Sangre Azul, Corazones Rotos.

Vesper Totally

Bienvenidos a Totally,
la revista más codiciada, exclusiva y con más actitud de todo México.

Donde el estilo no es opcional, el drama es garantizado y solo los verdaderamente icónicos logran portada.

Queridísimos lectores:

No todo impacto llega con tacones que dictan sentencia.
Algunos llegan en sandalias bajitas, con pedicura impecable y una sonrisa que desarma sin pedir permiso.

Vesper apareció hoy como un suspiro bien puesto en medio del caos urbano. Pasteles suaves, luz tranquila, energía bonita. De esas presencias que no empujan la puerta… la abren y esperan a que pases primero.

Shorts de mezclilla cortos, porque el calor existe y la comodidad también.
Blusa de mangas, ceñida, sencilla, honesta. Nada de exceso, nada de pose. Vesper no se disfraza: se reconoce. Su cabello, lacio y obediente pese a su naturaleza rizada, cae como si hubiera hecho un pacto secreto con la paciencia.

Gloss. Siempre gloss.
En los labios, en la vida, en todo.
Ese brillo suave que no grita “mírame”, sino “todo va a estar bien”.

Las sandalias dejan ver el detalle que muchos olvidan: pies cuidados, pedicura perfecta y una pulsera en el tobillo que tintinea bajito, como si anunciara su llegada con educación. No es advertencia. Es saludo.

Su bolsa viene cargada de accesorios y pequeñas declaraciones de identidad.
Ahí cuelgan, orgullosos y cero irónicos, un llavero de Hinata Shōyō y otro de Monkey D. Luffy. Optimismo, lealtad y corazón grande. Casual. Revelador. Vesper en dos personajes.

Para sorpresa de hoy que casi siempre va acompañada de Alejandro. No porque lo necesite, sino porque lo elige. Caminan juntos, sincronizados, con esa complicidad que no se presume pero se nota. Amor sin espectáculo. Cariño cotidiano. De ese que da paz. Hoy se mostró sola, caminando por las tiendas comerciales de alto nivel, mientras tenía en mano una malteada de chocolate.

Vesper habla y la gente escucha porque quiere, no porque deba.
Es dulce, sí. Paciente, también. Empática hasta el hueso.
Pero no confundamos suavidad con debilidad. Su simpatía no es ingenua: es una decisión consciente de alguien que sabe quién es y no tiene prisa por demostrarlo.

Ella no domina la habitación.
La armoniza.

Porque Vesper no se viste como armadura.
Se viste como hogar.

Un hogar de colores claros, risas sinceras, gloss compartido y llaveros que cuentan historias felices.

Y si alguien aún duda del poder de la ternura, queridos lectores, aquí va su recordatorio silencioso:

“Ser amable no es sinónimo de debilidad. Es fortaleza mental y física”.

Hasta la próxima.

Sean buenos.
O al menos, aprendan de ella.




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