Sangre y luna, parte 1, libro 2.

Capítulo 8: verdad entre mentiras

Blanca estaba sentada en el salón, con el libro abierto sobre sus piernas, intentando procesar todo lo que había descubierto sobre los vampiros y la misteriosa firma de Guillermo.

De repente, escuchó pasos en la escalera.
—¿Quién será ahora? —susurró para sí misma.

Pocos segundos después, Martín y Pablo bajaron lentamente, como si nada hubiera pasado, pero sus presencias llenaban la habitación de una intensidad que Blanca ya empezaba a reconocer.

—Hola, Blanca —dijo Martín con su característica sonrisa ligera—. Nos escuchaste… ¿verdad?

Blanca tragó saliva y se armó de valor:
—Sí… y… quería preguntaros algo… —miró a Pablo primero—.
—¿Ustedes… son vampiros?

Pablo levantó una ceja, serio y distante.
—No. —respondió con frialdad.
—Claro que no —añadió Martín, sonriendo con naturalidad—. Eso son cosas de películas y libros antiguos.

Blanca se quedó paralizada, confundida. Las señales estaban por todas partes: los ojos amarillos de Pablo, la reacción de Martín ante la sangre, su velocidad y fuerza… y aun así ellos lo negaban rotundamente.

Antes de que pudiera replicar, Camila apareció junto a ella, como un susurro de certeza en medio de la confusión:

—Blanca… ellos sí son vampiros. —Su voz era suave, pero firme, llena de convicción.
—¿¡Qué!? —exclamó Blanca, girándose hacia Camila—. ¿Cómo lo sabes?

Camila suspiró, sentándose cerca de Blanca:
—Porque yo los conozco desde hace mucho. Los he visto… y los he vivido. Todo lo que dicen que no son, lo son.

Blanca miró a Martín y Pablo de nuevo. Ellos seguían con su expresión calmada, casi burlona, como si supieran que no podía probar nada. Pero Camila la había confirmado: la verdad estaba frente a sus ojos, y ahora no había vuelta atrás.

Un escalofrío recorrió a Blanca, pero también un sentimiento extraño de fascinación. Sabía que su vida en el instituto y su relación con estos dos chicos nunca volvería a ser normal.

—Bienvenida al mundo real, Blanca —susurró Camila—. Ahora entiendes lo que todos los demás solo sospechan.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.