Sangre y luna, parte 1, libro 1.

Capítulo 27: El choque y la victoria

El viento del acantilado soplaba con fuerza mientras Pablo, débil, apenas podía mantenerse en pie. Frente a él, Guillermo respiraba con furia, los ojos brillando y los músculos tensos. El duelo había llegado a su final.

—Se acabó, Pablo… —dijo Guillermo con voz grave—. Este es el último golpe.

Guillermo levantó el brazo y se lanzó hacia delante para darle el golpe final.

¡BOOM!

En ese instante, un rugido de motor rompió el silencio. El Porsche 911 Carrera 4 GTS de Martín apareció derrapando por el camino del acantilado. Guillermo no lo vio venir y chocó de lleno contra el coche, saliendo despedido varios metros por el impacto.

Martín frenó de golpe y salió del coche inmediatamente.

—¡Se acabó esta locura! —gritó.

Mientras tanto, Camila, que volvía corriendo con Martín, se detuvo unos segundos. Había sentido algo extraño en su cuerpo desde hacía unos minutos. El veneno de la transformación comenzaba a desaparecer.

Respiró hondo… y el dolor desapareció.

—Martín… —dijo sorprendida—. El veneno se ha ido… ya no soy mujer lobo.

Su cuerpo había vuelto a la normalidad. La transformación que Guillermo le había provocado no había terminado de completarse.

Martín la miró un momento, aliviado.

—Quédate atrás —le dijo con calma—. Yo me encargo.

Guillermo se levantó lentamente del suelo, furioso por el golpe del coche.

—¡Martín! —gruñó—. ¡Esto no es asunto tuyo!

Pero Martín ya estaba avanzando hacia él.

El combate comenzó de inmediato. Guillermo atacó primero con fuerza brutal, pero Martín era más rápido. Esquivó el golpe, giró y respondió con una patada que lo hizo retroceder.

El choque continuó entre golpes rápidos y movimientos sobrenaturales.

Guillermo intentó embestirlo otra vez… pero Martín lo anticipó.

Un giro.

Un golpe directo.

Y Guillermo cayó al suelo con fuerza, incapaz de levantarse.

Martín respiraba con calma, de pie frente a él.

—Esto termina aquí —dijo con firmeza.

A lo lejos, Pablo seguía débil pero consciente, mirando la escena. Camila se acercó a él rápidamente para ayudarlo a levantarse.

Por primera vez en mucho tiempo, la pelea había terminado.

El viento del mar soplaba entre las rocas mientras el Porsche 911 Carrera 4 GTS de Martín permanecía allí, con el motor aún caliente, como testigo del momento en que todo cambió.



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En el texto hay: vampiros, hombres lobo, sangre.

Editado: 07.06.2026

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