El sonido del aceite hirviendo llenaba la cocina mientras movía la sartén sin pensar demasiado en lo que hacía. El aroma era fuerte, pero no me importaba. Mi atención estaba en otra parte, fija en el teléfono sobre la mesa.
—Tardas demasiado...
Apagué el fuego con un movimiento seco.
—¿Qué estáras haciendo haciendo, Gure...?
La puerta se abrió detrás de mí.
—Ya era hora, Tomás —dije sin voltear— pensé que te habías quedado hablando toda la noche.
El silencio que siguió no fue normal giré el rostro Tomás estaba ahí... pero su expresión lo decía todo.
Serio.
Demasiado serio.
Mi cuerpo se tensó.
—¿Qué pasó?
No respondió de inmediato.
—Zero... algo pasó con la hija de Cross.
Sentí cómo algo dentro de mí se apretaba.
—No la encuentran.
No escuché más tomé mi arma sin pensarlo.
—¿Dónde?
—Aún no...
No lo dejé terminar.
Salí.
El viento golpeaba con fuerza mientras avanzaba sin detenerme. Cada paso era más rápido, más pesado. No era cansancio... era otra cosa. Algo que no quería aceptar.
La academia apareció frente a mí las puertas y ahí estaban.
Cross.
Y él.
Kairen.
Mis ojos se clavaron en él al instante.
—¿Dónde está?
—Zero... —comenzó Cross.
—¿Por qué estabas con ella? —lo interrumpí, sin apartar la mirada de Kairen.
Kairen no retrocedió.
—Porque me buscó.
Apreté los dientes.
—No mientas.
—No lo hago.
Di un paso al frente.
—No deberías acercarte a ella.
Su expresión cambió apenas.
—No estás en posición de decidir eso.
El aire se volvió cortante, pesado, listo para romperse un segundo más... y habría pasado.
—¡BASTA!
La voz de Cross nos cortó de golpe.
—No es momento para esto —dijo con firmeza— Gure está desaparecida.
El silencio cayó encima de todos.
Apreté los puños.
Tenía razón.
—Entonces muévete —solté— no pienso quedarme aquí.
Antes de avanzar, una presencia apareció frente a nosotros.
Akatsuki.
Directo.
—Kairen-sama.
Todos lo miramos.
—Hay movimiento. Un grupo grande de vampiros nivel E concentrados en una sola ubicación.
Sentí cómo mi cuerpo se tensaba aún más.
—¿Dónde?
Akatsuki no dudó.
—En una mansión.
Un segundo de pausa.
—La mansión de Shizuka Otome.
El nombre cayó como un golpe.
Todo se detuvo.
Mi respiración se cortó.
Shizuka.
Apreté los dientes con fuerza, sintiendo cómo algo oscuro despertaba en mi pecho.
—...Shizuka...
No era una coincidencia.
Y esta vez...
No iba a dejar que pasara lo mismo.
El olor a sangre llenaba el aire.
La mía.
Respiraba con dificultad, apoyando el peso en mi pierna mientras observaba cómo se acercaban. Demasiados. Sin armas. Sin ventaja. Solo yo... y ellos.
—Vengan...
Sonreí apenas, limpiando la sangre de mi brazo.
El primero se lanzó. Lo recibí con un golpe directo al rostro, sintiendo cómo el hueso cedía bajo mis nudillos. Giré el cuerpo, esquivé a otro y lo golpeé en el cuello antes de rematarlo contra el suelo. No había espacio para pensar, solo reaccionar.
Otro me embistió.
Me estrellé contra la pared.
El aire salió de mis pulmones, pero no me detuve. Lo sujeté del rostro y lo golpeé una y otra vez hasta que dejó de moverse pero no se detenían nunca lo hacían.
—Malditos...
Intenté avanzar hacia la salida. Un paso... dos...
Un golpe en la espalda me hizo caer de rodillas.
Escupí sangre.
Antes de levantarme, sentí sus manos sobre mí. Me sujetaron. Me arrastraron. Golpeé a uno, a otro... pero eran demasiados.
#169 en Ciencia ficción
#1405 en Fantasía
#714 en Personajes sobrenaturales
vampiro, vampire academy, cazadora de criaturas sobrenaturales
Editado: 16.06.2026