Sangre y luna, parte 1, libro 2.

Capítulo 1: Nueva llegada

Han pasado 12 años desde los eventos que sacudieron al pueblo. El instituto ha cambiado, pero algunos secretos permanecen latentes.

Blanca, una chica de 14 años, llega a su nuevo hogar. Sus maletas crujen mientras camina por los pasillos del instituto, todavía ajustándose al ambiente desconocido. Sus ojos brillan con curiosidad y un poco de nerviosismo.

En su primer día, se encuentra con un grupo de chicas de su clase que parecen conocer todo del instituto. Blanca se acerca tímidamente:

—Hola… soy Blanca, me acabo de mudar… —dice con una sonrisa nerviosa.

Las chicas la miran y una de ellas le susurra:
—Bienvenida. Ten cuidado aquí. Hay cosas que no se cuentan a los recién llegados.

Blanca frunce el ceño, intrigada.

Más tarde, en el comedor, Blanca observa a dos chicos un poco mayores sentados juntos en una mesa apartada. Sus miradas son intensas, y parecen concentrados en algo que no tiene que ver con el almuerzo. Sus gestos y silencios transmiten misterio y distancia.

Una de las chicas que la acompañan se inclina y le susurra:
—Esos chicos… no se relacionan con nadie del instituto. Ni con nosotros, ni con los demás. Mantente alejada, o al menos… no te acerques demasiado.

Blanca siente un cosquilleo extraño en la espalda. Algo en esos chicos la intriga, como si llevaran un secreto oscuro, y no puede evitar mirar de nuevo mientras ellos conversan en silencio, aparentemente ajenos a todo.

Mientras Blanca termina su comida, una mezcla de curiosidad y precaución se instala en su mente. Intuye que este instituto no es como los demás, y que su llegada desencadenará una cadena de eventos que cambiarán su vida para siempre.




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