Sangre de la Mafia

Capítulo 3: La búsqueda

Valeria no durmió.

Desde que había regresado a la residencia, una sola pregunta daba vueltas en su cabeza.

¿Quién era realmente Liam Vitale?

Estaba sentada junto a la ventana de su habitación, observando las luces de la ciudad.

Aquella noche había cometido un error.

Había salido sin protección.

Había llamado la atención.

Y, peor aún, alguien había descubierto quién era.

—Sabía que esto iba a pasar.

Valeria giró la cabeza. Su acompañante estaba apoyada contra la puerta.

—No pasó nada.

—Un desconocido pronunció tu apellido en medio de la calle.

Valeria suspiró.

—Bueno… visto así.

—Valeria.

La joven dejó de sonreír.

—Lo sé.

Se hizo un breve silencio.

—Tenemos que informar a tu padre.

—No.

—¿Cómo que no?

—Todavía no sabemos qué está pasando.

—Alguien te está buscando.

—Y yo voy a descubrir quién.

Su acompañante la miró con preocupación.

—Ese chico del club…

Valeria levantó la mirada.

—¿Liam?

—Sí. ¿Quién es?

Valeria recordó las palabras del desconocido.

Deberías tener cuidado, Vitale.

—No lo sé —respondió—. Pero voy a averiguarlo.

A varios kilómetros de distancia, Liam estaba sentado en su automóvil.

Su teléfono vibró.

—Habla.

—Encontramos algo sobre Valeria Drăculea.

Liam se incorporó.

—¿Qué?

—No mucho. Es como si su identidad no existiera.

—Eso ya lo sé.

—Pero encontramos su apellido en algunos archivos antiguos.

Liam guardó silencio.

—¿Y?

La voz al otro lado dudó.

—Está relacionado con los vampiros.

Por un instante, Liam no respondió.

Miró por la ventana.

—¿Estás seguro?

—Los documentos son antiguos, pero sí. La familia Drăculea aparece mencionada varias veces.

Liam recordó los ojos de Valeria.

Su forma de hablar.

La manera en que aquel desconocido había pronunciado su apellido.

Todo empezaba a tener sentido.

—Sigue investigando.

—Liam, hay algo más.

—¿Qué?

—Tu padre también está buscando a una mujer con ese apellido.

El rostro de Liam cambió.

—¿Mi padre?

—Sí.

Liam apretó el teléfono.

—No le digas que estoy investigando.

—¿Por qué?

—Porque quiero saber qué está pasando antes que él descubra que estoy involucrado.

Colgó.

Durante varios segundos permaneció en silencio.

Su padre sabía quién era Valeria.

Y alguien más la estaba buscando.

Eso significaba que ella estaba en peligro.

Pero Liam apenas la conocía.

No tenía ninguna razón para preocuparse por ella.

Al menos, eso intentó repetirse.

A la mañana siguiente, Valeria salió de la residencia.

Esta vez no iba a ningún club.

Llevaba ropa sencilla y el cabello recogido. Quería recorrer la ciudad sin llamar la atención.

Necesitaba información.

Y tenía una persona en mente.

—¿Estás segura de que quieres hacer esto sola? —preguntó su acompañante.

—No estaré sola.

—Eso no me tranquiliza.

Valeria sonrió.

—Volveré pronto.

Pero, mientras caminaba por la calle, no pudo evitar sentir que alguien la observaba.

Se detuvo frente a una cafetería.

Miró hacia ambos lados.

Nada.

Continuó caminando.

—Te dije que ibas a desaparecer.

Valeria se giró inmediatamente.

Liam estaba apoyado contra una pared, con las manos en los bolsillos.

Ella intentó ocultar la sonrisa que amenazaba con aparecer.

—Y yo te dije que tendrías que encontrarme.

Liam se acercó.

—No pensé que sería tan difícil.

—Tal vez no buscaste bien.

—Créeme. Busqué.

Valeria lo observó.

—¿Por qué?

Liam tardó unos segundos en responder.

—Porque quería volver a verte.

La respuesta la tomó por sorpresa.

Por un instante, ninguno dijo nada.

Después Valeria apartó la mirada.

—Eso fue directo.

—No me gusta perder el tiempo.

—Eso ya lo noté.

Liam sonrió.

—¿Quieres tomar algo?

Valeria volvió a mirarlo.

Sabía que debía decir que no.

Apenas lo conocía.

Y, después de lo ocurrido la noche anterior, probablemente Liam estaba relacionado con algo mucho más peligroso de lo que ella imaginaba.

Pero quería respuestas.

Y, aunque no quería admitirlo, también quería verlo.

—Está bien.

Se sentaron en una mesa alejada.

Durante los primeros minutos hablaron de cosas simples.

La ciudad.

La música.

Los lugares que Valeria todavía no conocía.

Liam descubrió que ella había llegado recientemente.

Valeria descubrió que Liam había nacido y crecido en Estados Unidos.

—Entonces eres estadounidense.

—Sí.

—No sé por qué imaginaba otra cosa.

Liam arqueó una ceja.

—¿Qué imaginabas?

—No lo sé.

—Eso suena muy convincente.

Valeria sonrió.

Por primera vez desde su llegada, se sintió tranquila.

Hasta que Liam cambió su expresión.

—Hay algo que quiero preguntarte.

Valeria lo supo inmediatamente.

Su apellido.

—¿Por qué ese hombre sabía quién eras?

Ella sostuvo su mirada.

—No lo sé.

—Valeria.

—¿Qué?

—Creo que ambos sabemos que no me estás diciendo toda la verdad.

Ella inclinó la cabeza.

—¿Y tú sí me has dicho toda la verdad, Liam Vitale?

Él guardó silencio.

Punto para ella.

—Mi familia tiene enemigos —dijo finalmente Valeria.

—¿Y por eso te buscan?

—Tal vez.

—¿Qué clase de enemigos?

Valeria sonrió ligeramente.

—Eso es algo que todavía no puedo decirte.

Liam la observó.

—¿Todavía?

—Tal vez algún día.

Aquella respuesta hizo que Liam sonriera.

—Entonces espero que haya un día.

Valeria sintió algo extraño en el pecho.




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