Salvación

Protección y destrucción

Ambos frentes se acercaban por tierra y por aire velozmente, 400 metros, 350 metros, 300 metros, cada vez reducían más la distancia entre ellos en medio de feroces gritos de batalla de ambos ejércitos y el enorme contraste entre el brillo cegador de las tropas aliadas y la nube de oscuridad que cubría a las huestes de los Kuroshi, luego de terminar los últimos 3 metros de separación, se enfrentaron en un impacto de la luz contra las tinieblas, se podía ver como las masas de luz y oscuridad que cubrían a ambos ejércitos se impactaron y empezaron una feroz lucha por consumir a su rival pero las tropas enfrentadas no se quedaban atrás.

En el aire los batallones alados de los Shitenra se enfrentaban a los salvajes Riakus pero aunque las bestias eran más, los Shitenra tenían más poder, 10 Riakus volaron en picado para atacar a las tropas en tierra pero fueron interceptados por 3 Shitenra que los atacaron desde lejos con flechas de fuego pero su victoria no duro mucho ya que habían bajado la guardia y 6 Riakus los atacaron directo en sus cuellos haciendo que se desintegraran en luz dorada.

En medio de la batalla 300 Riakus volaron en un gran circulo mientras se desintegraban en niebla roja dirigiéndola hacia el centro para crear un enorme Riaku de 20 metros de largo que a pesar de su tamaño podía moverse como si tuviera la velocidad de los 300 Riakus combinados, esa enorme bestia se movía a sus anchas por todo el aire destruyendo a 5 Shitenras con sus garras luego a 3 entre sus fauces y aunque los Shitenra lo atacaban con flechas y lanzas de fuego no tenían la fuerza para derribarlo.

Pero a pesar de que los Riakus tenían esa abrumadora capacidad, los guerreros Shitenra también tenían sus sorpresas guardadas, hasta ahora todos habían mantenido sus alas de color blanco en medio de la batalla pero para derribar a la bestia un grupo de 20 Shitenras hicieron cambiar el color de sus alas del blanco al azul cambiando también el color de sus espadas, luego se dejaron caer en picado hacia el enorme Riaku con precisión milimétrica y al estar sobre él le enterraron sus espadas causando que una capa de hielo se expandiera por todo su cuerpo hasta dejarlo totalmente congelado logrando detenerlo y que comenzara a caer desde 200 metros de altura.

Inmediatamente los 20 Shitenras actuaron transformando sus alas del color azul al color rojo como el de amanecer junto con sus espadas y al hacerlo dentro del cuerpo del Riaku comenzó a brillar una luz como del color del sol naciente ganando cada vez más y más fuerza y cuando el cuerpo del Riaku brillaba como un enorme cristal los Shitenra sacaron sus espadas y levantaron el vuelo para dejar que el Riaku explotara y se desintegrara sin afectar a las tropas de tierra.

Un grupo de 30 Shitenras volaron en formación de punta de lanza hacia un grupo de 100 Riakus reunidos logrando dispersarlos y eliminar a 40 con la fuerza de impacto pero los 60 que huyeron se dieron la vuelta y lanzaron sus alientos de fuego rojo lava y negro a una velocidad 100 mayor a la de las flechas con lo que lograron eliminar a 25 Shitenras.

Pero los cinco que quedaron escudándose con sus alas eran de los batallones de élite que tenían 6 de ellas también llamados los ARCS (mientras que los demás tenían dos) y estos 5 Shitenras cambiaron dos de sus alas a un tono transparente como si estuvieran hechas de aire, dos más al color plata y las últimas dos al color amarillo amanecer.

Estos cambios les permitieron moverse a una velocidad 500 veces más rápido que las flechas para esquivar el ataque ( alas de aire), con una de sus espadas cortaron los alientos de fuego deteniéndolos y cambiando su color al color del metal para luego oxidarse y desintegrarse ( alas de plata) y con sus segundas espadas en un parpadeo atravesaron a los 60 sorprendidos Riakus haciéndolos explotar en cadena dentro de nubes de niebla roja y dorada (alas amarillas).

Ese era el panorama, muerte, explosiones, caídos de ambos bandos, unos cielos bañados con sangre celestial y demoniaca, pero mientras que en los cielos ambas fuerzas combatían salvajemente, en la tierra se daba un enfrentamiento de igual o mayores magnitudes, metal oscuro contra metal divino, gritos de Shitenras cayendo, Himitsuras peleando, cientos de Kuroshi muriendo a cada segundo pero a pesar de que las tropas aliadas eliminaban más enemigos simplemente el número de tropas Kuroshi parecía infinito al ser el doble de grande.

Dos Shitenras peleaban lado a lado, tres Akoguns corrieron hacia ellos para destrozarlos pero un Shitenra anclo su escudo al suelo para recibir el impacto ya que tenía la fuerza para eso por ser de los escuadrones pesados y al hacerlo su compañero salto por encima de él y desde el aire arrojo su lanza dorada atravesando el cuello de un Akogun, el Shitenra pesado saco su espada y mato a otro mientras que el ultimo Akogun que quedaba indeciso de a quien atacar comenzó a retroceder hasta que el Shitenra de los batallones ligeros salto y se paró detrás de él encerrándolo entre él y el escudo de su compañero, terminándolo con un corte limpio de cabeza.

Pero la victoria no pudo ser celebrada ya que cuando ambos iban a continuar 1 soldado Shinda apareció emergiendo de la tierra de golpe y los atravesó en los cuellos con dos espadas negras haciéndolos explotar, 4 Akyons de 8 metros de altura estaban causando serios daños a las tropas aliadas así que dos Shitenras de elite (Arcs) cargaron contra ellos.

Los Akyons golpearon el suelo con sus mazos y con magia de impacto terrestre provocaron un derrumbe directo hacia los Shitenras pero estos aunque no tenían sus alas desplegadas seguían siendo muy rápidos y fuertes, para evitar el derrumbe uno de ellos cambio el color de sus espadas al color azul fuego como si estuvieran hechas de zafiros hirvientes.

El Shitenra levantó sus espadas al cielo y en medio de fuertes truenos las clavo en el suelo y al hacerlo del cielo cayo una columna de fuego azul y amarillo que refulgía de intenso calor que al tocar el derrumbe, derritió la roca usándola para crear una especie de barrera que trancara el derrumbe, luego su compañero salto con sus espadas de color verde esmeralda y al caer detrás de los Akyons, atravesó los vientres de dos de ellos haciendo que en las heridas nacieran hierbas y gruesas raíces de la nada sepultando a los 2 Akyons en un pequeño bosque que se sumergió bajo tierra.



#6183 en Fantasía
#1278 en Magia
#709 en Paranormal
#282 en Mística

En el texto hay: suspenso, fantasia, misterio

Editado: 29.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.