Majime recorría las calles de Himitsu con dudas sobre que eran esas extrañas explosiones, no podía precisar si eran de sus hombres o si por el contrario era una nueva horda que los Shinda les habían arrojado, las dudas continuaban en su mente augurando lo peor pero a medida que se acercaban a la zona de las explosiones pudo ver que en las aceras se amontonaban cadáveres de decenas de Akoguns que ya empezaban a evaporarse.
Sin importar cuanto avanzaran no podían ver a un solo enemigo vivo, lo que hizo que Majime pensara que tal vez lo que veía fuera por obra de fuerzas aliadas pero ellos no habían llamado a nadie lo que despertó su confusión pero a pesar de ese pensamiento alentador Majime pudo notar un destello dorado que consumía los cadáveres de los Akoguns y al estudiarlo un poco supo con seguridad que ninguno de sus hombres había sido el responsable.
Su gente usaba la energia de la naturaleza, no era igual a la magia de la coalicion pero tampoco se comparaba con el poder de los Kamashinori, su energia les permitia defenderse pero al igual que la magia era insuficiente para vencer la los Kuroshi y por el hecho de saber todas esas cosas, Majime no entendia quien era el responsable pero al detallar un cadaver de Akogun pudo mirar restos de destellos dorados que consumian el cadaver del demonio y Majime sabia que su energia no tenia la fuerza para consumir la oscuridad, logrando deducir la respuesta que buscaba.
---Hay alguien más en la ciudad.
Juntos el grupo de soldados Himitsura con Majime avanzaron por las calles hasta que llegaron a una plaza amplia cercana al palacio y lo que vieron les sorprendió aún más que el ataque de los Shinda, vieron a 2000 enemigos que estaban en medio de una batalla de lo más increíble, veían como reinaba el caos entre el numeroso grupo, algunos Akoguns volaban por los aires de entre ellos, otros salían disparados hacia Majime y su grupo para luego caer muertos y evaporarse.
Era una batalla confusa ya que no se veía contra quien peleaban tantos enemigos juntos pero luego de unos cuantos segundos Majime pudo ver a dos figuras que se movían entre las filas rojas, uno parecía ser un hombre mayor de tal vez unos 50 años pero que se movía con una extraordinaria velocidad a pesar de su edad y el otro era un muchacho de entre 16 y 19 años que lo acompañaba.
Al verlos Majime pudo entender quiénes eran los responsables de diezmar las filas enemigas y se sorprendió al ver la fuerza, velocidad y poder de esas dos personas, vio como el hombre mayor invoco de la tierra a 30 criaturas de piedra de tamaño pequeño pero fuerte y ágil que tenían dos espadas de fuego y a un gesto del hombre las criaturas comenzaron un feroz ataque contra los Akoguns.
También vio como el muchacho volaba sobre el grupo y se movía entre ellos eliminando a todo el que tocaba cortando cabezas de Akoguns y Shindas mientras que dejaba una estela de luz dorada que no se desvanecía, al terminar de volar, Majime vio que el muchacho cayo en medio de los Akoguns pero le sorprendió su sonrisa emocionada y confiada para luego ver como golpeaba el piso con ambas manos causando un violento terremoto que creo enormes huecos y de ellos salieron potentes fuentes de lava dañando a los Shindas pero sin tocar a los edificios cercanos y al terminar volvió a ascender y desde las alturas dio un fuerte grito.
---¡¡ YOSHI!!.
Al oír eso, Majime vio como el hombre salto por los aires hacia uno de los techos más cercanos mientras que el muchacho hacia unos gestos con las manos causando que las estelas de luz que había dejado explotaran arrasando con todos los enemigos que quedaban en pie.
Majime no podía creer lo que veía, era increíble que dos personas de una fuerza tan grande estuvieran en su ciudad y por lo que parecía evidente, peleaban de su lado aunque no los conociera, Majime sin esperar más decidió acercarse a la pareja de desconocidos ignorando las protestas de sus hombres que le decían que era muy peligroso, mientras se acercaba pudo oír fragmentos de una discusión que no entendía entre el chico y el hombre.
--- ¡¡Jaja, yo he matado a más!!.
---Solo tuviste suerte.
---¡¡ Dices eso para aliviar la envidia que sientes ante el gran Kaishi Odai!!
---Solo me has ganado por uno, yo mate a 999 y tú a 1000 de ellos, no es algo tan grave.
---¡¡ Jeje, ganar es ganar aunque sea por uno solo, ESTA ES MI VICTORIA!!.
Majime al acercarse a la peculiar pareja se alarmo al ver que uno de los Shinda se levantaba del suelo y aunque muy mal herido levanto su espada y corrió hacia el chico que seguía celebrando su victoria ignorando el peligro y cuando Majime ya lo daba por muerto el hombre que acompañaba al chico apareció de la nada frente al impresionado Shinda mientras que con lo que parecía una vara larga le toco la frente y le salió un punto dorado desde el cual salieron grietas que se expandieron por todo su cuerpo inmovilizándolo y al chasquido de dedos del hombre el Shinda exploto en medio de una nube dorada y roja dejando un charco de sangre negra en el lugar mientras el hombre decía con burla.
---Y con este son mil, ja parece que es un empate.
---¡¡¡¿Que?........NOOOOOOO!!!.
La escena paso de ser impresionante a incómoda al ver que el chico cayó de rodillas y golpeaba la tierra gritando algo de su preciosa victoria mientras que el hombre se partía a carcajadas, Majime se preguntó si ellos eran realmente tan poderosos o si lo había imaginado todo, cuando estuvo cerca de ellos vio que el chico se paró rápidamente y se puso en posición defensiva al mismo tiempo que el hombre le ponía una mano en el hombro al verlo acercarse.
---Tranquilo Kaishi, no seas imprudente.
--- Pero y ¿si es un enemigo?.
---No viste igual a ellos, creo que debemos escucharlo primero.
Majime se alegró de que el hombre fuera alguien sabio a pesar de las apariencias y sin alargar más la espera hablo.
---Saludos señores, ¿me podrían decir quiénes son ustedes?.