Sangre de Angel

El conflicto de Samuel

Parado en medio del salón con ganas de marcharse mira el cuadro con total desprecio. Recordando.

Las piernas le tiemblan y lo abruma el impulso de querer salir corriendo. Escucha pasos y voces risueñas acercándose, aumentando sus ganas de mandar todo a la mierda.

—Sam, estás aquí— dijo completamente incómoda.— Creí que no vendrías, anoche...

—Anoche dije que intentaría salir temprano— no quería que su voz se escuchara tan baja y lamentable como se escuchó.

—Entonces, Samuel— carraspeó, en un intento de cortar el momento incómodo. Se dieron un saludo ligeramente apretado de manos con el pintor— Te presento a "El bebé"— apuntó el cuadro con una sonrisa.

—¿El bebé?

—Ah, lo lamento. Olvidé que no sabes la historia del nombre— rió bajo mirando a Lía que parecía una escultura más del estudio.— Con Lía bromeamos sobre la naturaleza de su pensamiento y el cuadro. Verás ella dijo...

No escuchó más, no quiso, no podría con ello. Se suponía que ese cuadro representaba el futuro que Lía había soñado a su lado, sin embargo el nombre se lo puso alguien más. Ridículo. Al futuro de quién un tipo de pantalones anchos, gastados y llenos de pintura le pone nombre.

¿Por qué alguien permitiría algo así?

«¿Por qué permití esto?» pensó.

—¿Ahora que pasa?— suspiró con cansancio ella esa noche mientras comían.— Desde que salimos del estudio de Franco.

—¿Franco?— la cortó y sonrió irónico— por supuesto, Franco. — era la primera vez que en su presencia lo llamaba por su nombre de pila, solía decirle "Eros" así lo conocieron.

«¿En qué momento se volvió todo tan personal?»

—Oh Dios, realmente no te entiendo. Fuiste tú quién lo contrató, dijiste que amabas sus cuadros.— hizo una pausa y agregó:— ¿Por qué de pronto actúas como sí— se detuvo, insegura de continuar.

—Cómo si ¿qué?—inquirió en tono bajo y ronco cuando ella no terminó la frase.

—Como si el hubiese hecho algo.

—¿Lo hago?

—Lo haces.— la culpa aplastó a ambos, prolongando un silencio en el que ninguno se pudo mirar a la cara.

—Lo lamento. Simplemente ya no me gusta tanto su trabajo. Estaba tan emocionado por ver nuestro futuro de esa manera y no cumplió con mis expectativas, me decepcioné del resultado— retrocedió, intentando que la conversación no escale a más.

Esa noche se dieron la espalda. Casi no durmieron. Ella lloró, se sentía perdida. Pensó en el momento que lo conoció, su adolescencia, su padres, lo que Samuel significó en su vida desde ese día; entonces recordó esa mano que siempre la tomó, la hizo detenerse y pensar en como quería que fuese el siguiente paso. Él la acompañaría al momento de darlo.

¿En que momento esa mano la soltó y la dejó a la deriva?

Él la cuestionó en silencio, la culpó de el lugar en el que estaban. La culpó por haber roto su confianza, se dijo que la odiaba. Pero no podía dejarla ser fuera de él porque el mundo vería su debilidad. Otro tomando su lugar, repulsivo. Pero a la vez, una voz dentro suyo le decía que era tiempo. Se vio a sí mismo de unos dieciséis años recriminandole lo que hizo con Lía. "La traicionaste primero, aunque ella no lo sepa, eres quién mataste lo que tuvimos. No la mereces, déjala ser feliz".

Entonces se culpó a sí mismo. Se odio. Odio su debilidad ante quién se suponía que no debía serlo. Lo intentó, realmente lo hizo, pero no lo logro.

Cuándo pudo conciliar el sueño, ese día apareció para atormentarlo un poco más.

Los vió a ambos en el bar, Lía hablaba animada y gesticulaba tanto que por un momento creyó que era otra persona. Deseó tanto que no fuera ella con el hombre al que le habían pagado para que les retrate sus sueños juntos.

Una parte de él juró que no hubo nada fuera de lugar, solo hablaban. Pero ella se tocó el pelo como cuando se averigüenza, ¿se había puesto demasiado rubor o estaba sonrojada?, una micro sonrisa en la que apenas asomaban sus dientes, la mirada un poco baja evitando mirarlo directamente. Por un momento se recordó a si mismo frente a una Lía adolescente en ese mismo estado. Se sintió pésimo, y el pensamiento de que quizá la está reteniendo lo asustó.

El le tomó el mentón, como quien toma una pieza delicada de cristal, con una mano y la otra fue a parar a la mano de ella que descansaba sobre la mesa; su sonrisa se ensanchó y él la halago. Por supuesto que escuchó toda su conversación a pesar de que ellos no hablaron muy fuerte. Sin embargo, el temor a que ella no lo elija si los enfrenta lo paralizó.

Se quedó el resto de la noche tomando mientras los miraba y pensaba en el tiempo que le robó a Lía, fue esa noche en la que la culpa dejó de ser ese fantasma casi invisible que lo aterrorizaba algunas noches para convertirse en el fiel recordatorio de lo feliz que ella puede ser sin él

Mintras los veía reír, decidió que quizá sería más fácil dividir esa culpa. Si ellos no lo hubiesen orillado a que esté con ella, sería feliz con alguien como el hombre que está sentado frente suyo, sonriendole como si fuera lo único que existe en el mundo. Si ella no se hubiese aferrado tanto a él, hoy sabrían como vivir sin el otro.

«Sí aprendiera a amar como mi padre me enseño todo sería más fácil. Pero aprendí de tí y eso duele más porque es mí imposible»

"Invité a Tomás y Franco a cenar" le comentó Lía unas semanas más tarde. Después de esa noche ella se dedicó a intentar juntar a su mejor amigo con él tipo que les había hecho un cuadro que odiaba y le causaba náuseas cada vez que pasaba por la sala.

Al parecer Tomás se mudó a la misma ciudad que ellos. No le mandó mensajes, ni lo llamó. Como él le había pedido, contacto cero. Sin embargo, Lía no sabía sobre eso. Ella un día llegó muy contenta diciéndole que había visto a Tom después de meses, le había preguntado si él sabía sobre esto y el le dijo que no hablaban mucho porque el trabajo los absorbía a ambos.

Ahora tenía que soportar ver como él también caía ante ese tipo que en algún momento él admiró. No había quién no caiga en sus encantos. Carismático, divertido, amable, indudablemente inteligente y vamos, no va a meterse con su físico. Se sintió estúpido al darse cuenta de que de alguna manera él también cayó.



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En el texto hay: relaciones, engaños., lgtbiq+

Editado: 27.01.2026

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