Salvó 94 Niños

Capítulo 25

CAPÍTULO 25: «La marcha»
Los días en la montaña se fundieron en una neblina de dolor y determinación.
El primer día fue una lección de humildad. Las rutas eran rocosas, empinadas, diseñadas para cabras, no para una caravana de noventa y cuatro niños de edades variadas. Gladys, que había dado sus zapatos al hijo de la señora Wang, caminaba descalza, sus pies cubriéndose rápidamente de ampollas. El grupo se movía con una lentitud desesperante. A mediodía, distribuyó la comida: una porción diminuta de arroz y un trozo de pan duro para cada niño. Ella comió lo que sobró, que era casi nada. “Tenemos comida para dos días si somos cuidadosos”, les dijo a Chen y a los demás, una mentira de amor para mantener la esperanza viva. A media tarde, una niña se cayó y se rasguñó la rodilla; Gladys la cargó sobre sus hombros y continuó, su propio cuerpo ya protestando.
Pronto, la guerra los alcanzó. El zumbido de los aviones japoneses se convirtió en una pesadilla recurrente. En la mañana del tercer día, los Zeros volaron bajo, tan cerca que parecía que pudiera tocarlos. Abrieron fuego. Las balas golpearon la montaña a su alrededor. Gladys se lanzó sobre un grupo de niños, cubriéndolos con su cuerpo. Una bala le rozó el costado, abriendo un corte profundo en su costilla. No lo mencionó. No podía. Esa noche, sola en la oscuridad, examinó la herida a la luz de la luna. La carne estaba inflamada, el riesgo de infección era alto. Se vendó de nuevo, apretando con fuerza, y se acostó a vigilar, rezando para que la fiebre no llegara.
Pero llegó. Al sexto día, Gladys se despertó ardiendo, su mente saltando entre Yangcheng y su habitación de niña en Londres. No podía levantarse. Los niños la miraban, aterrorizados. Fue la señora Wang quien tomó el control, forzándole a beber un té de hierbas silvestres. “Debes continuar”, le susurró. “Los niños te necesitan”. Gladys apenas sobrevivió ese día, tumbada en el suelo, temblando y murmurando. Chen, el niño de doce años, asumió el liderazgo, organizando a los demás. En su delirio, tuvo una visión: una voz le decía que confiara, que su propósito era real. Cuando despertó, la fiebre había bajado lo suficiente para que pudiera moverse, aunque su cuerpo era un mapa de sufrimiento.
El octavo día, el río. Profundo, rápido y frío, era una barrera que parecía insuperable, el tipo de río que en tiempos de paz requería un barquero. “Cruzaremos”, declaró Gladys, su mente aún embotada por la fiebre. “Formaremos una cadena. Yo iré primero”. Se quitó su ropa exterior y entró en el agua helada, que casi la hace gritar. Los niños la siguieron, tomados de la mano. El agua le llegaba al pecho. En un momento crítico, su pie resbaló en una piedra y el río tiró de ella. Sintió el pánico de los niños en la cadena, pero Chen, a su espalda, tiró con fuerza, y la señora Wang, desde la orilla, gritó órdenes en chino. Se estabilizó y continuó. Salieron del otro lado, tiritando, mojados, pero vivos.
La marcha se volvió una rutina de agonía. Cada mañana, Gladys se levantaba con un cuerpo que gritaba por descansar. Cada noche, contaba cabezas, rezaba en silencio y vigilaba su herida. El décimo cuarto día, los aviones regresaron, esta vez persiguiéndolos con saña. Se refugiaron en una cueva profunda, pero al contar, faltaba Ling, la niña de cuatro años. “Estaba conmigo… luego no estaba”, dijo Chen, pálido. Sin dudarlo, a pesar de la fiebre, la neumonía y la herida, Gladys salió a buscarla bajo la amenaza de los aviones. La encontró en un arroyo, asustada pero ilesa, sosteniendo su juguete de tela. La cargó y corrió al bosque, protegiéndola con su cuerpo mientras los Zeros pasaban sobre sus cabezas. En el camino de regreso a la cueva, cayó de bruces, con la niña debajo de ella. Por un momento, quiso rendirse. Pero la voz de Ling, sollozando su nombre, la hizo levantarse de nuevo.
A través de todo, la única constante era su fe, alimentada por la presencia de los niños. Y entonces, en el undécimo día, en un campamento en una depresión de las montañas, llegó el momento en que esa fe casi se apagó por completo.



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En el texto hay: misterio, drama, accion

Editado: 14.02.2026

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