Sangre Inmortal

Capítulo 2

Él es y será mi más grande perdición. Lo había visto una vez en mis sueños, una sola vez, y su belleza me hipnotizó al igual que me asustó. Era el mismo que apareció y me acechó como una presa.

Recuerdo ese sueño perfectamente. Fue en mi hogar donde todo estaba completamente oscuro como si hubiesen dejado de habitarlo, no había ningún mueble mientras recorría todo el lugar tal y como estaba a la perfección. Después de terminar el recorrido volví a mi cuarto. Fue allí cuando me asomé a la ventana, todo estaba igual de vacío y oscuro, parecía que no había vida ni color. Allí estaba él parado afuera en ropas oscuras tan negras como el abismo mismo, él era el abismo, mientras me veía fijamente. Atrás de él apareció otro hombre intimidante a pesar de ser más bajo, feo y corpulento, y después ese hombre se transformó en un humo negro. Él le dio la orden en silencio, no pude oírlo pero era como si pudiese saber lo que decía. Fue cuando ambos se acercaron rápidamente y yo traté de huir aterrada.

Mientras ellos entraban por la ventana donde yo estaba, rápidamente salí de mi cuarto para llegar a la puerta principal. Ellos iban tras mí casi al mismo paso. Abrí la puerta de la entrada principal y salí apresurada para correr hacia afuera mientras aterrorizada trataba de alejarme de allí. Entonces fue cuando desperté asustada. Confundida miré a mi alrededor y fue que me di cuenta de que todo había sido un sueño. Había tenido ese sueño días antes de cumplir dieciséis.

.....

Sin darme cuenta, cuando volví a reaccionar él me estaba observando como si fuese una presa, como si tratase de averiguar qué había en mi mente. Rápidamente me alejé y volví a chocar con las mismas chicas con las que me topé más temprano.

—Blanco y negro —pronuncia la chica con el piercing en la nariz mientras escanea mi atuendo que consistía en una blusa blanca deportiva y unos pants.

—Disculpa —pronuncio confundida ya que no sabía a lo que se refería realmente.

—El color blanco es pureza e inocencia y el negro misterio. No pareces una mala persona —mientras señala mi ropa—. Soy Vera por cierto, mientras que aquí mi amiga se llama Alexa —murmura lo último con cierta reserva.

—¿Cómo te llamas? —me pregunta de manera algo hostil Alexa.

—Eris —pronuncio algo apenada.

—Un nombre extravagante —habla emocionada Vera mientras asiento.

—El azul ¿qué significa? —pregunto algo dudosa y con curiosidad.

—Libertad y sinceridad —exclama emocionada—. Por cierto perdón por lo de hace rato, es que algunas veces las sabandijas y yo no nos llevamos —dice de manera algo altanera.

—Escuché que estaremos en el mismo equipo —finalmente pronuncia Alexa después de seguirme mirando algo agresiva.

—Sí, lo estamos —pronuncio de manera apacible.

—Como sea, no me arriesgaré por alguien tan débil como tú —pronuncia de manera tosca. Poco después se alejan ambas dejándome sola un poco aturdida mientras Vera se despide de manera alegre.

Meneo un poco la cabeza mientras trato de pensar en lo que acaba de pasar. Doy un paso hacia atrás cuando siento a alguien detrás de mí, instintivamente miro hacia arriba y allí estaba él. Era más alto que yo, no necesitaba agachar tanto su cabeza hacia mí pero aún así casi podíamos sentir nuestras respiraciones chocando. Mientras me miraba con intensidad, algo ruborizada bajo mi cabeza ya que la cercanía me avergonzaba. Me alejé de él rápidamente dando solo dos pasos, los suficientes para poder verlo correctamente. Mientras mantenía mi distancia lo miraba fijamente pero a la vez algo apenada.

—Comandante Killian —pronuncia con su voz varonil y profunda que me eriza la piel—. Así es como deberías dirigirte a mí, no por mi nombre.

—Eris, me llamo Eris —pronuncio mientras me sentía completamente fuera de lugar. En serio pensaba en tratar de huir pero sabía perfectamente que si lo hacía me podría hallar en cuestión de días o incluso horas con solo mi nombre. Debatía mentalmente si huir o simplemente acercarme y cuestionarlo sobre el sueño que tuve con él. Esto me estaba volviendo loca y no de amor precisamente. Necesitaba respuestas y las conseguiría de una forma u otra, cueste lo que cueste.

—No se permite el uso de la brujería y lo sabes —pronuncia de manera hosca y grosera para mi gusto.

—¿A qué te refieres? —lo miro extremadamente confundida por sus palabras, aunque sabía que tenía verdad en lo de que la magia estaba prohibida. Era algo que incluso se castigaba con cárcel y muerte debido a que creían que las mujeres fueron las que crearon a aquellos monstruos y dragones.

Eso era algo completamente ridículo ya que empezaron a existir al mismo tiempo que los dinosaurios pero se extinguieron, aunque en realidad eso nunca pasó, simplemente sobrevivieron y se ocultaron hasta que hace cinco años reaparecieron.

Fue cuando todo el mundo cayó en el caos. Yo apenas cumplía once años cuando los vi por primera vez. Aquellas bestias aparecieron y atemorizaron a todos, arrasando con todo a su paso. Poco después se empezaron a crear las brigadas donde alojaban a los que sobrevivían. Desafortunadamente fue en ese ataque que perdí a mi padre, quedando solo mi madre y yo. Algunos meses después los gobiernos intentaban de todo pero aquellos monstruos eran casi imposibles de matar. Debido a eso muchos soldados morían tratando de aniquilar aquellas bestias. Los dragones son los contrincantes más fuertes, hasta el momento nadie ha podido domar uno. Incluso soñé que estaban preparando grandes armas para matarlos y cuando me di cuenta al día siguiente fue realidad, pero incluso así solo parecían volverlos más fuertes. Entonces empezaron con una ley para construir los escuadrones con los chicos más jóvenes y enviarlos a pelear contra aquellas bestias.

Fue entonces que las mujeres que eran brujas trataron de ayudar, pero fue allí donde el gobierno encontró la forma de culparlas y desde entonces prohibieron todo lo relacionado con la magia. Ha sido un tabú desde entonces.




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