Entro a mi oficina sin pensar demasiado. Solo necesito esos malditos documentos para aclarar lo poco que aún tiene sentido... o al menos intentarlo. Cierro la puerta tras de mí y avanzo unos pasos, pero me detengo. Algo no está bien. Lo siento antes de entenderlo. Una presión en mi espalda. Silenciosa. Peligrosa. Suelto un suspiro lento, cierro los ojos un segundo y me giro con calma. Cuando me doy la vuelta... ahí está. Gure. Frente a mí. Seria. Sus ojos clavados en los míos con una intensidad que me atraviesa, que me conoce, que me acusa... o tal vez me suplica. Es diferente. Más fría. Más rota.
No decimos nada. Solo nos miramos. El silencio se estira, denso, insoportable, como si cualquier palabra fuera a terminar de quebrar algo que ya está al borde del colapso. Entonces se mueve. Levanta el arma. Apunta directo a mí. No retrocedo. No me defiendo. Solo la miro, como si apartar la mirada fuera perderla definitivamente.
—Juramos no mentirnos, Kairen...
Su voz... está rota. No es solo cansancio. Es dolor acumulado, es decepción, es todo lo que no dijo a tiempo.
Algo en mi pecho se contrae con fuerza.
—Puedo ayudarte —respondo, firme, aunque por dentro todo se esté rompiendo.
Ella niega, lento, como si cada movimiento le pesara.
—No.
Da un paso más cerca.
—No voy a ser lo que tú quieres.
Las palabras caen como un golpe seco, directo, imposible de esquivar. Pero no aparto la mirada. No ahora.
—Entonces encontremos la verdad —digo, más bajo, más real—. Juntos.
El arma no baja. Al contrario, sus dedos se tensan más alrededor de ella. Pero tiemblan. Apenas... pero lo hacen. Lo veo. Lo siento. El conflicto. El miedo. El dolor que la está partiendo en dos.
Y entonces... suspira.
El arma desciende.
Lento.
Como si pesara más que cualquier otra cosa en este mundo.
Y antes de que pueda decir algo
me abraza.
De golpe.
Su cuerpo se estrella contra el mío y esconde su rostro en mi pecho, aferrándose con una fuerza desesperada, no para atacar... sino para no caer.
Mi respiración se detiene.
Por un segundo.
Dos.
Y entonces la rodeo. Con cuidado. Con miedo. Como si fuera a romperse entre mis brazos.
Porque lo está.
Siento cómo tiembla. Cómo se desmorona poco a poco, cómo deja de resistir, de sostener todo lo que la ha estado consumiendo desde hace demasiado tiempo. Después de perderlo todo. Después del clan León. Después de cada herida, de cada traición, de cada recuerdo que la persigue... se rinde.
Aquí.
Conmigo.
Y eso... rompe algo dentro de mí de una forma que no sabía que era posible.
Cada lágrima que moja mi ropa arde. Pesa. Golpea. No dice nada. No necesita hacerlo. Su silencio grita más fuerte que cualquier palabra.
Aprieto los brazos a su alrededor, sosteniéndola como si pudiera mantenerla unida solo con eso.
No la voy a soltar.
No ahora.
No cuando finalmente se permite caer.
Y en ese momento lo sé.
No es una duda.
No es una posibilidad.
Es una decisión.
Voy a ayudarla.
Cueste lo que cueste.
Aunque eso signifique enfrentar todo lo que creí saber.
Aunque eso signifique perderlo todo... incluso a mí mismo.
El tiempo pasa, no sé cuánto. Se vuelve irrelevante. Cuando finalmente se separa, la acompaño en silencio. No hacen falta palabras. La dejo frente a la casa de Cross. Ella no me mira al irse. No lo necesita. Conozco esa distancia. Ese tipo de silencio que dice más que cualquier despedida.
Antes de entrar, se detiene un segundo.
Yo permanezco donde estoy.
Observándola.
Esperando.
Mis labios se mueven apenas, casi en un susurro que ni yo estoy seguro de querer que escuche.
—Aquí te espero.
No sé si me oye.
Pero no me voy.
No todavía.
Y entonces—
lo siento.
Esa presencia.
Familiar.
Demasiado.
Mi cuerpo se tensa al instante. Algo oscuro, antiguo... peligroso.
Me giro.
Lento.
Y ahí está.
De pie detrás de mí.
Como si siempre hubiera estado ahí.
Cruzo la puerta y el aire se siente distinto. Pesado. Tenso. Como si algo estuviera a punto de romperse. Mis pasos se detienen apenas al verlos. Cross y Zero están en la sala, frente a frente. Hay algo en su postura, en la forma en que se miran... estaban discutiendo. Fuerte. Pero en cuanto me ven, el silencio cae de golpe, incómodo, casi culpable.
#169 en Ciencia ficción
#1405 en Fantasía
#714 en Personajes sobrenaturales
vampiro, vampire academy, cazadora de criaturas sobrenaturales
Editado: 16.06.2026