Salvada por el alpha maldito

Capítulo XXXVII

Margaret mira al suelo, no tiene el valor de verlo a los ojos, está temblando a la expectativa de lo que le va a pedir, juega con sus manos para controlar su ansiedad, pero, esta se incrementa al ver las cicatrices que Maison dejo anteriormente, ella se pierde en sus feos recuerdos, hasta que, de pronto frente a ella, en el suelo, puede ver los zapatos de Maison, se ha detenido frente a ella, Margaret vuelve a estremecerse de miedo, siente la humedad de sus lágrimas rodar por sus mejillas, no supo en qué momento comenzó a llorar, pero, tampoco puede parar, se siente devastada al pensar en lo que le espera

-aunque deseo mucho lo que estás pensando, mi preciosa Margaret, esta vez, todo será diferente, tiempo después de que te fuiste, me hice la promesa de cambiar algunas cosas, no cometeré los mismos errores, sin embargo que te quede bien claro, que nunca más te alejaras de mi- da un paso al frente hasta quedar casi pegado a ella, Margaret siente el agarre de su cabeza y se estremece, esperando lo peor de él, más, se sorprende pues lo ve alejarse, sin embargo, el agarre en lo alto de su cabeza persiste -esta vez te daré tu lugar, solo te aclaro, no habrá otro escape, otro lugar u otra persona, este es tu lugar, este castillo es tu único hogar y tú eres mía tanto como yo soy tuyo- Margaret se siente confundida, mira de nuevo sus manos, solo por un segundo ya que, se asusta y sorprende al ver las manos de Maison tomar las suyas y con delicadeza levantarla – lady Margaret siéntete libre de mandar y visitar tu reino, todos aquí son tus esclavos- dijo Maison dejándola frente a la terraza permitiéndole admirar sus tierras, Margaret no dice nada, no se mueve, esta confundida y asustada, pensando si será una treta de Maison para humillarla, también está desesperada por saber que tiene sobre su cabeza, no siente dolor, sin embargo, no baja la guardia esta tensa, discretamente gira su cara hacia dentro del cuarto, donde sabe que hay un espejo, involuntariamente, suelta un jadeo y se lleva las manos a la boca, en su cabeza descansa una hermosa corona, con bellísimas piedras preciosas

-perteneció a un antepasado de mi familia, es una reliquia familiar, creo que lo conveniente es que la portes, que todos vean ante quien deben arrodillarse- dijo Maison sin darle mucha importancia a sus palabras o a la corona, ella, puede sentir a Maison pegándose por la espalda y dejando algunos besos que comenzaron en la mejilla y descendieron hasta su cuello, provocando que Margaret cerrara sus ojos inconscientemente, Maison sonrió al verla. Margaret después de un minuto, reacciona y se separa, busca poner distancia entre los dos, no puede confiar en el, no después de todo lo que le hizo, ella se ha alejado un poco y le da la espalda, no quiere que el vea como la afecta y tampoco quiere caer ante él, ya que el vínculo se ha restablecido

-entiendo que estés ...- empezó a decir Maison, más se detuvo al no saber que palabra usar a pesar de ser un ser tan viejo, esto es nuevo para el -sé que no merezco ni siquiera una de tus lágrimas, también sé que yo he sido el causante de cada una de ellas y aunque sé que no me creerás, te diré, que me he arrepentido cada día- dice Maison haciendo que Margaret gire en su lugar para verlo, sin poder creer lo que escucho, lo mira detenidamente esperando ver que se ría o que se burle de ella, otra vez

Maison le sostiene la mirada intentando dejarle claro que es sincero -sabes, el día que te conocí, lo primero que percibí fue tu delicioso olor, me cautivo y guio hasta ti, cuando te vi, no lo pensé solo te tome en brazos y te traje hasta mi habitación, ahora, nuestra habitación – dijo Maison viéndola fijamente - no me voy a justificar diciendo que perdí el control, que si bien es cierto que me vuelves loco, en ese momento no quise detenerme, te deseaba como jamás lo había hecho, supe que eras mi tua cantante, por lo tanto, estaba seguro que sentías lo mismo, así que solo me deje llevar, además, tu no opusiste mucha resistencia- comento el, sin burla, pero, dejando claro su punto, Margaret desvió su vista avergonzada, rememorando el único bello recuerdo que tiene junto a Maison, si, es cierto, ella no opuso resistencia, ya que una fuerza más grande que todo lo que conocía, la obligaba a estar con él, lo deseaba, siente algo más fuerte que la atracción, no sabía que era, pero, le gusto, se sintió amada y protegida, solo por esa noche

-yo... esa vez, tu... tú me trataste bien...yo...- Margaret trata de explicarse más no quiere darle el gusto de poder burlarse de sus sentimientos

-¡yo fui un idiota!- dice Maison levantando la voz – después de hacerte mía, te quedaste dormida entre mis brazos y por primera vez, supe que era más fuerte el deseo de conservarte, que el de drenarte, y te puedo asegurar que nunca he probado algo más delicioso, estimulante y placentero como lo es tu sangre, ese sentimiento cálido y abrazador me descontrolo, me sentí impotente ante una joven y débil mujer, me habías vuelto vulnerable en unas horas, eso me asusto mucho, pero, lo peor fue descubrir que me aterraba más el hecho de que me rechazaras, el que me temieras y te alejaras de mí, soy un ser muy antiguo y sabía que te asustarías al despertar, yo, soy un vampiro y no puedo, ni quiero cambiarlo, me gusta lo que soy, sin embargo, el pánico y la incertidumbre se apoderaron de mí, entonces, pensé que si me temías no intentarías huir...-

-yo desde un principio supe que eras un vampiro, pero, tontamente pensé que eras mi salvador- dice Margaret con un tono de voz y semblante, muy triste, haciendo que Maison la mire fijamente, dejándole claro que no lo entiende – nunca me sentí parte del aquelarre, las aberraciones que cometían, me hacían no querer estar ahí, nunca haber nacido siendo bruja, no me gustaba, no me gusta, maltratar a personas, animales o cualquier tipo de ser vivo, y esa es una práctica que te obligan a realizar conforme vas creciendo, yo era la mejor en la magia blanca y la peor para los conjuros oscuros, fue por esa razón que me obligaron a venir por un poco de sangre de vampiro, sabían que era una tarea casi imposible, por lo cual enviaron a tres jóvenes brujas, mis compañeras eran muy buenas con la magia oscura y yo solo era el señuelo, el sacrificio que pagarían por unas cuantas gotas de sangre, lo supe desde que me dijeron cuál sería la misión de nosotras, más, no me importo, lo vi como la oportunidad de escapar de ese terrible lugar, y cuando me salvaste de Logan, Archie y el otro chico, me sentí afortunada, después me trataste con delicadeza y algo de ternura, por lo que pensé que realmente este era mi lugar en el mundo, pero, estaba tan equivocada, al despertar fuiste cruel y me dejaste claro cuál sería mi lugar, así que no me quedo de otra que intentar escapar para salvar mi vida, ya que sabía que no me matarías, solo sería tu juguete sin valor- dice ella sollozando, Maison se ha acercado, pero, no se atreve a abrazarla, tiene miedo de que ella huya




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