Sangre y luna, parte 1, libro 1.

Capítulo 24: Traición y conflicto.

El aire estaba cargado de tensión esa tarde. Martín había recibido información de que Dario, el hombre lobo que antes había ayudado a Guillermo, se había aliado con el vampiro enemigo. La noticia cayó como un golpe directo en el pecho de Martín: no solo era una amenaza para ellos, sino también una traición inesperada.

Martín corrió hacia el bosque con rapidez, listo para enfrentar a los enemigos. Su adrenalina y sus sentidos sobrehumanos estaban al límite. Al llegar al claro, vio a Dario junto al vampiro enemigo, intercambiando miradas y movimientos que dejaban claro que trabajaban juntos.

—¡Dario! —gritó Martín—. ¡No puedo creer que hagas esto!

Dario lo miró con ojos fríos, mostrando que no había marcha atrás.
—Martín… las cosas cambian. Hay prioridades que no entiendes.

Sin pensarlo dos veces, Martín atacó al vampiro enemigo con todo su poder. Movimientos rápidos, golpes precisos, reflejos sobrehumanos; el enemigo no tuvo oportunidad de reaccionar. Cada golpe hacía que la tensión creciera, mientras Martín intentaba detenerlos antes de que hicieran daño a Camila o a cualquier humano cercano.

Mientras tanto, Pablo y Guillermo llegaron al claro, pero no parecían estar en sintonía. Sus miradas se cruzaban con frialdad y reproche, cada uno moviéndose de manera independiente, ignorando las estrategias del otro.

—¡Guille, cúbreme! —gritó Pablo, atacando al vampiro enemigo—.

Guillermo frunció el ceño, molesto:
—¡Yo no voy a seguir tus movimientos! ¡Tenemos que hacer esto a mi manera!

Martín los miró frustrado.
—¡No podemos pelear entre nosotros ahora! —gritó—. ¡Si seguimos así, Dario y el otro vampiro nos vencerán!

Pero la tensión entre Pablo y Guillermo no disminuía. Cada movimiento se volvía más arriesgado, y Martín tuvo que intervenir varias veces para protegerlos a todos, esquivando ataques, empujando a Dario y bloqueando golpes del vampiro enemigo.

Camila estaba oculta detrás de unos arbustos, observando con miedo y fascinación, comprendiendo que el grupo estaba dividido, pero aún así unido por algo más profundo: el deseo de proteger a los demás.

Finalmente, Martín logró derribar al vampiro enemigo temporalmente, obligándolo a retroceder. Dario, sorprendido por la fuerza de Martín, gruñó y desapareció en las sombras junto a su aliado.

—Esto no ha terminado —susurró Pablo, respirando con fuerza—.

Guillermo miró a Martín, y aunque no decía nada, su expresión mostraba que había aprendido algo: Martín era más fuerte de lo que aparentaba, y su liderazgo era crucial.

Martín bajó la guardia un poco, respirando agitado, y miró a los dos.
—Tenemos que aprender a trabajar juntos… —dijo—. No importa lo que pase entre vosotros dos, si seguimos peleando entre nosotros, Dario y el vampiro enemigo siempre tendrán ventaja.



#1192 en Fantasía
#1602 en Otros
#71 en Aventura

En el texto hay: vampiros, hombres lobo, sangre.

Editado: 07.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.