Sangre y luna, parte 1, libro 1.

Capítulo 23: Reunión y doble sentimiento

El día amaneció gris, con nubes bajas que cubrían el cielo. Guillermo caminaba solo por el bosque, pensando en su última discusión con Dario. Habían tenido un enfrentamiento durante el entrenamiento, cada uno defendiendo su manera de hacer las cosas, y la tensión entre ellos había aumentado.

Mientras reflexionaba, Martín y Pablo aparecieron a lo lejos, caminando por un sendero. Guillermo se detuvo, dudando por un momento. Sus ojos se encontraron con los de ellos, y por un instante, la distancia que se había creado entre ellos se sintió más grande que nunca.

—Martín… Pablo… —dijo Guillermo, con voz firme pero sin hostilidad—. He pensado… y quizá me equivoqué. No deberían estar solos.

Martín dio un paso adelante, sorprendido pero aliviado.
—¿De verdad? —preguntó—.

Guillermo asintió lentamente.
—Sí. Hemos tenido nuestras diferencias, pero ustedes también son parte de esto. Necesitamos trabajar juntos, no pelearnos.

En ese momento, Camila apareció detrás de los árboles, con una sonrisa tímida. Su mirada se dirigió a Guillermo, y algo cambió en ella: su corazón latía más rápido, y una calidez que no había sentido antes se extendió por su pecho.

—Hola… —dijo, un poco nerviosa—. Me alegra que estén juntos de nuevo.

Martín y Pablo intercambiaron una mirada, notando la intensidad de la mirada de Camila hacia Guillermo. Aunque Pablo se mantenía frío como siempre, Martín comprendió lo que estaba pasando: Camila se estaba enamorando de Guillermo.

Guillermo sonrió levemente, con una mezcla de sorpresa y aceptación.
—Bueno… entonces, vamos a dejar de pelear y concentrarnos en lo importante —dijo—. Por el bien de todos.

Camila se acercó un poco más, y aunque no dijo nada, Martín pudo notar la manera en que sus ojos seguían a Guillermo, cómo su sonrisa se iluminaba cada vez que él hablaba o movía una mano. La tensión entre los cuatro se transformó: ya no era solo rivalidad o distancia, sino amistad, respeto y nuevos sentimientos que comenzaban a surgir.

Martín observó la escena, sintiendo que todo estaba cambiando. Aunque él y Pablo seguían siendo un equipo fuerte, la dinámica ahora incluía a Guillermo y a Dario, y Camila empezaba a tener un lugar muy especial en todo esto.

—Esto se va a poner complicado —murmuró Martín a Pablo—. Pero… supongo que está bien. Todos necesitamos estar juntos para enfrentar lo que viene.

Pablo asintió, como siempre distante, pero con un leve brillo de aprobación en sus ojos amarillos.
—Sí… juntos seremos más fuertes.

El grupo caminó de regreso hacia el pueblo, la brisa del bosque moviendo las hojas y el sol intentando abrirse paso entre las nubes. Aunque sabían que los peligros no habían terminado, por primera vez sentían que podían enfrentarlos juntos, con lazos que ahora eran más fuertes, y emociones que hacían todo más humano y complejo.



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En el texto hay: vampiros, hombres lobo, sangre.

Editado: 07.06.2026

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