Soldados atrapados, los demonios Kuroshi frente a ellos y la muralla de niebla cortando el paso, Daitan, Sekken y Tensai estaban atrapados, todos sus esfuerzos fueron burlados y ahora se miraban entre ellos buscando una salida imposible.
--- O..oye ¿qué es eso?---, pregunto Daitan a Sekken entre balbuceos.
---No lo sé, ¡Tensai ¿qué es lo que pasa?!.
A pesar de mantener una apariencia de calma, en su interior Tensai estaba impactado y no sabía que responder haciendo que creciera su impotencia ya que estaba acostumbrado a tener una respuesta para todo y estar en una situación que le superaba por mucho era algo que le provocaba la más profunda frustración.
Daitan y Sekken se preocuparon al ver que Tensai no daba una respuesta y se dieron cuenta de que la situación era realmente peligrosa si lograba callar al mago más fuerte del mundo, Sekken a pesar de estar impresionado e intimidado decidió actuar al ver que Tensai no reaccionaba, rápidamente dejo el frente y se fue al centro de los soldados que los acompañaban buscando a los arcanos que estaban con ellos para intentar salvar la situacion.
--- ¡¡¡Arcanos, envíen un mensaje por vía mental al campamento de Kinjo y díganle que ordene la retirada de todas las tropas AHORA!!!.
Al recibir la orden los arcanos que estaban atrapados con ellos se apresuraron a enviar la orden y al regresar Sekken al frente luego de coordinar todo, vio lo que no pudo creer, Daitan estaba en el piso inconsciente con una herida grave en la cabeza y con su espada tirada junto a el, vio a una extraña figura negra envuelta en una nube de color negro y rojo que levantaba a Tensai por el cuello asfixiándolo ante los ojos de cientos de soldados aterrorizados incapaces de ayudar a sus reyes.
--- ¿Quién....eres tú?---, pregunto Sekken intentando dar una voz de autoridad para no desmoralizar a sus hombres aunque en su interior estuviera más que asustado.
--- Tu tampoco sabes mi nombre, que decepción, ningún rey de los hombres ha llegado a conocerme.
Sekken no entendía las palabras de aquel extraño personaje, se veía imponente y aterrador, tenía una enorme armadura negra que lo distinguía de las armaduras rojas de los Kuroshi, su cuerpo era ancho y fuerte, su capa era roja como rubí y su cabeza, era una total contradicción, ya que su rostro era hermoso, pelo rubio, ojos plateados y facciones perfectas, pero en sus ojos habia algo, a pesar de su belleza, sus ojos irradiaban un odio tan profundo que helaba la sangre.
Sekken lo estudio lo mejor que pudo y noto algo que le llamo la atención, noto que su forma de hablar era demasiado tranquila, se expresaba de una forma tan relajada que incluso daba la impresión de estar aburrido y si esa criatura era capaz de estar tan confiada frente a los reyes más fuertes del mundo, aplastando sus fuerzas y haciéndolos temblar,Sekken no se atrevía a pensar a quien tenía delante.
---P..pregunte, ¿quien eres?.
Yamiro gruño con ira e indignación, esperaba que los reyes temblaran ante su presencia, pero el ver que no conocían su identidad, le quitaba sabor a su conquista y eso lo enfureció.
--- No se porque esperaba mas de ustedes, humanos, pero si no sabes quien soy.....¡¡¡AHORA LO SABRAS!!!.
Yamiro al terminar sus palabras estrello la cabeza de Tensai contra elsuelo con una furia demoníaca que causo que en el suelo se abriera un agujeroenorme dejando la cabeza de Tensai sangrando con muchos cortes y fracturas,soltándolo, Yamiro comenzó a caminar hacia Sekken con la mayor naturalidad delmundo con una sonrisa sanguinaria y ojos encendidos, Sekken con su espada en mano comenzó a temblar de una manera incontrolable que aumentaba con cada paso que Yamiro daba hacia él, no podía creer que un demonio tan fuerte estuviera del lado de los Kuroshi, le parecía imposible que en el mundo existiera una magia tan temible y por primera vez desde que empezó la guerra dentro de él se gestó lo que no creía posible, "MIEDO".
Sekken era conocido por reaccionar rápido y con gran determinación aun en medio de la matanza y esa actitud le había hecho ganar el respeto y la confianza de todos sus hombres pero esta situación lo abrumaba, se sentía como un niño asustado en frente de su peor pesadilla, se sentía débil, frágil, no sentía valor, no sentía orgullo, ni siquiera sentía las fuerzas para blandir su espada dejándola caer, solo sentía un enorme miedo irracional que lo ahogaba, sencillamente estaba perdido.
Yamiro camino paso a paso como tratando de extender la agonía de su nueva presa que sucumbía ante el terror con la mínima esperanza de poder entretenerse un poco pero igual que en sus miles de anteriores intentos no lo logró.
---¡¡¡MALDITOS HUMANOS, HASTA EN SUS MUERTES SON INÚTILES, ESTA ESTÚPIDA FARSA SE ACABA AHORA!!!.
Yamiro sin esperar más atrajo con su hechicería a Sekken extendiendo su mano derecha hacia el dejándolo inmóvil justo en frente suyo, luego levantándolo en el aire a unos tres metros sobre el suelo levantando a la misma altura a Daitan y a Tensai colocándolos uno junto al otro siendo Sekken el único de ellos que seguía consciente.
--- ¡¡¡ HUMANOS!!!.
Yamiro dio un fuerte grito para llamar la atención de los soldados de la coalición.
---¡¡¡ VEAN A SUS LIDERES, ELLOS LOS ENGAÑARON MINTIENDO QUE PODÍAN GANAR Y HOY PAGARAN SU ERROR CON SUS ALMAS, SU CARNE Y SU SANGRE!!!.
Kinjo estaba en pánico, no podía liberarse, sus compañeros estaban inconscientes, sus hombres estaban a punto de ser masacrados y aunque se desangro los pensamientos buscando una salida, su mente fue silenciada por una orden absoluta que penetro con violencia haciéndolo callar.
---Observa bien el precio de tu estupidez, humano.
Al terminar de hablar, Yamiro ebrio de furia concentro su hechicería a tal punto que sus ojos se inundaron de fuego infernal, luego apunto sus brazos hacia los soldados que lo veían congelados de miedo y de sus manos salieron cadenas de niebla roja que se expandieron por todo el campo atando a cada soldado que había quedado atrapado en su trampa, luego levanto sus manos y todos los hombres, caballeros, arcanos y guerreros fueron elevados en el aire dejando el campo vacío y cuando todos estaban casi tocando las negras nubes del cielo Yamiro grito con gran furia la invocación que los destrozaría.