Sangre de fénix

◇ Capítulo Uno ◇

<<El poder que contiene es muy poderoso>>

Las palabras de mis madre retumban todavía en mi cabeza, desde esa vez hasta ahora.

En ese momento no entendía de lo que hablaban, pero ahora siendo un poco mayor, lo entiendo. Entiendo que mi poder es mucho más poderoso de lo que creía, lo he visto por los momentos en los que me han hecho enojar, o incluso cuando me pongo nerviosa. Una chispa aparece en mi palma o en mis dedos, danzando con la brisa del viento....

Me encuentro en mi cama, con la vista perdida en el techo de madera —si, somo pueblerinos. Personas pobres, sin nada de dinero —, solo poder trabajar es la única manera de salir de ese caos. Pero aquí en el reino Vraxia — ubicada en la provincia de Baywater —, donde el frio inmenso cubre toda la provincia. Donde sobrevivir es el método más poderoso que una persona puede hacer, cada uno de ellos tiene que ir en busca de sus propios recursos para sobrevivir.

Nuestro rey kull, es un arrogante, anciano; sin métodos de gobernar. Cada cosa que hace, es una cosa en la que nosotros — los pueblerinos —, sufrimos. Lo único que trae el rey kull, es caos, por donde pisa una persona indefensa que cae muerta. El rey kull no da alimentos a nosotros que padecemos de hambre. No, nosotros tenemos que ir a cazar por nuestra cuenta.

Me levanto de mi cama, y camino hacia la cocina. Donde mi madre esta ubicada frente de la plancha haciendo carne de ciervo — qué hemos cazado, mi padre y yo —, por fortuna mi padre me ha enseñado a cazar, a poder usar un arma, e incluso una flecha — qué es mi elemento favorito —, es como si fuera mi amiga, mi compañera de lucha.

Me siento sobre la silla que yace frente a la pequeña mesa, soltando un largo suspiro al sentarme en ella. Mi madre se voltea a verme con sus ojos de un castaño claro, su cabello rubio casi dorado, se ilumina por la luz del sol que contrasta su rostro. Es hermosa, e incluso mi padre dice que he sacado su belleza. Con el mismo cabello, y mismo cuerpo perfecto, con curvaturas que parecen una diosa de la belleza. Lo único que no he sacado ella son sus ojos, ya que he sacado los de mi padre — de color ámbar, con destellos dorados —, en la lógica, he sacado los genes de ambos, y eso me alegra.

—¿Como ha sido la caza? — pregunta mi madre, centrando su mirada en la carne de ciervo qué se está cocinando sobre la plancha.

—Bien madre, lo he hecho bien. Según padre. — expreso con tranquilidad, pero no tanta como la que esperaba.

—¿Y tu no crees que lo hayas hecho bien? — mi madre gira su cuello y me mira con ironía. Enarca las cejas, esperando mi respuesta.

—No, no creo que lo he hecho bien — bajo la vista hacia una figura miniatura de un conejo tallada en una madera de árbol — mi padre ha echo esto, siempre talla en madera —, según el, "es una pasantia". Sonrío con suavidad —. He fallado el primer tiro. — digo tomando la figura entre mis manos.

—¿Y eso piensas que lo ha estropeado en la cacería? — asiento mirándola de reojo. Apaga el fuego y saca la carne, sirviendola en un plato y poniéndola frente a mi —. No tienes que presionarte, sabes que eres muy buena en arqueria, es tu especialidad. Incluyendo las dagas, con ellas también tienes buena puntería... solo ha sido un disparo, pero has logrado atinarle después — la calidez de su voz hace que todo sea más sencillo, se que lo dice con buena intención. Pero no es un simple tiro, es la oportunidad de poder alimentarnos —. Ahora come, que se te va a enfriar.

—Esta bien. — digo rendida.

~◇◇◇~

—Tienes que tener un objetivo por el cual apuntar — dice mi padre, unas horas después. Mis dedos se aferran a la empuñadura de la daga, aspiro hondo y busco un punto fijo por el cual apuntar: localizo una florisilla saliendo de un arbol — ese sera mi objetivo —, suelto un suspiro y lanzó la daga agarrándola de la punta, para poder tirar mejor —. ¿Encontraste tu objetivo?

—Si.

Mi padre asiente y me mira fijamente.

—Entonces ¡lanza la daga! — lo dice con dureza, pero no con malas intenciones.

Le hago caso y lanzó la daga, asestando a mi objetivo — que parte la flor en dos —, giro hacia mi padre que se le forma una sonrisa en la comisura de su labio. Eso hace que eleve una parte de mi boca, formando un sonrisa pequeña.

—Ese era mi objetivo — digo, mirando hacia la flor partida en dos.

—Estuvo muy bien — confiesa mirando hacia la flor, que yace con la daga en su centro —. Estas mejorando. — me mira con orgullo. Mi padre era comandante de la corte del rey kull, pero una persona no lo queria como comandante. Hizo que lo despojaran de su puesto, diciendo que había robado algo lujoso de los aposentos del rey.

Desde ese entonces mi padre ha estado entrenandome, no quiere que nadie me lastime. Además por lo que llevo en la sangre —<<la sangre de fénix>>—, lo más sagrado que consideran todos los reinos. Si descubren que esta en mi sistema, me casaran hasta que esté en sus manos.

Tendrán mi poder, mi mortalidad, la sanación.

Todas esas cosas, ya las he experimentado, en un combate con mi padre. El hizo accidentalmente un corte profundo en mi brazo, pero la sangre de fénix actuó escasos segundo para sanarme. Nos quedamos sorprendido, era la primera vez de muchas que veíamos que sanaba, pero la segunda vez que mi poder se manifestaba.

"No pueden ver que eres poderosa, querrán cada centímetro de tu poder, o incluso te mataran para quedarse con tu mortalidad."

Esas palabras quedaron pregnadas en mi mente, si me descubren querrán cada centímetro de mi alma. Eso no lo permitiré, ni mis padres.

Mi padre camina hacia donde quedo mi daga clavada, lo sigo por detrás. El saca la daga con felicidad y me la entrega al darse vuelta.

—No permitas que nadie te lastime — protesta —. Si no estamos para cuidarte o incluso protegerte, tendrás que hacerlo tu, todo lo que te he enseñado es para una buena causa — hace una breve pausa —. Que te puedas proteger tu misma, de los monstruos que acechan en su reinos.



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En el texto hay: fenix, romantasy, enimes to lovers

Editado: 27.08.2026

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