El sol estaba alto en el instituto y Martín y Pablo caminaban juntos por el patio, como siempre. Los estudiantes charlaban y reían, pero Martín no podía quitar la vista de los gestos de Pablo: varias chicas lo miraban con interés. Entre ellas, una chica de su clase llamada Camila parecía especialmente interesada. Cada vez que Pablo pasaba, ella sonreía y lo seguía con la mirada.
Martín se inclinó un poco hacia Pablo, en voz baja:
—Parece que Camila no puede dejar de mirarte.
Pablo apenas levantó los ojos, su expresión fría como siempre.
—Sí… lo veo.
Camila se acercó tímidamente mientras ellos caminaban hacia la entrada del instituto.
—Hola… Pablo —dijo, sonriendo con nerviosismo—. ¿Quieres… caminar un rato conmigo?
Pablo respiró hondo, sus ojos amarillos brillando con intensidad. Se inclinó un poco hacia ella, bajando la voz.
—Camila… escúchame. Aléjate de mí. No es bueno que estés cerca.
Ella lo miró sorprendida, un poco dolida.
—¿Por qué? Solo… quería pasar tiempo contigo.
Pablo negó con la cabeza, serio.
—No entiendes. No soy como los demás chicos. Mi mundo… lo que soy… es peligroso. Si te quedas cerca, puedes salir lastimada.
Martín los observaba desde un poco más atrás, cruzado de brazos. Se dio cuenta de que Pablo, con toda su frialdad, se estaba mostrando preocupado por alguien más, algo que raramente hacía.
—Pablo… —susurró Martín para sí mismo—. Siempre tan distante… y aun así, le importa alguien.
Camila bajó la mirada, claramente afectada, pero también asintiendo lentamente.
—Está bien… si eso es lo que dices… me alejaré.
Pablo asintió, sin sonreír, y continuó caminando junto a Martín. Su postura seguía siendo rígida, fría, como si nada hubiera pasado, pero sus ojos reflejaban algo más profundo: preocupación y responsabilidad.
Martín suspiró.
—Eres un misterio, Pablo. Frío, distante… y aun así, te preocupas por alguien.
Pablo simplemente negó con la cabeza y miró al horizonte.
—Eso no significa nada. Solo… hago lo que tengo que hacer.
Mientras se alejaban, Martín se dio cuenta de que la vida como vampiro no solo traía poderes y peleas: también traía decisiones difíciles y relaciones complicadas, y que incluso los más fuertes podían verse atrapados por sentimientos que no podían controlar.
Editado: 07.06.2026