Sangre y luna, parte 1, libro 1.

capítulo 13: enfrentamiento

La noche había caído sobre el pueblo, y Martín caminaba por un sendero del bosque, decidido a enfrentarse al vampiro enemigo por su cuenta. Sus sentidos estaban alertas: cada crujido de ramas, cada susurro del viento parecía amplificarse. Sabía que no podía esperar ayuda de Guillermo ni de Dario, quienes todavía estaban en su propio mundo de alianzas.

De repente, una sombra se deslizó entre los árboles. El vampiro enemigo apareció, alto, elegante, con ojos brillantes y un aire que hacía que la sangre de Martín se agitara.

—Vaya, vaya… —dijo el vampiro, con una sonrisa fría—. Parece que por fin vienes solo.
—No vine a hablar —respondió Martín, apretando los puños.

El vampiro dio un paso adelante.
—Podrías unirte a mí. Juntos podríamos ser imparables. Podrías olvidarte de esas reglas humanas… y aprovechar tu verdadera naturaleza.

Martín lo miró, con los ojos amarillos brillando en la oscuridad. Sintió la tentación por un instante: el poder, la fuerza, la velocidad… todo estaba a su alcance. Pero recordó todo lo que había pasado: la madre de Guillermo, el miedo que sentía la gente inocente, y su propia decisión de proteger, no destruir.

—Nunca —dijo, con firmeza—. No voy a ser como tú.

El vampiro sonrió, como si eso fuera divertido.
—Entonces… no me dejas otra opción.

Con un movimiento veloz, el enemigo atacó. Martín reaccionó de inmediato: esquivó el primer golpe y, por instinto, golpeó con fuerza su costado. El vampiro retrocedió un paso, sorprendido por la rapidez y fuerza de Martín.

Martín continuó, dando una serie de golpes precisos, usando todo lo que había aprendido desde que se transformó. Cada golpe lo hacía sentir más confiado, más fuerte, pero también consciente de que cada movimiento podía ser peligroso.

El vampiro intentó contraatacar, pero Martín lo esquivaba con agilidad y lo golpeaba de nuevo, directo al torso y los hombros.
—¡Eres… más rápido de lo que esperaba! —gruñó el enemigo.

Martín se mantuvo firme, jadeando levemente, con la rabia y el miedo transformados en determinación.
—¡No voy a unirme a ti! —gritó, mientras lanzaba un golpe que lo obligó a retroceder contra un árbol.

El enemigo frunció el ceño, sorprendido por la resistencia de un adolescente que acababa de convertirse en vampiro. Martín respiró hondo, sintiendo la adrenalina recorrer cada músculo de su cuerpo.
—Esto… solo es el principio —dijo, mirando al enemigo con determinación—. No ganarás mientras yo esté aquí.

El bosque quedó en silencio durante unos segundos, con la tensión palpable. Martín sabía que el enemigo estaba evaluando cada movimiento suyo, mientras él se preparaba para defenderse y proteger todo lo que quedaba a su alrededor.



#1192 en Fantasía
#1602 en Otros
#71 en Aventura

En el texto hay: vampiros, hombres lobo, sangre.

Editado: 07.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.