Sangre y luna, parte 1, libro 1.

capítulo 25: conflicto al límite(y cochazos conducidos por menores)

El aire estaba cargado de tensión en el bosque. Guillermo había tomado una decisión drástica: transformó a Camila en mujer lobo, confiando en que así estaría protegida y podría defenderse de los peligros que acechaban. Camila sentía un torbellino de emociones: miedo, confusión y… un vínculo creciente con Guillermo.

Pablo, al enterarse, no podía creer lo que veía. Su rostro se tensó, y un rugido de furia salió de su garganta.
—¡Guille… no tenías derecho! —gritó—. Esto… esto es un error monumental.

Los ojos amarillos de Pablo brillaban con rabia y determinación.
—Si piensas que puedes hacer esto… te reto a un duelo a vida o muerte.

Guillermo frunció el ceño, sus propios instintos de hombre lobo alertas.
—Está bien, Pablo… si eso quieres, lo tendremos. Pero Camila… —miró a la chica transformada—. Camila, tú debes decidir lo que quieres realmente.

Camila, atrapada entre ambos, sintió cómo su corazón latía con fuerza. No podía soportar la tensión entre los dos hombres que empezaban a significar tanto en su vida.
—¡No puedo…! —gritó—. No quiero que se maten… no puedo elegir… —y, presa de la desesperación, corrió hacia el borde del acantilado cercano, mirando el abismo que se extendía hacia el mar.

Tres minutos después, Martín recibió la noticia. Su corazón se encogió: Camila estaba a punto de lanzarse, y Pablo y Guillermo estaban demasiado ocupados para detenerla. Sin pensar, Martín corrió hacia su coche, su Porsche 911 Carrera 4 GTS reluciendo bajo la luz de la tarde. Su velocidad sobrehumana y reflejos vampíricos le permitían manejar como nadie, pero la adrenalina no dejaba de subir.

—¡No puedo llegar tarde! —gruñó para sí mismo mientras aceleraba a toda velocidad—. ¡No puedo perderlos!

Las ruedas derrapaban sobre la carretera mientras Martín sentía el viento golpeando su cara. Cada segundo era crucial. A lo lejos, el acantilado y la figura de Camila se recortaban contra el cielo gris. Su corazón latía con fuerza, no solo por la velocidad, sino por la urgencia de la situación.

¿Llegará a tiempo? El destino de Camila y la confrontación entre Pablo y Guillermo dependían de cada segundo que Martín pudiera ganar. Su determinación era absoluta: no dejaría que nadie saliera lastimado si podía impedirlo.

El Porsche rugía por la carretera, Martín concentrado, los ojos amarillos brillando mientras la adrenalina y el miedo se mezclaban. Cada instante contaba, y el tiempo parecía acortarse con cada kilómetro.



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En el texto hay: vampiros, hombres lobo, sangre.

Editado: 07.06.2026

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