Sangre y luna, parte 1, libro 2.

capítulo 9: pasado

Blanca estaba sentada frente a Camila, todavía con el corazón acelerado por la revelación de que Pablo y Martín eran vampiros. La biblioteca improvisada del salón de Guillermo estaba en silencio, salvo por el leve crujido de la madera bajo los pies de los tres adultos que allí vivían.

—Blanca… creo que necesitas entender de dónde vienen —dijo Camila con voz tranquila pero seria—. Todo esto no empezó ayer.

Blanca inclinó la cabeza, fascinada, mientras Camila comenzaba a relatar su historia:

—Hace doce años… —comenzó—, todo esto era muy distinto. Había peligros, secretos y decisiones que marcaron nuestras vidas.
“Yo me vi dividida entre dos chicos… Pablo y Guillermo. Ambos tenían poderes, ambos eran extraordinarios, y ambos significaban cosas diferentes para mí.”

Blanca escuchaba con los ojos abiertos, incapaz de imaginar cómo alguien de su edad pudo haber vivido situaciones tan intensas.

—Y… hubo un momento —continuó Camila—, cuando estaba a punto de… —sus labios se tensaron por un segundo— tirarme de un acantilado. Fue Martín quien me salvó. Saltó y me atrapó justo a tiempo. Nunca olvidaré ese instante.

Blanca tragó saliva, impresionada por la valentía de aquel chico que ahora parecía tan cercano pero todavía tan misterioso.

—¿Pablo estaba allí? —preguntó Blanca, curiosa.

Camila asintió levemente.
—Sí… él estaba débil, pero también estaba allí. Me protegía de su manera, aunque no se llevaba bien con Guillermo en ese momento.
—¿Y tú como lo sabes y por qué me lo cuentas? —preguntó Blanca, notando un leve brillo de reproche en la voz de Camila.

Camila suspiró y sonrió un poco, como resignada.
—Teóricamente, Pablo me pidió que no te lo confirmara, que no revelara el secreto. Pero… no le hice ni caso. Creo que tú mereces saber la verdad, y además… algunas cosas no se pueden mantener ocultas para siempre.

Blanca sintió un escalofrío. Toda la historia de la temporada 1, que ella nunca había vivido, cobraba vida en la voz de Camila. Cada palabra hacía que los misterios de Martín y Pablo se volvieran más comprensibles, pero también más peligrosos.

—Así que… todo esto… todo lo que pasó antes… fue real —susurró Blanca, casi para sí misma.
—Sí —dijo Camila—. Y ahora que lo sabes, tu vida aquí también puede cambiar… porque estos secretos no esperan a nadie.

Blanca comprendió que su llegada al instituto no era casualidad, y que estar cerca de Pablo y Martín la colocaba directamente en medio de un mundo que nunca imaginó, un mundo de vampiros, lealtades y decisiones que podían cambiarlo todo.




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