Sangre y luna, parte 1, libro 1.

Capítulo 19: verano y verdad.

El verano llegó al pueblo, y con él, días largos, cielos despejados y calor intenso. Martín caminaba por el patio del instituto, mirando su reflejo en la ventana y sintiendo una sensación extraña.

—Pablo… ¿te has dado cuenta de algo? —preguntó, frunciendo el ceño—. No… no he crecido nada este año. Ni un centímetro.

Pablo lo observó con sus ojos amarillos, serios como siempre.
—Eso… es normal —dijo con calma—. No crecemos como los humanos. Somos… diferentes. Somos inmortales, Martín.

Martín parpadeó, procesando la información.
—¿Inmortales? —susurró—. ¿Como… vampiros?

Pablo asintió.
—Exactamente. No envejecemos, no nos enfermamos como los humanos, y nuestra fuerza y sentidos mejoran con el tiempo. Pero… también hay cosas que debemos cuidar.

Martín frunció el ceño mientras miraba hacia el cielo azul brillante.
—¿Como qué?

—Como el sol —respondió Pablo, señalando el cielo—. No es que nos queme como en las películas… pero nuestra piel brilla y nos lastima si estamos demasiado expuestos.

En ese momento, el sol empezó a subir, iluminando el patio con fuerza. Martín sintió cómo su piel empezaba a arder levemente, y notó un brillo extraño en sus brazos.
—¡El sol…! —dijo, retrocediendo instintivamente—. No… no puedo estar aquí.

Pablo ya se había movido a la sombra de un árbol cercano, observándolo con calma.
—Rápido, busca sombra. No podemos estar expuestos mucho tiempo.

Martín corrió hacia la sombra, sintiendo cómo su piel se calmaba al resguardarse del sol. Mientras respiraba con fuerza, comprendió algo más profundo: su vida ya no era como la de un humano normal.

—Entonces… esto es para siempre —murmuró—. No crecer, no envejecer… y tener que evitar el sol.

Pablo lo miró, serio pero sin reproches.
—Así es. Pero también significa que podemos protegernos y proteger a otros sin miedo al tiempo. Lo que debes aprender es a usarlo a tu favor.

Martín asintió lentamente.
—Supongo que no todo es malo… solo diferente.

Mientras se sentaban a la sombra, mirando el sol brillar sobre el pueblo, Martín comprendió que ser inmortal traía responsabilidades, límites… y un poder que debía aprender a controlar.



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En el texto hay: vampiros, hombres lobo, sangre.

Editado: 07.06.2026

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