Los primeros rayos de un sol pálido tiñeron el cielo de un tono grisáceo, el viento soplaba con fuerza pero Kaelen ya estaba en pie, ajustándose las correas de cuero de su pechera mientras observaba a Vespera, quien terminaba de asegurar su capa negra sobre los hombros. La marca plateada en el antebrazo del Alfa emitió un destello tenue, respondiendo a la cercanía de la joven, antes de quedar oculta bajo su guantelete.
Al salir el frío de la estepa les golpeó el rostro, pero ninguno de los dos se encogió el patio ya era un hervidero de actividad contenida. Los lobos se movían con una sincronía militar perfecta, desprovistos del caos habitual de las grandes marchas, la protección del Abismo parecía darles una concentración absoluta.
Jarek se acercó a paso rápido, abriéndose camino entre los guerreros que ya comenzaban a ajustar los últimos detalles antes de la partida, su enorme hacha de combate colgaba de su espalda y su aliento formaba densas nubes de vapor en el aire helado.
Vespera dio un paso al frente, observando el horizonte despejado. Más allá de las colinas, la silueta lejana y brillante de la Ciudad de Plata aguardaba como un faro de arrogancia.
Jarek la miró y por primera vez no hubo sospecha en sus ojos sino una aceptación total de sus sugerencias tácticas.
El Alfa alzó su brazo izquierdo y aunque estaba cubierto por el cuero la energía plateada vibró con tal intensidad que un sutil zumbido recorrió la llanura, llamando la atención de cada licántropo. Los lobos se formaron en fila, con las armas listas y los rostros endurecidos por la determinación.
Un clamor unísono y feroz respondió a sus palabras, un aullido colectivo que hizo vibrar el suelo bajo sus pies. Los guerreros se colocaron en sus puestos y a una señal de Jarek, la marcha comenzó.
Kaelen bajó de la elevación y le tendió la mano a Vespera, al entrelazar sus dedos, una temperatura perfecta los envolvió, aislándolos del frío extremo de la llanura. Juntos se colocaron a la cabeza de la formación central, guiando a la manada a través del desierto de hielo, listos para golpear las puertas del viejo mundo.