— Están algo lejos de casa.
El escuadrón entero estaba allí rodeando la zona. Los cazadores nos acorralaban a lo largo del claro como depredadores satisfechos de encontrar a su presa. Se mezclaban entre la sombra y la maleza con una facilidad aterradora, hasta el punto de que si no se hubiesen movido, ni siquiera los hubiese podido ver a los que estaban sobre los árboles. Aun así, no hacían mucho por acercarse a nosotros, como si el mismo pavor que nos provocaba su comandante se infundiese en ellos de igual forma. Solo un par se balanceaban dando vueltas en el borde del claro, tratando de tomar una mejor vista del cadáver. Uno incluso caminó hacia el acantilado para obtener un vistazo de lo que había en el fondo. Su rostro palideció en una fracción de segundos donde el hecho de sostener su espada puso al resto del escuadrón en alerta; sin embargo solo retrocedió sobre sus pasos negando mientras gesticulaba hacia sus compañeros.
Jasón no perdió pista de sus movimientos, una cabezada en asentimiento para luego centrar su atención en nosotros.
— Muy lejos— repitió.
Aplaudí en mis adentros el poder mantener la compostura cuando lo único que cada centímetro de mi ser gritaba era que debía salir corriendo de allí tan lejos como pudiese y sin embargo ese mismo miedo me impedía moverme. Solo los cielos sabrán que tanto quise hacerlo al ser el centro de aquella mirada. No quedaba nada en sus ojos más allá de un vórtice negro que había devorado su iris. Su rostro imparcial apenas alterado por la mueca que forzaba en una sonrisa.
— Joder— masculló Max antes de retroceder.
Yo no fui tan valiente y, aun así, no fue a mi a quien habló.
— Capitán Cane. Dos reclutas fuera del perímetro permitido bajo una amenaza de ataque. ¿Tiene algo que explicar?
Caleb guardó silencio, pero mantuvo su posición, en ningún momento dispuesto a bajar la mirada. Mi hermano bufó, casi lo vi pasar la lengua por sus dientes antes de volver a sonreír.
No era una buena sonrisa.
—No me gustan los silencios, Cane. Así que seré un poco más directo y serás un poco más honesto. ¿Está claro?
El aire se cortó con un silbido metálico. Antes de que los gritos surgiesen, el acero ya estaba allí. Jason no había caminado; simplemente apareció frente a Caleb, incrustando el filo de su espada en la garganta del capitán. Un hilo escarlata brotó de inmediato manchando la palidez de su cuello y rodando hasta perderse entre su uniforme.
La tensión podía cortarse con un cuchillo y sin embargo nadie dió un paso al frente para evitarlo.
— Una vez más, capitán. ¿Qué hacen estos reclutas sin autorización en el bosque?
— Están en un entrenamiento de exploración.
Fue la mentira lo que le hizo romperse. Una carcajada grotesca emergiendo de su interior mientras la última pizca de paciencia abandonaba su cuerpo. Nadie se movió cuando la espada se hundió aún más en la carne haciendo la sangre correr.
— Rata.
— Para… — traté de avanzar hacia ellos liberándome de las manos que intentaban impedirlo— ¡Jasón Para!
El grito cortó el aire más que su espada y durante unos segundos nadie se movió, como si todos temieran que la falsa seguridad que nos rodeaba pudiese romperse de la misma forma. El eco rebotó entre los árboles con una abrumadora lentitud entre las miradas de pánico de los presentes, pero al pasar unos segundos de silencio la alerta suplantó el miedo.
Solo entonces esos ojos negros me miraron y más allá de la ira, de la rabia o el enojo, vi algo que me robó el aliento.
Decepción.
Sostuvo mi mirada solo unos segundos antes de observarle a él y bajar su espada; sangre recorriendo la hoja en su descenso mientras la envainaba con una aterradora lentitud. Solo entonces mi capitán se permitió moverse retrocediendo un paso en busca de aire, una pequeña bocanada casi imperceptible que solo fui capaz de notar por lo cerca que se había colocado de nosotros.
— Espero el reporte sobre mi mesa— habló reajustando su compostura.
Lo vi tomar aire y acomodarse de nuevo aquella impecable máscara de perfección como si no hubiese estado cerca de matar a su mejor amigo segundos atrás.
— Por más que me gustaría llevarlos de vuelta al Refugio parece que va a tener que esperar.
Su atención se desvió de vuelta a la bestia escrutando hasta el más pequeño de los detalles, sopesando las opciones que tenía entre sus manos. Se le escuchó maldecir una vez más antes de regresar sobre sus pasos.
— Kuhal, Roble— llamó haciendo que dos de los cazadores avanzasen hacia el claro — Quiero que aseguren el perímetro. Lleven dos más con ustedes y asegúrense de que no haya ni una sola salamandra en la zona.
Los hombres, que no parecían tener más de treinta años, se observaron entre ellos antes de asentir. Ni siquiera dudaron o cuestionaron la escena ante sí, solo hicieron una leve reverencia y desaparecieron como si nunca hubiesen existido. Apenas unas hebras de pasto alzadas por la rapidez de su movimiento mientras corrían lejos de allí.
Max y yo compartimos un par de miradas. Me sentí realmente estúpida de pensar que por un segundo habría tenido oportunidad contra ellos.
— Cane, vienes conmigo a terminar lo que se solicitó en el cuartel. Toma a las sombras contigo y el resto se queda a resguardar a los reclutas.
— Capitán…
— No pienso discutirlo— casi escupió.— Así que si no tienes nada más que objetar, muévete.
Pasó junto a mi sin bajar su mirada, enfocado completamente en ignorarme.
— Jase… —intenté detenerle, pero esquivó mi mano.
— No.
Solo siguió caminando sin mirar atrás. Incluso Caleb me dedicó dos segundos en un asentimiento antes de irse, pero Jason solo se marchó dejando que el bosque lo consumiese y nunca en mi vida me había sentido más sola.
Quise gritar, pero habría sido tonto, más que la primera vez, y honestamente bastante infantil. Así que lo contuve lo mejor que pude, pero no era mi fuerte precisamente el quedarme tranquila. Un temblor inició en la punta de mis dedos y se fue extendiendo por mi cuerpo hasta que no pude hacer otra cosa que sostenerme a mí misma y empezar a caminar.
#674 en Fantasía
#130 en Magia
dragones magia romance aventura y luchas, guerra fantasia magia, romance acción drama fantasia aventura
Editado: 10.06.2026