Salvación

Negociaciones fallidas

A pesar del ánimo que Majime traía con él tras ganar la defensa del palacio, el ambiente que encontró en las afueras de la ciudad casi consiguió arrebatárselo, por todo el campo aún estaban los cuerpos de los soldados que habían caído en la defensa de las puertas, todo el exterior de las murallas habían cambiado su color marrón brillante como madera barnizada a un color quemado y con muchas marcas de grietas que mostraban lo castigada que estaba.

Cuerpos desmembrados, cientos de buitres que volaban sobre los cadáveres y el nauseabundo olor a podredumbre que emanaban construía un escenario desolador, Majime a pesar de que la devastación lo abrumaba decidió centrarse en el enemigo que tenía al frente y en un último gesto de respeto hacia sus hombres, Majime hizo que de la tierra salieran raíces que tomaron con suavidad los cuerpos de sus soldados y con delicadeza los bajaron en fosas individuales que Majime hizo aparecer en la tierra para sellarlas luego a modo funeral y aunque no era lo que se acostumbraba hacer en los funerales, al menos tendrían un lugar donde reposar sus cuerpos.

Majime no pudo contar cuantos Shindas eran exactamente y a pesar de que no se veía que fueran más de 300 eso no hizo que bajara su guardia ya que había visto que solo 50 Shindas fueron capaces de comandar a 7000 Akoguns por lo que se obligó a no subestimarlos.

Mientras meditaba en cuál sería la mejor estrategia Majime pudo ver que un pequeño grupo de nada mas tres Shindas se separó de su fuerza principal y comenzó a caminar hacia ellos, al verlo, el también comenzó a acercarse en compañía de Kaishi y Yoshi, mientras se acercaban una pequeña e inocente idea de negociación surgió en la mente de Majime la cual tuvo que olvidar de inmediato ya que un enemigo que había castigado tanto a su ciudad, eliminado a casi todo su ejército y arrasado su tierra no vendría a negociar.

Cuando finalmente estuvieron frente a frente, el general de los Shinda miro a Majime y su compañía, tuvo reacciones opuestas de impresión y burla al ver que el rey de Himitsu era escoltado por un muchacho y un solo hombre aunque le llamo la atención que los dos acompañantes de Majime tenían vestiduras diferentes y emanaban un poder diferente incluso al del mismo Majime, pero sin darle importancia y queriendo terminar la misión lo más rápido posible, se dispuso a hablar.

---Vaya, vaya, aquí tenemos en persona al gran Majime, ¿como se siente majestad? Imagino que le gusta la nueva decoración que hicimos para usted.

El general Shinda comenzó a reir con descaro, lo que hizo que la furia creciera dentro de Majime al ver a un enemigo que ni siquiera respetaba a sus adversarios.

---No sé qué tan retorcida sea tu mente siervo del demonio pero tus insultos no quedaran sin castigo--- le dijo Majime con una voz fuerte y desafiante al general Shinda.

Mientras que él se ponía las manos en el pecho y con una voz de ofendido le respondió.

--- ¿Castigo?, pero si no he hecho nada, lo único que queríamos era darles una muerte rápida y no quisieron, luego van y dicen que somos los malos aquí, que triste, seguro mi señor se divertirá torturando a cada uno de tus queridos pobladores---, dijo el general Shinda poniendo cara de lastima por los Himitsura.

---¡¡¿Qué has dicho?!!.

--- Aahh claro, perdón, estoy equivocado, mi señor no tiene tiempo que malgastar en ustedes así que seguro los enviara a los calabozos de Haku donde solamente serán torturados hasta morir y luego serán torturadas sus almas por toda la eternidad, al menos mi señor no hará sufrir a sus almas en persona, ¿ verdad que somos buenos?---, dijo el general Shinda estirando los brazos a los lados en gesto de arrogancia.

Eso que causo que Yoshi tuviera que detener a Kaishi que se había lanzado a destrozar al general Shinda, Majime al ver que la situación no debía demorarse más le dijo sus exigencias.

---Guarda silencio y escucha, tú y tu gente vinieron pensando que no encontrarían nada más que ruinas pero han visto nuestra fuerza y ahora te demando que te retires de nuestras tierras y no vuelvas nunca, de lo contrario todos ustedes serán destruidos.

---Uuuuuuuuhh, rudas palabras para un rey acorralado como un ratón─, dijo el general Shinda agitando las manos fingiendo miedo.

--- Pues dígame su majestad ¿cómo piensa?,¿ como dijo?, ¿destruirnos?---, le dijo el general Shinda que por un momento vio a Kaishi y Yoshi, preguntándose porque vestían diferente al ejercito Himitsura pero al sentirse tan confiado decidió ignorarlos.

---¿ Entonces tu respuesta es un no?---, dijo Majime con la voz seria.

---¡¡¡ CORRECTO, el rey Majime adivina la respuesta del acertijo, se ha llevado como premio la destrucción de su pueblo, UN APLAUSO!!!---, el general Shinda comenzó a aplaudir con un rostro burlón mientras que sus dos acompañantes se le unieron con carcajadas esta vez grotescas y con voces graves.

Esa respuesta hizo que incluso Yoshi perdiera el control y cuando él y Kaishi iban a atacar, Majime los detuvo en seco con el brazo y mirando al general Shinda que se estaba secando las lágrimas de la risa, le respondió en seco.

---Que así sea.

Y al decir eso ambos grupos regresaron a sus frentes.

---No puedo esperar a partirle la cara y hacerlo explotar---, dijo Kaishi.

---Por esta vez estoy de acuerdo con tus tonterías, ese Shinda se arrepentirá de sus palabras---, dijo Yoshi.

---Si, lo haremos pagar---, tercio Majime.

Cuando llegaron con sus 300 soldados se dieron vuelta y encararon a los Shindas que los veían desde la distancia y en ese momento oyeron una voz que se proyectaba por el aire, era la voz del general Shinda que decía con su tono amablemente enfermizo.

---¡¡¡ Listos o no, AQUI VOY!!!.



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En el texto hay: suspenso, fantasia, misterio

Editado: 03.07.2026

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