia, fuego y hielo fue traída ante Tensai en medio de su gran salón para ser bendecida por su magia que se creía era la mas fuerte, siendo superada unicamente por el dios de la Coalición, Bulcifer.
Daitan se encontraba entre los candidatos y sabía que esa espada era la más fuerte jamás creada y se ilusionaba por la idea de ser el honrado que fuera el único capaz de blandirla con naturalidad.
Antes de recibir su turno, muchos candidatos como generales, antiguos reyes, héroes y guerreros legendarios habían pasado al centro del salón junto a la mesa en la que estaba colocada la espada intentando domar su grotesca energia pero igual que un pura sangre indomable "Indomus" los había rechazado con tal violencia, expulsando rayos y truenos, que incluso varios que lo intentaron quedaron lesionados de por vida.
Cuando le llegó el turno a Daitan él se lo tomo con muchas ganas, le parecía increíble ser de los aspirantes que intentarían blandir una espada de tan magnifico calibre y al verla frente a frente experimento un éxtasis indescriptible muy similar a estar enamorado ya que Daitan nunca había encontrado a la mujer ideal se lo había pasado de fiesta en fiesta apagando su pasión noche tras noche pero al final se sentía vacío porque sabía que el placer sin amor verdadero es pasajero.
Daitan detallo a la espada "Indomus"sintió su empuñadura y pudo palpar la increíble fuerza que emanaba de ella a lpunto de quemar su mano pero eso en vez de alejarlo o intimidarlo por el contrario lo enamoro mucho más y luego de detallarla hasta quedar satisfecho se determinó y la empuño con ambas manos alzándola frente a el pero al hacerlo de la espada comenzaron a salir rayos violentos azules, negros y rojos como de una tormenta eléctrica tan potentes que dejaban marca donde impactaban en la sala del trono.
Se oían truenos y se revolvía con furia en las manos de Daitan como exigiéndole a gritos que la soltara pero Daitan no la soltó, todos en la corte lo miraban con ojos de locura e incredulidad ya que no podían creer que hubiera alguien que pudiera resistir tanto tiempo a semejante energia, la espada lo movía de un lado a otro, lo arrojaba al piso con violencia y luego lo volvía a levantar sin reparos, lo repetía una y otra vez buscando cansarle pero Daitan había decidido que no la soltaría aunque le costara la vida.
Después de un rato y luego de que en la corte se marcara un innegable impacto de destrucción con banderas quemadas, estatuas destruidas e incluso con los escoltas de los cuatros reyes alrededor de sus tronos heridos todos fijaron sus ojos en Daitan que con su camisa hecha pedazos, su capa de destrozada y su cara chorreando sangre, en sus manos tenia a "Indomus" totalmente quieta y emitiendo un resplandor azul y blanco en símbolo de aprobación.
Luego de haber intentado hasta el agotamiento finalmente lo había logrado, su amor por esa nueva y maravillosa arma le había dado las fuerzas para resistir su brutal resistencia pero al fin lo había logrado y al ver a su nueva espada en sus manos no pudo evitar ruborizarse de emoción ya que sabía que finalmente había encontrado a su compañera perfecta de por vida.
Daitan al recordar todas esas cosas sentía un cosquilleo en la mano que sostenía su espada, comenzó a sentir que una energía inundaba todo su cuerpo y una luz blanca muy brillante hizo que su armadura al completo se volviera de un blanco cegador, Daitan se fijó nuevamente en su objetivo que se acercaba cada vez más y decidió actuar, tomo a "Indomus" con ambas manos y cerro sus ojos.
Se concentró en dirigir toda su magia hacia el filo de su espada haciendo que su hoja brillara con una fuerza tan brutal que parecía que estaba hecha de fuego, la ondeo sobre su cabeza haciéndola girar intensificando su fuerza cada vez más a niveles inimaginables hasta que finalmente la detuvo sobre su cabeza y moviéndola de un lado a otro frente a el creó un arco de energía mágica que comenzó a expandirse a lo alto y ancho hasta cubrir por completo todo el campo de batalla de extremo a extremo abarcando una altura tan imponente que ni siquiera los Riakus eran capaces de volar por encima de su muro creando así una perfecta barrera de contención que detuvo a los miles de monstruos Kuroshi incinerando a cualquiera que se atreviera a intentar cruzar.