Sangre y luna, parte 1, libro 1.

Capítulo 12: Nuevos aliados y tensiones

Después de la tragedia, el pueblo estaba en tensión. El vampiro que había atacado a la madre de Guillermo seguía rondando los alrededores, pero una noche apareció un hombre lobo enorme y musculoso que se enfrentó al enemigo. El enfrentamiento fue brutal, y el vampiro enemigo terminó ahuyentado hacia las sombras del bosque, con un gruñido que resonó por todo el pueblo.

A la mañana siguiente, en el instituto, todos parecían actuar como si nada hubiera pasado. Pero Martín y Pablo no podían olvidar los eventos recientes. Sus sentidos todavía estaban en alerta máxima.

Para sorpresa de ambos, Guillermo había vuelto, y con él venía el hombre lobo que lo había ayudado. Su nombre era Dario, un joven fuerte y confiado, con ojos grises y pelo oscuro que parecía moverse con cada paso ágil que daba.

—Hola, soy Dario —dijo, extendiendo la mano hacia Guillermo.
Guillermo la estrechó con firmeza.
—Gracias por lo de anoche. No sé qué habría pasado si no hubieras aparecido.

Martín y Pablo los observaron desde lejos. No estaban seguros de cómo tomar la situación: Dario era poderoso, pero la presencia de un nuevo aliado le daba a Guillermo una ventaja que ellos no tenían.

Durante los días siguientes, Guillermo y Dario empezaron a pasar tiempo juntos en el instituto, compartiendo secretos, entrenando y planeando estrategias contra el vampiro enemigo. Se reían y se entendían con facilidad, como si fueran viejos amigos.

Martín intentó acercarse varias veces, pero Guillermo siempre estaba ocupado con Dario, y sus interacciones con Martín eran cortantes.
—No necesitamos ayuda —le dijo Guillermo un día—. vosotros dos no entendéis esto todavía.

Pablo se mantuvo callado, observando, pero Martín no podía evitar sentirse excluido y frustrado.
—No sé cómo pueden llevarse tan bien con alguien nuevo, después de todo lo que ha pasado —susurró a Pablo en un pasillo vacío.

Pablo negó con la cabeza.
—Ellos tienen historia juntos. Nosotros tenemos que aprender a manejar esto antes de poder ser parte de su mundo.

Los días pasaban, y la tensión entre los grupos crecía. Martín y Pablo se sentían marginados y a la vez responsables de proteger el pueblo, mientras Guillermo y Dario parecían formar un equipo invencible.

Martín apretó los puños un día, mirando a Guillermo y Dario entrenando en el patio:
—No sé cuánto más podremos mantener esto… —murmuró.

Pablo lo miró con seriedad.
—Tienes razón. Pero no vamos a rendirnos. Si el vampiro vuelve, necesitamos estar preparados, con o sin ellos.



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En el texto hay: vampiros, hombres lobo, sangre.

Editado: 07.06.2026

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