Kaelen no titubeó. No hubo el más mínimo espacio para la duda en la transición de su paso, dio un avance firme interponiéndose parcialmente entre el anciano y Vespera. Su movimiento no fue el de un guerrero que se prepara para el ataque inminente sino el de un soberano absoluto que delimita su territorio frente a una amenaza menor. Su imponente figura bloqueó la luz de la hoguera principal, proyectando una sombra gigantesca sobre Torin y los otros dos ancianos que permanecían detrás.
Su voz de Alfa no necesitó de un grito para imponerse. Resonó con un eco magnético, una vibración de baja frecuencia que golpeó los pechos de todos los presentes. Era el peso de la sangre, el mandato genético que ligaba a cada miembro del clan a la voluntad de su líder. Al escuchar el tono, varios lobos de las primeras filas bajaron la cabeza de inmediato, encogiendo los hombros en señal de sumisión instintiva. Incluso los guerreros más veteranos, curtidos en las fronteras, apretaron las mandíbulas para resistir el impulso biológico de arrodillarse.
Torin apretó con tanta fuerza el roble de su bastón que los nudillos se le pusieron blancos, revelando las venas azuladas bajo la piel translúcida de la vejez
Antes de que Kaelen pudiera responder, una figura se movió a su lado.
Vespera dio un paso al frente, saliendo de la protección de la sombra de Kaelen. No quería que pelearan sus batallas como si fuera una posesión preciosa pero frágil. Se colocó a la par del Alfa, permitiendo que la luz de las hogueras iluminara completamente su rostro pálido y las líneas de plata que moraban bajo su piel como rios de energía fría.. Sus ojos oscuros, ahora salpicados por motas de un gris metálico, recorrieron a los tres ancianos con una frialdad que heló los ánimos de los presentes.
Un murmullo de indignación y asombro corrió como una descarga eléctrica entre las familias del clan. Que una humana o lo que fuera en lo que se había convertido, hablara con semejante osadía ante el guardán de las tradiciones era una herejía que, en otros tiempos, habría costado la lengua.