Salvación

La ciudad de Himitsu

En las profundidades del bosque de Kanningura los habitantes de Himitsu libraban una desesperada batalla por su supervivencia, ese día había empezado como cualquier otro, los hombres en los campos, las mujeres en los mercados, los soldados patrullando, no había ninguna novedad.

Himitsu era una ciudad que manejaba la energía de los bosques, era una de las ciudades aliadas del reino Kamashinori y gozaban de su protección, también custodiaban el llamado "Templo del encuentro", donde ISOD les daba la oportunidad a cualquiera de ellos de unirse a su reino, pero solamente unos pocos aceptaron la invitación.

Al ser casi exterminados por Yamiro después de la caída de los Kamashinori, sus sobrevivientes habían decidido levantar el bosque alrededor de ellos bloqueando el paso y volverse autosuficientes, esa decisión les había traído paz y seguridad durante años mientras que el exterminio se propagaba en el exterior, pero a pesar de las enormes medidas que habían tomado para ocultarse no lograron cumplir su meta de pasar desapercibidos.

Ese día los vigías dieron la alarma al ver que del follaje de la selva se abrían portales rojos y negros y de ellos salieron un grupo de 300 Shindas que al invocar a sus acompañantes su número aumento drásticamente cuando del suelo salieron 1500 Akoguns siendo 5 de ellos controlados por cada Shinda.

Sin perder tiempo los guardias se dirigieron a la entrada y cerraron las puertas pero temían que no resistiera ya que al vivir en una espesa jungla no se habían preocupado de reforzar sus defensas y sus murallas eran de madera de roble, los Shindas al ver su objetivo se lanzaron a la carga mientras que en la cima de la muralla de madera se colocaron 400 soldados Himitsura y comenzaron a levantar una barrera de gruesas raíces que detuvo el avance de los Shinda.

Pero sin tardar, en la barrera se comenzó a ver que un círculo de fuego rojo y amarillo crecía cada vez más en la barrera mientras que consumía las raíces hasta que con gran fuerza se dio una explosión que partió a la barrera improvisada en dos dejando suficiente espacio para que los Shindas continuaran avanzando.

En su desesperada defensa el pequeño ejército Himitsura de apenas 1500 soldados y equipados con armaduras de acero ligero y dos espadas de acero verde bañadas en veneno emergieron de la tierra a las afueras de las puertas con la obligación de proteger a sus 10000 habitantes dividiéndose en dos grupos de 1100 para la defensa en tierra y 400 para las murallas, viéndolo bien no era mucha la diferencia numérica pero lo que marcaba la pauta era la supremacía de los Shindas, ya que a pesar de ser aliados de los Kamashinori no podían usar el poder de la gracia y sin ese poder, ninguna energía o fuerza en la tierra era suficiente contra la hechiceria Kuroshi.

Los Himitsura eran dirigidos por su líder y rey Majime, llamado así porque nunca hacia las cosas sin pensar bien y a pesar de ser muy gentil no disfrutaba de los chistes prefiriendo la serenidad del día, Majime se paró frente a su gente y al verlos tan asustados decidió darles ánimos para pelear.

---Mis hermanos, entiendo que tengan miedo, no seriamos humanos si no lo sintiéramos pero no podemos permitir que nos impida defender a nuestra tierra, yo le temo a la muerte pero hay algo que me da mas miedo que ella.

Majime hizo una pausa, inspiro hondo y desde su corazón elevo su voz con fuerza.

---¡¡¡ LE TEMO A FALLAR A MI GENTE, A MI FAMILIA, A USTEDES, Y SI ESTANDO AQUI DESAFIANDO A LA EXTINCIÓN PUEDO IMPEDIR QUE ESO SUCEDA, ENFRENTARE A LA MUERTE SIN TITUBEAR, ASI QUE ¿QUIEN ESTA CONMIGO, QUIEN DE USTEDES ME ACOMPAÑARA A ENFRENTAR LAS GARRAS DEL INFIERNO?.

Al terminar sus palabras todos sus hombres le respondieron con un fuerte grito de combate que logro impresionar a los Shindas que se habían detenido formando un frente que cubría toda la llanura de rojo.

--- Una última cosa.

Majime muy serio miro a sus hombres para que el mensaje quedara claro.

--- Todos sabemos que aquí y ahora tenemos una decisión que tomar aun si ellos ya no existen, aunque los Kamashinori ya no estén, nosotros tenemos la oportunidad que ISOD nos prometió, yo como su rey no tengo el derecho ni la autoridad de elegir por ustedes así que hoy les pido como un hermano.

Majime hizo una pausa, esperaba que todos sus hombres entendieran la importancia del asunto.

---Que cada uno de ustedes tome la decisión que prefiera su corazón y enfrenten el destino que se abra ante ustedes.

Otro grito de batalla fue la respuesta que recibió Majime lo cual le animo mucho sabiendo que la decisión que debían tomar era una muy difícil y de tomar la opción equivocada, las consecuencias serían las peores, el general de los Shindas al ver que los Himitsura se levantaban en armas dio la orden de enviar a sus 1500 Akoguns como fuerza de impacto.

Majime al ver a las bestias acercarse dio la orden y cada uno de sus hombres concentro su energia en sus manos hasta que les brillaban en un intenso color verde esmeralda, todos levantaron sus manos y enfrente de ellos salieron de la tierra 250 gigantes de piedra y madera de 5 metros de altura que al formarse frente a los hombres de Majime corrieron a enfrentar a la marea roja que se acercaba, Majime esperaba que sus gigantes equilibraran la balanza un poco pero a pesar de que el número de Akoguns se había reducido a 700 gracias a que los gigantes con cada golpe arrastraban a dos bestias, no fue suficiente.

Ya que para su sorpresa del frente de los Shinda salió un rayo de luz negra y roja que impacto en cielo oscureciéndolo y manchándolo de nubes rojas y al pasar eso, la velocidad de los Akoguns se multiplico por 10 causando que los gigantes no pudieran alcanzarlos mientras que sus puntos débiles estratégicamente escondidos en la parte trasera de su cuello eran destrozados por las feroces y rápidas fauces de los Akoguns manchando el campo de sabia verde, la sangre de sus gigantes.



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En el texto hay: suspenso, fantasia, misterio

Editado: 05.05.2026

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